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El cambio de paradigma se va a dar cuando la deuda empiece a bajar

El viernes, después de haber recibido el comunicado del FMI que anunciaba el entendimiento técnico con la Argentina, Sergio Massa logró cerrar con la CAF un préstamo puente de u$s 1000 millones. También tenía el visto bueno para ampliar el segundo tramo del swap con China, que le permitía disponer del equivalente a otros u$s 5000 millones. Con esas cartas en la mano, el ministro de Economía anunció ayer por la mañana que, tras recibir la autorización formal del Banco Popular de China, el vencimiento de u$s 2700 millones con el Fondo pudo ser pagado sin usar un solo dólar de las reservas.

Massa construyó, con este operativo, un mensaje político: por primera vez el Fondo Monetario dejó de actuar como prestamista de última instancia. Nuevos jugadores internacionales aparecieron en la escena para "salvaguardar" la integridad de las reservas. Los nuevos aportantes fueron los países de la CAF, accionistas del Banco de Desarrollo de América Latina (donde además de todos los países de la región, participan también España, Portugal y 13 bancos privados) y el gobierno de Beijing, que tiene fichas puestas en toda Sudamérica.

¿Por qué razón se hizo necesario este puente? La negociación con el Fondo terminó siendo más larga de lo esperado. Y aunque ambas partes sabían que cuando llegara la fecha límite el consenso iba a aparecer (los socios principales del FMI tenían claro que no le iban a soltar la mano a la Argentina), el staff hizo su intento por sumar algunas decisiones cambiarias y fiscales difíciles, que no pasaron el filtro de Economía. El Fondo al final firmó, pero al correr el tiempo de la definición, dejó en manos de Massa la forma de cumplir el pago pendiente.

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A Washington no le hizo gracia antes, y tampoco ahora, que China y su capacidad financiera de dar créditos a sola firma, lograran que el yuan desplace al dólar como moneda dominante del Fondo. Su consolidación como prestamista puede conseguir que algunos países en problemas financieros -como la Argentina- cambien de órbita, y miren más al Este que al Norte. Desde el 2000, China ya concedió 128 préstamos de rescate de deudas soberanas por u$s 240.000 millones.

No obstante, el cambio de paradigma aún es relativo. China también es parte del FMI y pide a los países auxiliados que no abandonen su supervisión. La CAF prestó hasta el 30 de agosto porque sabe que cobrará gracias al reembolso del organismo.

En definitiva, la meta no debe pasar tanto por cambiar de acreedor, sino por dejar de depender de la deuda. China también procurará recuperar su crédito. Sus condiciones no están en Internet.

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