PASO 2021

Bregman sobre Milei: "Si asume como diputado va a ser parte de un bloque de la derecha. No va a ir a quemar el Banco Central"

En un mano a mano con El Cronista, la precandidata porteña del FIT-U apuntó contra las organizaciones sociales, las direcciones sindicales, el Frente de Todos y Juntos por el Cambio. "Vemos una campaña de espectacularidad, donde todo el mundo busca la frase más llamativa para aparecer", sintetizó.

"Vemos una campaña de espectacularidad, donde todo el mundo busca la frase más llamativa para aparecer", dijo Myriam Bregman en diálogo con El Cronista al referirse a la campaña que llevan adelante las dos principales fuerzas políticas: el Frente de Todos y Juntos por el Cambio, de cara a las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias que se celebran este domingo. Para la precandidata a diputada de FIT - U en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, las elecciones de medio término son "el momento de decir 'basta' y de apostar por la izquierda que se une". 

En un mano a mano con este medio, la referente del Frente de Izquierda y de Trabajadores apuntó contra Javier Milei, Juntos por el Cambio, las organizaciones sindicales y las principales centrales obreras. "Su único interés es el lugar en las listas y qué lugar de poder van a tener en el Gobierno mientras el salario pierde por cuarto año consecutivo", dijo al aludir a la CGT y la CTA.

Además, al hablar sobre la campaña del oficialismo, planteó: "¿Qué es 'la vida que queremos'? ¿El ajuste a los jubilados?". Y consideró que la falta de propuestas responde a que la situación en medio de la pandemia es "tan crítica" que "no se atrevan a hablar mucho, porque no tienen nada para ofrecerle a la juventud, ni al pueblo trabajador.

¿Qué expectativas tienen para las PASO? ¿Hay lugar para terceras fuerzas?

- Lo que se vio en las provincias que ya votaron es que hay un enorme descontento con el Gobierno y que esto se canalizó también, en buena medida, en un abstencionismo o en voto en blanco. Esto también se expresa en provincias donde gobierna Cambiemos u otra variante de la oposición. Hay un descontento con los distintos oficialismos y se nota mucho más con el Gobierno de Alberto Fernández porque está muy fresca la experiencia desastrosa del gobierno de la derecha, de Mauricio Macri, pero, en gran medida, los votantes de Fernández se han desencantado. Es un Gobierno que en medio de una pandemia feroz se mostró muy débil con los poderosos.

¿Este descontento se volcará a espacios de izquierda o se traducirá en mayor ausentismo?

- Todavía es difícil prever. Hay que esperar, como mínimo a las PASO, para saber cómo se va a expresar esto. El clima electoral estuvo bastante frío, la campaña tardó bastante en instalarse. Hacer presunciones es bastante difícil. Sí se ve son estos dos grandes movimientos: una derecha que gobernó hace muy poco y está muy fresca, con Larreta y Vidal muy ligados a la experiencia de Macri, por más que se traten de despegar. Y, por el otro lado, gran parte de los votantes de Fernández con un desencanto muy grande. ¿Cómo se va a canalizar eso? No se sabe, pero desde el Frente de Izquierda hemos hecho un enorme esfuerzo para mantener la unidad que hemos conseguido, para ampliarla, y para que la izquierda pueda pelear por un lugar. En CABA, el peronismo y las distintas variantes de la derecha ya tienen garantizada su representación por la Ciudad en el Congreso. Lo que está en discusión es si esta vez la izquierda va a tener una voz, la izquierda y las peleas que representa, en el Congreso.

¿Les preocupa figuras como Milei? 

