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Después de una temporada excepcional de resultados y de un rally que llevó nuevamente al S&P 500 a máximos históricos por encima de los 7800 puntos, el mercado global podría estar ingresando en una etapa diferente. El punto central es sencillo: por el momento cuesta identificar un nuevo driver capaz de justificar otro movimiento direccional significativo.

Los earnings que impulsaron buena parte del rally comienzan a quedar atrás, la guerra continúa inconclusa, el petróleo se mantiene firme y la curva de tasas norteamericana sigue operando con presión aun después de dos semanas de datos relativamente benignos.

Bajo estas circunstancias, el escenario para las próximas semanas podría ser uno de lateralización, eventualmente acompañado por cierto sesgo negativo. Esto no necesariamente supone un cambio de tendencia. Después de un movimiento importante, los mercados suelen necesitar tiempo para digerir ganancias, consolidar valuaciones y esperar la aparición de un nuevo catalizador.

Con un VIX deprimido, valuaciones exigentes y una elección norteamericana en noviembre, parece difícil pensar en un mercado que continúe avanzando de manera lineal y sin episodios de volatilidad.

Los hyperscalers probablemente sean el mejor ejemplo de esta dinámica. Microsoft, Amazon y Google tuvieron rallies significativos después de una temporada de resultados que confirmó crecimiento en cloud, monetización de inteligencia artificial y retornos crecientes sobre el CapEx acumulado.

Sin embargo, buena parte de esa historia ya fue incorporada a precios y probablemente habrá que esperar hasta la próxima temporada de reportes para encontrar información adicional que justifique otro tramo alcista.

Microsoft logró superar recientemente los u$s 500, pero no pudo sostenerse demasiado tiempo por encima de ese nivel, un comportamiento perfectamente compatible con una fase de consolidación después del rally post-earnings.

Las oportunidades

Quizá por eso, mientras el equity descansa, algunas oportunidades comienzan a aparecer en otros segmentos del mercado.

La curva de Treasuries resulta particularmente interesante porque sus dos extremos parecen estar contando historias diferentes. En la parte corta, los últimos datos de inflación y empleo sugieren un escenario bastante más dovish que el actualmente descontado. La tasa a dos años todavía conserva buena parte del salto observado desde el inicio de la guerra y parecería existir demasiado hawkishness incorporado en ese tramo de la curva. Si los próximos datos continúan confirmando una moderación de las presiones inflacionarias y del mercado laboral, no sorprendería observar una compresión gradual de las yields cortas.

La parte larga, sin embargo, parece estar contando otra historia. Una fracción importante del salto inicial de la tasa a 30 años estuvo asociada al aumento del petróleo posterior al comienzo de la guerra entre Estados Unidos e Irán, pero con el paso del tiempo resulta cada vez más evidente que existe un segundo componente.

La 30yr continúa tradeando muy pesada incluso frente a datos macroeconómicos relativamente benignos, probablemente reflejando una preocupación creciente por el déficit fiscal y la trayectoria de endeudamiento norteamericano. Esta divergencia entre una parte corta potencialmente más dovish y una parte larga condicionada por cuestiones fiscales podría convertirse en uno de los trades relevantes de los próximos meses.

En commodities tampoco aparecen cambios estructurales importantes. El petróleo continúa operando dentro de un rango amplio, aproximadamente entre u$s 70 y u$s 90, condicionado por una guerra que todavía no encuentra resolución.

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Los commodities agrícolas muestran cierta firmeza asociada a restricciones de oferta derivadas del cierre del estrecho de Ormuz, mientras que la novedad más interesante aparece en los metales preciosos.

Oro y plata comienzan a recuperar terreno después de haber sido castigados por el fuerte aumento de las tasas cortas. Al ser activos sin carry, el aumento del rendimiento de los instrumentos denominados en dólares eleva significativamente su costo de oportunidad. Por lo tanto, si efectivamente comienza a consolidarse un escenario más dovish en la parte corta de la curva, ambos metales podrían encontrar un contexto bastante más favorable.

En equity emergente, en cambio, todavía cuesta encontrar argumentos para un cambio de tendencia. Desde el inicio de la guerra, la combinación de tasas elevadas, dólar firme y petróleo recalentado viene generando un entorno adverso para esta clase de activos. Mientras esas tres variables no comiencen a relajar de manera simultánea, resulta difícil esperar una recuperación sostenida.

El mercado argentino, a la espera

Argentina enfrenta un horizonte complejo. Los fundamentos económicos actuales son correctos y reflejan el trabajo realizado por el equipo económico; el principal riesgo no parece provenir de la gestión sino de la inestabilidad electoral que históricamente caracteriza al país.

El mercado recuerda perfectamente los cambios de régimen de los últimos años y, por lo tanto, cualquier valuación razonable debe incorporar escenarios políticos muy diferentes de cara a 2027.

Cuando esos escenarios se ponderan mediante una simple esperanza matemática, la conclusión es que los activos argentinos todavía podrían atravesar un período prolongado de presión.

No sorprendería ver al Merval operando por debajo de u$s 2000 durante buena parte de los próximos 14 meses, hasta que exista mayor claridad respecto del resultado electoral.

Una victoria libertaria podría volver a generar una oportunidad significativa de acumulación; una derrota modificaría sustancialmente el escenario de valuación. Tanto Brasil como Argentina probablemente volverán a ofrecer oportunidades de compra, pero quizá todavía falte tiempo.

Por ahora, el escenario global parece bastante menos direccional que semanas atrás: equity consolidando, hyperscalers digiriendo ganancias, tasas cortas con espacio para enfriarse, tasas largas condicionadas por el frente fiscal y emergentes todavía bajo presión.

En este contexto, dos conceptos podrían dominar las próximas semanas: lateralización y digestión, hasta que el mercado encuentre una nueva historia para descontar.