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Caputo ausente y cadena recortada

Los ministros fueron citados a la Casa Rosada el jueves a partir de las 16, con motivo de la cadena nacional que iba a encabezar Javier Milei por la causa Malvinas.

Si bien el horario de la filmación era después de las 17, el gabinete debió esperar más de una hora a que el presidente termine una audiencia con James Heckman, Premio Nobel de Economía, y Carola Pessino, rectora de UCEMA. Cuando se acercó el mandatario, “todos se encerraron en el Salón Blanco y no salieron hasta las 19”, precisaron fuentes oficiales.

Pasaban los minutos y a los colaboradores les sorprendía la tardanza. “No nos dicen casi nada, están incomunicados mientras graban. Solo nos pasaron que están corrigiendo el anuncio”, enfatizaba una funcionaria de segundo orden que deambulaba en el primer piso.

Bajo la supervisión del asesor Santiago Caputo, se decidió recortar el contenido del discurso que leería el libertario. “Era muy largo y se decidió reducirlo en pleno momento de grabación”, recalcó un alfil muy cercano al “León”. El anuncio del jefe de Estado terminó durando 14 minutos con 30 segundos, mientras que la versión original superaba los 20 minutos. “Se buscó dar un mensaje más claro, contundente y conciso”, explicaron desde la mesa chica.

La demora afectó al ministro de Economía que debía asistir a un evento importante de minería, con empresarios relevantes del sector con mayor auge en la gestión violeta. “Era el último orador frente a los principales empresarios del rubro y con los gobernadores presentes. Estaba su equipo y todos esperándolo, pero fue imposible porque no podía salir de Rosada”, lamentaron en la organización.

La venganza industrial

Milei expuso el viernes en Misiones en un congreso de finanzas. En el marco de un amplio operativo de seguridad por el conflicto yerbatero, el presidente llegó a un conocido hotel de Puerto Iguazú, donde lo aguardaban en el área VIP, con su menú predilecto: sanguches de jamón y queso (separados), con su café batido y sus infaltables jugos. Una buena oportunidad para prepararse mientras “Toto” disertaba en su antesala.

En el salón principal había una silla vacía en un lugar preferencial. Era el asiento del titular de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini, quien se retiró del establecimiento instantes antes del ingreso del mandatario, quien había ordenado esta semana que ningún funcionario relevante acuda a su convención por el Día del Industrial, donde afloraron los cuestionamientos al Ejecutivo por la caída del empleo y la actividad fabril.

El dirigente ya había tomado la misma postura en una actividad realizada en agosto por la Cámara de Comercio. Mientras hablaba el fundador de LLA se alejó del auditorio, tomó un café en el hall y dejó el hospedaje.

Nuevos robos en Casa Rosada

La denuncia de los periodistas por la presunta intrusión en la sala de prensa de Balcarce 50, con el robo de algunos artículos, visibilizó una situación que no es aislada, según el relato de tres empleados con marcada antigüedad.

Tras viralizarse las publicaciones que registraron el supuesto accionar delictivo en la redacción de los acreditados, trabajadores de oficinas linderas se acercaron y afirmaron que vivieron hechos parecidos, de los cuales solo uno se reportó oficialmente. “En la oficina de legales también se encontraron hace un mes que faltaban paquetes de yerba, galletitas y algunas cosas más. Fue idéntico a lo que dijeron los periodistas”, aseguró un jefe de área que circula diariamente por los pasillos.

“En los casos que supimos, siempre se descubre cuando llegamos a la mañana. Nos dicen que ocurre a la noche, donde no hay prácticamente nadie”, planteó otro administrativo, que tiene sus elucubraciones sobre quiénes serían los responsables. Se denunció, además, que en los últimos meses faltó un disco rígido de un despacho, también del primer piso.

“Los pocos casos que trascienden internamente, no se denuncian, salvo un caso hace un tiempo. Suelen ser más travesuras que otra cosa. Por lo tanto, no hay intervención. Los periodistas lo denunciaron y por eso tomó estado público, pero no hay indicio real de inseguridad adentro”, señaló una fuente inobjetable de la operatoria dentro de la Casa de Gobierno.