- Tiene una gran instalación mediática, se ha invertido mucho dinero. Es un gran representante del capital financiero. Todo lo que dice son libertades para el capital financiero y menos derechos para el pueblo trabajador y para las mujeres. Es un candidato perfecto para la derecha más conservadora, más reaccionaria. También estos ribetes de showman ocultan que sus ideas son las más anacrónicas y conservadoras que te puedas imaginar. Empezando porque habla de libertad y nos niega a las mujeres el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo. No son una acción que surge, son una reacción al avance que hemos tenido en nuestros derechos y que los hayamos conquistado en la calle. Lo que más les molesta a esos sectores de poder es que autoorganizada desde abajo hayamos podido cuestionar cosas desde abajo que parecían inamovibles, teniendo a su favor los partidos tradicionales y las distintas iglesias y que igual hayamos podido avanzar contra distintos dinosaurios que se oponían. Eso, como fenómeno político. 

  ¿Están captando al voto joven, que tradicionalmente se volcaba a la izquierda?  

- No es que hay sectores de izquierda que se hacen de Milei o jóvenes de izquierda que se hacen de Milei. Acá la derecha, en la CABA, ha llegado a tener sesenta y pico por ciento de los votos. Hoy mide 15, 20 puntos menos. Sobre ese sector que deja la derecha vacante, hay un sector que se radicaliza con este discurso y que empalma con Milei. Después, puede haber alguna persona confundida o enojada, pero en conjunto, me parece que es un sector de la derecha tradicional, militar, que tiene amplia expresión en la lista de Milei, que se radicaliza. Es difícil decirle "nuevo" a Milei cuando es un tipo que ha vivido toda la vida de distintos curros, para empezar, fue asesor de Bussi, del torturador. Lleva a defensores de genocidas en sus listas, cada vez que aparece denunciando a los que viven del Estado, él es el que vive del Estado por distintas vías, de subsidios y demás.

Para Bregman, Milei es "un candidato perfecto para la derecha más conservadora, más reaccionaria".

¿Y cómo lo imaginás en el Congreso?

- Yo estoy segura que si asume como diputado va a ser parte de un bloque de la derecha. No es que va a ir a quemar el Banco Central. Ya vi varios de estos, que dicen cualquier cosa en campaña para llamar la atención y después pasa a ser parte de la derecha más tradicional. Ya dijo que la clave es pagar la deuda, que su proyecto de obra pública es el mismo que el de Macri, de Participación Público Privada (PPP). Cuando habla del tipo de cambio, dice lo mismo que Prat Gay, con un poquito de fiebre. No tiene nada de llamativo. Pero es evidente que tiene un inflador gigante mediático detrás porque a los sectores de poder le sirve. Y hace algo muy útil para las dos coaliciones tradicionales: corre la agenda política a la derecha, eso es muy funcional, porque cuando la corre, encubre a sus propios derechistas. Casi que le sacó el lugar a Patricia Bullrich o a Berni. Bueno, no, todos tienen sus propios derechistas, seamos justos.

¿Por qué hay tan pocas propuestas en la campaña? ¿A qué se lo atribuís?

- No, no hay propuestas. Cambiemos no puede hablar, porque está muy fresca la experiencia del desastre que fue para el pueblo trabajador su gobierno. Pasó hace muy poquito ese desastre. Y el Gobierno nacional agarró el slogan "La vida que queremos". Pero, ¿qué es "la vida que queremos"? ¿El ajuste a los jubilados? Alberto Fernández lo hizo antes de la pandemia: lo hizo en diciembre, cuando no se avizoraba ninguna pandemia. ¿Volver a Berni y al gatillo fácil? ¿Pagar la deuda de Macri, que en campaña dijo que era ilegal, que la denunció en la justicia y que ahora ató toda la economía del país al pago de esa deuda? ¿La precarización para los jóvenes? La situación tan crítica que deja la pandemia hace que no se atrevan a hablar mucho, porque no tienen nada para ofrecerle a la juventud, ni al pueblo trabajador. Ante eso, vemos una campaña de espectacularidad, donde todo el mundo busca la frase más llamativa para aparecer. Eso demuestra una casta política alejada de la realidad, completamente alejada de la realidad. Es una situación casi chocante. Se pelean por cosas increíbles.

Hablando de este alejamiento de la realidad, ¿qué te plantea la gente cuando recorrés las calles? ¿Cuáles son sus necesidades, sus problemas, sus preocupaciones?

