OPINIÓN

Europa apuesta su chapa, China le amenaza el bolsillo

En marzo de 2019 Josep Borrell, representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea (UE) afirmó que el término "rival sistémico" era un poco controvertido para definir a China. "Está claro que no tenemos el mismo sistema político", dijo, pero que la UE "respeta el camino de desarrollo que el pueblo chino ha elegido" y que China es "muy necesaria en muchos asuntos internacionales". "No creo que China esté desempeñando un papel que pueda amenazar la paz mundial", concluyó Borrell al explicar la aproximación de la UE a China.

Ese camino pragmático vino forzado por la impronta que Donald Trump le estaba dando a la política exterior de Estados Unidos. Trump había colocado a los miembros de la OTAN entre los que se venían aprovechando de EE.UU., manifestado en la desigual distribución del gasto militar. Desde su campaña electoral, exigía que "reembolsen completamente" a las fuerzas militares estadounidenses, y, ya presidente, comenzó a retirar de Alemania 9.500 de los 34.500 soldados que Estados Unidos tiene estacionados desde fin de la segunda guerra mundial. Cubrir 'su parte' de las exigencias militares que le correspondía a la UE, acordadas en 2014, constituirían un tremendo esfuerzo económico. En la Cumbre del G-7, líderes europeos, encabezados por los mandatarios de Francia Emmanuel Macron y de Alemania Angela Merkel, comenzaron a cuestionarse si Estados Unidos continuaba siendo un aliado en su seguridad.

Luego de que China anunciara una nueva doctrina de Seguridad Nacional para Hong Kong, la Unión Europea se mostró reacia en sumarse a la cruzada emprendida por Trump contra China en nombre "de la libertad". Borrell, a pesar de manifestarse "profundamente preocupado" por "la preservación del alto grado de autonomía de Hong Kong", indicó que no creía que "las sanciones contra China van a ser una solución para nuestros problemas". Merkel, por su parte, sostuvo que la UE, debía mantener un diálogo "crítico y constructivo", y que represalias comerciales no estaban en la agenda en el diálogo con China.

El informe "Perspectivas estratégicas UE-China" de la UE trazaba la intención de procurar una cooperación económica bilateral más estrecha y la implementación de la estrategia de conectividad euroasiática. Esta visión de la UE se revelaba radicalmente distinta con la promovida por el entonces secretario de Estado de EE. UU. Mike Pompeo que consideraba que la OTAN debía adoptar una nueva perspectiva de seguridad contra China. En la Cumbre de la OTAN Alemania y Francia no estuvieron de acuerdo con un informe interno que colocaba como el enemigo común a China y no al terrorismo. Finalmente, en diciembre del año pasado, China y la UE firmaron un tratado bilateral de inversiones.

"América está de vuelta"...con la Unión Europea

Joe Biden viene manteniendo la confrontación con China de Trump, pero retornarlo a basarla en la defensa de 'los valores liberales universales'. Trump afirmaba estar defendiendo los intereses de su país, Biden quiere volver a 'liderar el mundo libre'. Así, vuelve a buscar la confraternidad con Europa como soporte.

La algarabía europea por el triunfo de Biden fue inmediata Una encuesta de Morning Consult encontró que tras su victoria aumentó la visión positiva de Estados Unidos en más de 20 puntos en Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y España. Merkel declaró que esperaba que con los lazos transatlánticos recompuestos puedan " permanecer unidos para enfrentar los grandes desafíos de nuestro tiempo". Hasta el primer ministro británico Boris Johnson se refirió a Trump como el "presidente anterior".

Josep Borrell, alegrado por la " noticia extraordinariamente buena" que EE.UU. y la UE vuelvan a estar en "el mismo lado de la historia", recordó que con Trump "por primera vez, tuvimos un presidente de los Estados Unidos que declaró pública y explícitamente su animosidad por la Unión Europea". Borrell sostuvo que Biden vuelve a valorar las instituciones multilaterales, como la Organización Mundial de la Salud, en lugar de abandonarlas, y encuentra mayores puntos de convergencia con la UE.

Aunque Borrell afirmó que la guerra comercial que Trump lanzó contra China "es un fracaso" porque "el déficit entre Estados Unidos y China no se ha reducido, ha aumentado", reposicionó el lugar de la UE en el conflicto al sostener que había que asegurar que el ascenso de China no ponga en peligro los "intereses y valores" de las democracias liberales.

La analista de la UE Judy Dempsey de Strategic Europe afirmó que los europeos deberían 'capitalizar' el camino de Biden "para impulsar la relación transatlántica y otras democracias para que adopten una agenda que pueda unir valores con intereses". Resalta que Biden se está centrando en los derechos humanos, a diferencia de Trump que en 2018, retiró a Estados Unidos del Comité de Derechos Humanos de la ONU, mientras que Biden afirmó que busca que EE.UU. vuelva a dicho Comité, y Dempsey considera que la UE debe estar detrás.

