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Un duelo que midió el carácter de los candidatos y la cercanía con el votante

El duelo entre los dos candidatos tuvo una característica que se mantuvo durante toda su extensión: Sergio Massa se puso en el centro del debate y Javier Milei orbitó a su alrededor. Con una estrategia ofensiva explícita, el postulante de UP consiguió que su rival quedara obligado a utilizar buena parte de su tiempo en responder por sí o por no los numerosos interrogantes que fue abierta su campaña.

Milei quedó atrapado en ese juego, y más allá de reforzar sus cuestionamientos contra la casta política y poner en tela de juicio todas las intervenciones del Estado, su tendencia a dar explicaciones más técnica, hizo que le costara desarrollar empatía con la audiencia.

En la discusión sobre economía, el libertario no dio fundamentos sobre sus propuestas, que quedaron atadas a una ratificación de sus planes para dolarizar y cerrar el Banco Central. Massa insistió una y otra vez para que se defina sobre los subsidios sobre las tarifas públicas, y la respuesta que obtuvo fue negativa, ya que desde su óptica la mejora de esa ecuación se debe dar a partir de un crecimiento de la economía.

El ministro tampoco fue demasiado explícito en este primer capítulo. Aprovechó para mencionar que la dolarización es una práctica que solo aplican países menores y llegó a señalar que su propuesta se apoyará en un incremento de las exportaciones de u$s 40.000 millones y una flexibilización del acuerdo con el FMI.

Massa, a diferencia de Milei, buscó todo el tiempo que sus intervenciones demostraran cercanía con el votante. Uno de esos momentos fue con el compromiso que asumió de reducir las asimetrías salariales entre hombres y mujeres. Milei no tuvo problema en desacreditar los estudios sobre el techo de cristal que afecta el progreso económico de numerosas ejecutivas y trabajadoras. Algo similar sucedió con Malvinas, cuando dejó ver a su oponente como un admirador de Margaret Thatcher, la premier británica que desató el conflicto del sur.

El ministro de Economía trató de mostrar control y templanza. También trató de exponer el poco dominio de Milei sobre determinadas cuestiones de la gestión pública, como el funcionamiento del comercio exterior, y consiguió que el libertario expresara una disculpa al papa Francisco por las expresiones negativas vertidas cuando lo consideró un representante del "maligno".

En resumen, Massa logró que el intercambio girara casi siempre alrededor de sus intervenciones. Milei no llegó a esquivar la estrategia y terminó dando respuestas innecesarias. "El próximo domingo no es entre Macri y Cristina, es entre vos y yo", le dijo una y otra vez el candidato de UP. En una semana, el pasado quedará atrás.

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Comentarios

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  • MCC

    Marcelo Caruso Caruso

    Hace 5 minutos

    Justamente la postura de Massa es la de la que los Argentinos estamos cansado, el político soberbio , con mentiras y chicanas y sin dialogo productivo. Todo es y va a ser culpa de los otros

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