- Lo primero que nos plantean es que no aflojemos, porque a la izquierda nos cuesta mucho hacer una campaña. No tenemos canales de televisión que hagan la campaña por nosotros. Nos pegan de todos lados, cuestionamos a los poderosos, decimos lo que pensamos. Siempre nos van a escuchar defendiendo las mismas ideas. Y en cuanto a su propia situación es que no llega a fin de mes. Eso es una realidad que está latente, que genera mucha bronca y el Gobierno ha sido hábil en desatar una serie de mecanismos para que todo eso no se exprese, empezando por las grandes direcciones sindicales. Veía la reunión de Fernández con la CGT, con la CTA. La verdad, son empleados gubernamentales. No cumplen ningún rol, ni siquiera discursivamente, de defensa. Ni siquiera hay doble discurso. Su único interés es el lugar en las listas y qué lugar de poder van a tener en el Gobierno mientras el salario pierde por cuarto año consecutivo. Hoy trabajás e igual sos pobre.

¿Y el rol de las organizaciones sociales?

- Este rol partidizador del peronismo se extiende al sector de las organizaciones sociales alineadas al Gobierno. Tenés el Potenciar Trabajo, que es la mitad de un salario mínimo. Estamos hablando no solo de que lo cobra un millón de personas, cuando para el IFE se habían anotado 11 millones. Estamos hablando de cifras ofensivas, estamos hablando de gente que la está peleando, que perdió su laburo, que está viendo cómo sobrevive. Me parece que hay un dato también llamativo que no sea el eje de todas las discusiones, que es que las partidas sociales, del año pasado a este, se redujeron en un 53%, en plena pandemia. Mientras el estado de la deuda guía toda la economía argentina, las partidas sociales se reducen. Es una situación grave. Solamente por la enorme complicidad de las direcciones sindicales, por el silencio de todos aquellos que tienen algún lugar de representación en las distintas organizaciones sociales, se puede entender que no haya más protesta social o conflictividad social. A veces dicen: "Hay muchos piquetes, muchas marchas". Hay muy poca, para la situación política que estamos viviendo, hay muy poca.

Ante este panorama desolador que das, ¿cuál sería el primer proyecto que presentarías?

- Mi perspectiva no es desoladora, empiezo a ver signos que no necesariamente se van a expresar en el terreno electoral como un cuestionamiento. Empiezo a ver signos que me entusiasman muchísimo, como formas de protesta, de enfrentar esta situación, como el fenómeno autoconvocado en Neuquén: sobre todo mujeres, personal de salud, que salieron a la calle y que lograron romper a fuerza de asamblea y cortes de ruta el techo salarial que le había impuesto el gobierno del MPN, junto con la dirección de ATE, y conseguir un 53% de aumento. La lucha de los vitivinícolas en Mendoza, las luchas del citrus en Tucumán, sectores que desde abajo se organizan, pelean y empiezan a cuestionar estar direcciones sindicales. Ahí está el camino. Si a eso le sumo la experiencia de las mujeres de autoorganización y lucha en la conquista de nuestros derechos, la pelea que viene dando el movimiento ambiental en Chubut y Mendoza, creo que hay otra perspectiva que va en el buen camino, de cuestionar esta situación de raíz, pero es completamente opuesta al camino de las direcciones sindicales, de la pasividad. Es el camino de la autoorganización desde abajo, de las asambleas, de la lucha en las calles. Mi perspectiva es que eso se desarrolle y la izquierda tiene que estar allí para acompañar eso.

"Vemos una campaña de espectacularidad, donde todo el mundo busca la frase más llamativa para aparecer", dijo.

¿Y cómo se traslada eso al Congreso?