Al analizar el cómo, Dempsey cita al secretario de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, Dominic Raab que afirmó restringir el comercio con países por estándares de derechos humanos significa que "no vamos a hacer muchos acuerdos comerciales con los mercados en crecimiento del futuro...Creo que estamos en una posición mucho mejor para hacer eso si estamos dispuestos a participar". Así, Dempsey se pregunta "¿en qué términos y de qué manera se concilian los derechos humanos universales con los intereses?"

Ella cita el acuerdo de inversión UE-China de diciembre de 2020 como "una oportunidad ideal para vincular el comercio con valores como el estado de derecho, la transparencia, los procedimientos de adquisición claros y los derechos humanos", que no se hizo. Además, aclara que 'las democracias no obtendrán ese impulso si no se ocupan de los derechos humanos en sus propios países", y comportándose con 'doble discurso', ejemplificando que cuando el Secretario de Estado de Estados Unidos, Anthony Blinken criticó las violaciones de derechos humanos de China que retrucó cuestionando el racismo y la violencia policial que desencadenó el movimiento Black Lives Matter, lo único que tuvo que decir fue: "Sí. Hay un gran problema. Estamos lidiando con eso. ¿Y qué hay de sus problemas de derechos humanos? "

Siguiendo a Estados Unidos, y el Reino Unido, la UE también acaba de imponer sanciones a China, acusándola de cometer abusos contra los derechos humanos en la Región Autónoma Uygur de Xinjiang del noroeste del país. China respondió con sanciones a 10 ciudadanos de la Unión Europea, incluidos políticos, por "injerencia grave" en sus asuntos internos y por "violar flagrantemente el derecho internacional".

China reacciona

Esa fue la primera vez que la UE sancionó China por abusos contra los derechos humanos desde la masacre de la Plaza Tiananmen en 1989. Pero la reacción china preocupó a los europeos, no sólo porque el país asiático se transformó en su principal socio comercial, sino también porque puso en duda el Tratado Bilateral de Inversiones.

Con ese acuerdo, la UE finalmente parecía que cumplía su anhelo de ingresar al mercado de 1.400 millones de habitantes de China. Pero sus medidas punitivas tienen un efecto mucho más simbólico que real, mientras la respuesta China apunta al riesgo de un impacto económico para la UE. Hua Chunying, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, dijo que la UE no puede esperar cooperar con China por un lado, mientras impone sanciones por el otro.

Al discurso de Blinken, que las sanciones demostraron "nuestro compromiso continuo de trabajar multilateralmente para promover el respeto de los derechos humanos", Hua respondió con vehemencia contra los europeos. "En lugar de haber estado interfiriendo en los problemas internos de otros países, la UE debería resolver primero sus propios problemas de derechos humanos", citando el masacre alemana en Namibia a principios del siglo XX y de 6 millones de judíos en el Holocausto, y de haber acompañado en la violación de las Convenciones de Ginebra y muertes de civiles a EE.UU. en Afganistán. "Ya pasó el tiempo en que algunos cañones podían atravesar las puertas de China, y el tiempo en que algunos pseudo-eruditos en connivencia con los medios de comunicación pueden difamar a China sin consecuencias", concluyó Hua.

La analista Barbara Wesel de DW observó los costos que podrían tener para la UE el volver a estar bajo el ala estadounidense. "Si somos muy honestos, hubo algo reconfortante en la caótica presidencia de Donald Trump", afirmó, "Como estaba claro quién era el culpable, algunos pudieron recostarse y soñar con una autonomía estratégica".

Ahora, observa que "Washington quiere empezar de nuevo. Prometió que los socios de los estadounidenses recibirán un trato justo siempre que carguen con su parte". Eso significa que el tedioso debate sobre el aumento del gasto en defensa"no ha terminado y que "será mucho más difícil justificar la lentitud de Berlín ante la actual administración estadounidense".

La referencia de Blinken que "nuestros aliados tienen relaciones complejas con China que no siempre se alinearán perfectamente", destaca Wesel no son aceptables hasta las áreas como tecnología e infraestructura. "Todos conocemos la lista de bienes estratégicos, desde G5 hasta chips y suministros de baterías", que es donde China puede lastimar a la UE.

"Una vez más, Estados Unidos pide a los estados que se pronuncien contra las violaciones de derechos humanos y el socavamiento de la democracia. La UE podría comenzar hablando en contra de algunos de sus propios estados miembros, así como de Turquía, socio de la OTAN" afirma Wesel.

Pero concluye que si bien asociarse a ese discurso de valores universales con EE.UU. le puede resultar agradable, no por ello dejará de tener un precio político tangible. De hecho, Dempsey apuntó el fuerte impacto que sufrió el año pasado Australia por las sanciones económicas que China le impuso por haber solicitado investigar el origen chino del coronavirus. China acusó a Australia de haber seguido a Trump, como ahora acusa a la UE de seguir a Biden.

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Comentarios

  • SR

    Sara Rassel

    27/03/21

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  • CDA

    Cesar Dario Avalle

    27/03/21

    Y los Chinos son comunistas, para explicarlo para la gente comun es como un Peronista pero con plata, en definitiva piojos resucitados soberb ios

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