La escalada de la mora con bancos y fintech de los hogares se ha instalado como uno de los temas más tratados por los medios en las últimas semanas. Lejos de apaciguarse va tomando impulso hacia la discusión o reclamo de “soluciones” a la situación de los morosos y han entrado en escena pedidos de rebajas de impuestos y tratamientos especiales. Estos tratamientos especiales son costosos no sólo para las finanzas públicas, sino porque que pueden ser letales para los incentivos a futuro, más si existe algún cambio estructural que está operando y no lo vemos o lo estamos ignorando.

Como en muchos otros casos o episodios en donde las soluciones anteceden a los diagnósticos, o siguen a los malos diagnósticos, en este caso cobra especial importancia la falta de un diagnóstico claro y basado en los datos y evidencia que pueda sostener mejor los argumentos de alguna intervención. Yo no presumo tener ese diagnóstico basado en evidencia, pero no compro el diagnóstico trillado que culpa de todo esto al ciclo económico o la política monetaria de 2025. No niego la importancia de ambos, pero la Argentina tuvo antes episodios de suba de tasas de interés y caídas de salarios sin que la mora financiera explotara. También ha tenido boom de consumo de bienes durables, que no es el caso actual. ¿Qué más puede estar pasando? ¿Cómo cambiaría esto el diagnóstico? ¿Cómo encontrar las soluciones al problema?

Mi punto en esta nota es que existen razones y evidencia internacional suficientes para involucrar elementos de cambio estructural que vienen de la mano del online banking más online gambling, que reduce tremendamente los costos de realizar transacciones de juegos en un mundo en donde las preferencias -sobre todo de los jóvenes- están cambiando frente a una oferta y publicidad agresivas del juego online. Online banking es un gran avance, online gambling un gran retroceso.

Esta no es una hipótesis sacada del pizarrón. Existe evidencia acumulada en varios países que demuestra que la gente, en especial los jóvenes, están cayendo cada vez más en deudas bancarias y de tecnología financiera debido al aumento de sus hábitos de juego. La evidencia en Europa se encuentra en estudios en Finlandia, Irlanda y el Reino Unido y muestra los efectos del juego online sobre el endeudamiento y mora. En EEUU un Staff Report de la Reserva Federal de Nueva York recién actualizado (“Sports Betting Across Borders: Spatial Spillovers, Credit Distress, and Fiscal Externalities”) muestra efectos y preocupaciones aún más significativas en la mora bancaria y de tarjetas.

Para Latinoamérica y la Argentina tenemos evidencia sobre el aumento de juego online (la propaganda que nos bombardeó en el Mundial es un ejemplo de algo que viene de atrás) pero no contamos con evidencia que relacione esto con la suba notable de la mora. Sería muy bueno que el BCRA, así como lo hizo la Fed de Nueva York, pudiera aclarar la relevancia de este tema.

Esto sería de gran ayuda para precisar el diagnóstico sobre algo que es parte de un cambio estructural que se va a intensificar en el futuro inmediato. Cambia en mi opinión el eje de las soluciones al problema. Si existe un canal como el que se describe en esta nota entonces las soluciones que estamos escuchando son más empeoramientos que soluciones, por el tremendo problema de incentivos a que van a dar lugar. Bajar impuestos es precisamente lo contrario a lo que hay que hacer.

La solución clásica en finanzas públicas se basa en la teoría de las externalidades inventada hace 100 años atrás por Cecil Pigou, un colega de Keynes en Cambridge. Las actividades que generan problemas (y encima hacen dinero generando problemas, en vez de resolver problemas como hace la mayoría de las empresas que proveen bienes y servicios) tienen que enfrentar un impuesto llamado “pigouviano”, que internalice el daño que están causando. Este impuesto a los juegos online resuelve uno de los impedimentos de cualquier intervención que es de dónde va a salir el dinero para las personas que por error entraron en mora y pueden demostrar necesidades. Esto sería un buen comienzo de una política impositiva que actúe también allí donde bajar impuestos es un error y subirlos es un win win para la sociedad. Debería también complementarse con regulaciones directas a la publicidad y promoción del juego en línea.