-Analizando esta situación, con Nicolás del Caño y mis compañeros del Frente de Izquierda - Unidad, que pueden ver en el poco espacio que tiene la ley electoral para los partidos, lo usamos para difundir esta idea. Nosotros planteamos la reducción de la jornada laboral a seis horas. Pero la reducción la atamos a la clara idea de que haya trabajo para todos y todas. Reducción de la jornada laboral para repartir las horas de trabajo. Trabajo genuino con derecho. Hay que generar trabajo genuino con derecho. Nadie puede ganar menos de lo que cuesta la canasta familiar. La escuchaba a Vidal diciendo algo al pasar que está totalmente naturalizado: que para generar trabajo para los jóvenes, hay que dejar de cobrar dos años de impuestos a las empresas, que los jóvenes tengan un régimen de trabajo tipo pasantía. Es decir, volver a los 90. Eso ya se aplicó y fracasó, nos llevó al desastre: ganaron los de arriaba, fundieron a los de abajo. ¿Cuántas veces más van a repetir esa fórmula sin ponerse colorada? Es escandalosa la propuesta que hacen para la juventud. No es solo Milei el que dice barbaridades para la juventud. Vidal dice barbaridades. ¿Cuáles son los programas? El gobierno vive diciendo que a la juventud hay que darle un futuro. ¿Qué futuro? Digan cómo. Si dicen cómo, te dicen de dejar de cobrarles impuestos a los grandes empresarios. Siempre terminan en el mismo lugar, son todas variantes de la teoría del derrame, de que si ganan los de arriba, van a generar beneficios para los de abajo. Eso, del menemismo hasta acá, se probó 20 veces y siempre se demostró falso. Ganan los de arriba y nunca derraman para abajo.

¿Por qué hay que votar a Myriam Bregman?

- Ay, qué difícil. Más allá de que no coincidan con nuestras ideas, todos y todas saben que la izquierda merece un lugar por la Ciudad de Buenos Aires, que hace muchísimos años no tiene una representación en el Congreso. Eso ha limitado muchos debates. Hubo una discusión sobre los negocios inmobiliarios hace poco. Los únicos que no le han votado negocios inmobiliarios a Larreta somos la izquierda. Si Larreta puede vender Costanera Sur es porque tuvo los votos del peronismo, si está haciendo los negocios con Costa Salguero es porque el peronismo le viene votando por ejemplo el Distrito Joven, que es poner todos estos terrenos a disposición de los emprendimientos que quiere el Gobierno de la CABA. Este mecanismo de impostar en las elecciones como opositor a Larreta y a la derecha en la Ciudad, y cada dos años cambiar de candidato, porque no puede dar cuenta de lo que hicieron, hay que cortarlo. Cada dos años, el peronismo cambia de candidato. Eso es la expresión de que nadie se quiere hacer cargo de lo que viene de antes. Ahora lo ponen a Alejandro Amor, que tuvo su Vacunatorio VIP y le votó varias de las ventas a Larreta y ahora aparece como premio encabezando la lista de la Ciudad. Es el momento de decir "basta" y de apostar por la izquierda que se une.

Tags relacionados

Comentarios

  • CA

    Claudia Analía

    Hace 27 días

    Parásita "re-volucionaria" que solo habla de los demás....

    1
    0
    Responder
  • A

    Adhros

    Hace 27 días

    ¿Por qué hay que votar a Myriam Bregman?

    - Ay, qué difícil.


    Jajajajajajaaa

    2
    0
    Responder
  • MA

    Marcelo Andretti

    Hace 27 días

    ZURDA DE MIERDA dejen de robar a los que trabajamos. La izquierda siempre esta con los poderosos y le quita al trabajador. Prueba de esto es el 40% del sueldo que nos come el estado. Y no termina ahi.
    Ellos van por mas quieren sacarnos mas y darsela a su gente acomodada.
    Hay que barrer a la izquierda

    4
    0
    Responder
  • NL

    Nicolas Lionel

    Hace 28 días

    Hoy en dia la "izquierda revolucionaria" es el nuevo status quo, así que para cambiar las cosas hay que buscar por otro lado. El único que se opone abiertamente a estos zurdos empobrecedores es MILEI

    8
    0
    Responder