No todo es Venezuela en los mercados. Las ganancias de quien comenzó temprano apostando a la caída de Maduro fueron muy altas. El Indice de la Bolsa de Caracas trepó casi 75% esta semana y casi 150% desde que comenzaron las amenazas de Donald Trump.

El verano 2026 luce muy distinto al previsto. Y a los anteriores. Basta recordar el trauma que siempre era en la Argentina esta estación muy asociada a corridas cambiarias y cambios de funcionarios. También la mentalidad financiera otrora se centraba sobre los días restantes hasta la llegada de los dólares de la soja que aportarían estabilidad cambiaria.

Fuente: EFECarlos Ortega

Este 2026 comenzó con el BCRA comprando dólares en el mercado oficial, siempre poniéndose como tope el 5% del total del volumen negociado. Ayer se alzó con u$s 83 millones y seguramente realizó compras en bloque para no superar ese tope de 5%. En el año acumula u$s 104 millones ya para sus reservas. Los bonos argentinos están con tono positivo. Todos los analistas financieros, entre médanos pero recurriendo al “summer home office”, destacan que no será simple obtener resultados financieros jugosos en el 2026.

El potencial de subas en la Argentina existe y con muy alta probabilidad de cumplimiento, pero ya es limitado. En las próximas horas se anunciará el repo con bancos. Luego se vendrá con el correr de las semanas, la “administración de pasivos” con el canje de los Bonares, mal diseñados por Martín Guzmán en el 2020.

Las cuitas del mercado se centran en los elevados niveles de las tasas en pesos. Las Lecap y Boncap se centran con rendimientos en 35% anual y la caución en 33% pero esta última duplica su nivel cerca del cierre de la jornada. Algunos banqueros se quejan de esta volatilidad y los riesgos que ello trae aparejado. Pero nada es simple y lineal.

El futuro de José Luis Daza ya estaría definido. Varios de sus cercanos en el mundo financiero aseguran que ya deshojó la margarita y que desde el 11 de marzo se sumará al gabinete de José Antonio Kast en Chile. Sería una gran pérdida para el equipo económico no sólo en lo técnico sino también en lo personal.

Quizás Daza ignora que la función pública en Chile, dado su alta evolución en lo económico, va a carecer de adrenalina y que su gestión en ese eventual “super ministerio” que le ofrecieron será el de introducir reformas o cambios marginales, tan lejos como diferente a lo que aún tiene que hacer la Argentina sólo en materia laboral o impositiva.

En paralelo, el gobierno se prepara para la batalla legislativa de febrero. El que se duerme pierde. Más allá de repos o canjes, la reforma laboral es la que puede dar otro empujón a la baja al riesgo país. En eso anda el Gobierno.