Empresas y universidades, una sinergia clave para el desarrollo de las organizaciones

La evolución del mundo digital puso rápidamente en evidencia dos temas. El primero, que las leyes y regulaciones van detrás de la tecnología, y este hecho es la primera vez en la historia que sucede. El segundo, que la academia y el mundo corporativo en especial en las categorías STEM (ciencia, técnica, ingeniería y matemáticas, por su sigla en inglés) no siguen el mismo ritmo de actualización y eso colisiona al momento de buscar y retener talentos acordes con el desarrollo tecnológico.

El mundo académico y el corporativo necesitan ir en la misma sintonía. La razón es simple: las empresas abrevan en las universidades para reclutar a sus talentos y los profesionales que egresan deben estar a tono con lo que las compañías necesitan. La oferta y demanda deben estar en sincronía, y ambas deben realimentarse virtuosa y mutuamente.

Al mismo tiempo, en los últimos años, se fue desarrollando un cambio en la relación entre los talentos y las corporaciones, en especial las empresas tecnológicas. Por un lado, por la dinámica extrema de un mercado laboral tech que tiene más demanda que oferta de talentos. Por el otro, por las nuevas generaciones que ingresan a ese mercado, que lejos están de ser como sus padres o abuelos: buscan buenos salarios y desarrollo profesional, pero también flexibilidad, trabajar por objetivos más que por tiempo fijo, beneficios y oportunidades de aprendizaje. Ya no es solo el sueldo, ya no es suficiente el sueldo ni para contratar ni para retener.

En este contexto, donde el conocimiento se genera no solo en las casas de estudio sino también dentro de las empresas, la relación entre ambas debe fortalecerse y ser cada vez más cercana. Las empresas están en la búsqueda constante por mejorar su competitividad y las universidades son una fuente de talentos.

Por eso es una sinergia necesaria. Son múltiples los beneficios que resultan del acercamiento del sector educativo con las empresas: financiamiento, investigación y desarrollo conjuntos para lograr que la formación esté actualizada para que los egresados no tengan fisuras al ingresar al mundo corporativo y, a su vez, que la universidad sea un motor de desarrollo al servicio de la industria. No es divergente el camino: debe ir hacia un punto de encuentro constante. Carreras ágiles, con contenidos enlazados a la transformación digital, y empresas que colaboren con las casas de estudio para que esto suceda y que luego derrame a la sociedad en desarrollos. Ese sería el auténtico círculo virtuoso.

En NTT DATA Argentina trabajamos con las universidades en la búsqueda constante de este círculo virtuoso. Más allá de la valoración actual hacia los talentos de Sistemas como los nuevos "elegidos", romper el mito de que son carreras largas, difíciles y aburridas también es parte de nuestro objetivo. Hoy las carreras STEM están en la vidriera de los talentos más demandados y valorados. Y se necesitan más. Por eso apuntamos a un sistema de trabajo low-code: un enfoque visual y una interfaz democrática para el desarrollo de software. Un sistema accesible, usable, para cualquier persona, desde un sociologo hasta un licenciado en economía y no solo para un técnico en sistemas. Nuestro objetivo es lograr un habilitador clave para la transformación y evolución laboral y digital.

¿Cómo lo hacemos? Generando alianzas y convenios de colaboración con universidades locales y nacionales, para enriquecer la propuesta de formación. Buscamos la complementación, intervenimos en currículas para que estén más acordes y actualizadas a las demandas de mercado y al deseo de los estudiantes. Y esto implica que nos jerarquizamos mutuamente: las universidades con una mejor oferta y nosotros como marca empleadora y líderes del sector IT.

En nuestra compañía tenemos como propósito lograr un cambio e impacto en la sociedad, en la vida de las personas, a través de la implementación de soluciones tecnológicas. Y la base para lograr ese objetivo contar con el mejor talento, talento que está en las universidades y en la capacitación constante en la empresa. Trabajar para mejorar además la oferta académica es una notable contribución a la sociedad con la que estamos comprometidos. El círculo virtuoso que se extiende y mejora todo. No solo decir sino hacer.

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