#CASHTAG

La temible apuesta de Macri detrás del nuevo Milei

Milei moderó sus modos mientras que llegó la hora de un macrismo desinhibido detrás de Milei. Cómo funcionará el tándem político tras una gestión que dejó la vara baja. Las claves del ajuste y las incógnitas

Desde que es presidente electo, Javier Milei está mostrando otra cara.

Se reunió con Alberto Fernández y dijo que debe ser pragmático para escucharlo, aunque no coincida porque "tomar las interpretaciones de otros" lo enriquece.

Además, le bajó el tono a la amenaza de Sergio Massa de irse del Ministerio de Economía y hasta empatizó con él: explicó que pudo ser un arranque momentáneo por el shock de haber perdido las elecciones.

Javier Milei: "Si no hacemos el ajuste fiscal nos vamos a la hiper"

Luego recibió el llamado del Papa Francisco, a quien había culpado de ser "el representante del maligno en la Tierra", y lo invitó a la Argentina para recibirlo "con todos los honores".

En las últimas horas, a su vez, empezó a saludar gente con el apelativo "compañero", en señal de distensión y amistad con el peronismo, en claro plan de sumar aliados para la gestión.

En ese punto, se deshace en elogios con Florencio Randazzo, el hasta ahora compañero de fórmula de Juan Schiaretti, que por otra parte es el gobernador de Córdoba que -las vueltas de la vida- en algún momento pudo ser aliado de Horacio Rodríguez Larreta y ahora puede contribuir a la gobernabilidad del outsider en el poder.

El presidente Milei -lo escribo así para hacerme la idea- ahora habla sin levantar la voz. No dice un insulto. No agrede a nadie en particular, y solo subraya que irá contra "casta", así, en general.

De hecho, tras un primer discurso el día del triunfo en el que trazó una línea para separar a "los argentinos de bien", ahora asegura que gobernará "para todos los argentinos" y hasta cita a Carlos Menem con la frase de que "no se gobierna con el espejo retrovisor".

Toda esta saludable mutación del economista desaforado de Intratables a posturas más propias de un jefe de Estado se da en paralelo al proceso inverso que protagoniza Mauricio Macri, que tras su paso frustrado por la Casa Rosada siente que ahora llegó la hora de un macrismo desinhibido detrás de Milei.

El ex presidente pareciera vivir el triunfo de La Libertad Avanza -gracias a su apoyo decisivo, es cierto- como la reivindicación de lo que le hubiera gustado ser en su primer mandato y no pudo por culpa de sus ex socios de Juntos por el Cambio y por las protestas en la calle.

Hace 10 días se transformó en un Fernando Iglesias cualquiera cuando replicó un mensaje en Twitter contra Gerardo Morales, en el que lo chicaneaba a cuento de nada porque en el balotaje iba a votar lo mismo que Milagro Sala.

La noche de la victoria del libertario, otra vez usó las redes sociales pero esta vez para destilar su tirria contra Massa, su actual enemigo verdadero.

"Las responsabilidades del desastre económico producido por el gobierno actual, especialmente por la gestión de Massa, no pueden ser exoneradas tan fácilmente cuando entregan un país quebrado. No podemos aceptar en silencio que el culpable se despida como salvado", posteó, tal vez marcando la cancha para que Milei -entiende él- no cometa su error 2015 de no contar lo que recibía de manera más cruda.

Pero la frutilla del postre fueron las declaraciones de este lunes, cuando directamente se jactó de que los militantes de Milei van a tener que pelear en la calle cuando aparezcan protestas contra las medidas económicas, en un coqueteo irresponsable con el fomento a la violencia que puede hacer sólo quien se mueve entre Acassuso y la FIFA.

"Hay un mandato popular muy profundo y encima es liderado por los jóvenes. No se van a quedar en casa si estos señores empiezan a tirar toneladas de piedras (...). Los orcos, como les digo yo, van a tener que medir muy bien cuando quieran salir a la calle", aseguró.

¿Se trata de una estrategia coordinada de "policía bueno" y "policía malo" entre Milei y Macri? ¿O el ex mandatario está haciendo una de más por la excitación que le genera tener un "segundo tiempo" a full, donde no tiene que ocultar lo que piensa porque su nuevo socio corrió el arco de lo que se puede decir hasta el infinito, en un momento donde ya se quedó con la Ciudad de Buenos Aires y ahora hasta va por Boca Juniors?

Llamarle "orco" a quien tal vez no esté de acuerdo con una decisión de un gobierno no contribuye a la convivencia democrática mucho que digamos, y estimula que del otro lado se caldeen más los ánimos. Francisco "Paco" Manrique, del SMATA, habló de que van a estar ahí para dar la pelea. Pablo Biró, de los pilotos, ya dijo que si hacen las reformas habrá muertos. Los que tienen más experiencia no deberían jugar con fuego. El propio Milei anticipó "seis meses muy duros".

Leliqs para todo uso

Como sea, son los primeros rasgos de un tándem político que se verá mejor cómo funciona cuando eche a andar el gobierno. La vara está baja. Venimos de una administración que funcionó a los sillazos limpios a la vista de todos, en el que incluso a 20 días de irse el Presidente sigue haciendo críticas públicas a su vice Cristina Fernández.

La definición del gabinete de Milei y especialmente del equipo económico puede ser la principal muestra de qué orientación se va a imponer en el primer tramo de un gobierno que aspira a un ajuste fiscal como nunca se planteó con privatizaciones incluidas, en un giro de la política económica emergida hace 20 años.

"Algo está pasando", tuiteó el ex subsecretario de Financiamiento, Miguel Kiguel, sobre la falta de nombramiento de quién estará al frente de la cartera económica. Que Federico Sturzenegger, que Luis Caputo, que Guillermo Nielsen, que Luciano Laspina, que Héctor Rubini. En fin.

El hecho de que ya esté definido el ministro de Infraestructura, Guillermo Ferraro, sí revela que el poder en la gestión estará bastante repartido, ya que de ésta área dependerá Energía, Transporte, Minería, Comunicaciones y Obras Públicas, en tanto que pareciera que en Economía se enfocarán en Hacienda y Finanzas.

A propósito, cayó como una bomba en el sector de la construcción la definición de Milei con Alejandro Fantino sobre que directamente se cortarán las obras ya licitadas para tratar de que consigan financiamiento privado. Ayer en la industria reconocían una inmediata ralentización de los trabajos en marcha, también por la incertidumbre de los cobros futuros.

"La dolarización es terrible en la teoría y en la práctica": el riesgo de fracaso del blanqueo y fuerte devaluación

Para agendar, en este sector, está el nombre de Ricardo Inti Alpert, que desembarcará en la secretaría de Vivienda en esta cartera. Su recorrido explica en parte por qué creció un espacio como el de LLA.

Se trata de un conocido constructor de barrios populares con el peronismo y las organizaciones sociales. Una vez en una mesa debate sobre alquiler social un legislador del kirchnerismo le preguntó: "¿Cómo terminaste con Milei?". Respondió: "Me cansé de que los compañeros no me dieran bola". Su proyecto más difundido es volcar lo que llama "dinero inmovilizado" en las Leliqs para financiar créditos hipotecarios. No se sabe si el presidente electo lo considera viable.

Temas relacionados
Más noticias de Javier Milei
Noticias de tu interés

Compartí tus comentarios

¿Querés dejar tu opinión? Registrate para comentar este artículo.