ANÁLISIS

Alberto ya entregó la banda, ahora le piden la lapicera

Daniel Cohn Benedit fue detenido en abril de 1968 en París y expulsado de la Universidad de La Sorbona junto con otros compañeros. El 10 de mayo las barricadas ocupaban la calle Guy Lussac en el Barrio Latino. La imaginación al poder.

"Ojala tuvieramos un hippie dirigiendo la presidencia del Partido Justicialista Nacional, ni siquiera tenemos eso, tenemos un liberal". La afirmación es de Sergio Berni, quien dijo avergonzarse de un presidente que gobierna con el diario que le escriben cinco amigos.

Alberto Fernández es un presidente sin rumbo en un gobierno sin brújula. Cristina está convencida de que él está poniendo en riesgo lo que le queda a ella de capital político.

Piensa en el 2027, el próximo turno electoral lo da por perdido. La encontrará como candidata en la Provincia de Buenos Aires donde conserva su núcleo duro de votantes. Necesita los fueros. Para entender la política argentina, hay que mirar lo que sucede en la Justicia. Ambas son inescindibles.

Cristina comprobó después de la elección de medio término de noviembre pasado que Alberto ya no le sirve. Por eso le pidió a Fernanda Vallejos que "filtre" el audio en el que llamaba al presidente "mequetrefe" y "ocupa".

Esta vez lo hizo de manera más explícita. On de récord, otro de sus voceros. Andrés Larroque dijo que Alberto Fernández antes de llegar a la Presidencia había trabajado en un espacio que sacó el 4% de los votos. El dirigente camporista estaba recordándole al Presidente que llegó a la Casa Rosada gracias a ellos. Que es un accionista minoritario de la sociedad y que por lo tanto debe subordinarse a Cristina.

En el Instituto Patria al ministro de Economía, Martin Guzman, lo llaman el ministro de negociación de la deuda. Lo quieren fuera del Gobierno.

Alberto ya había entregado tres cabezas valiosas luego de la explosiva carta de Cristina post elección paso. Se desprendió de Marcela Losardo, de Juan Pablo Biondi y desplazó a Santiago Cafiero de la Jefatura de gabinete. Insuficiente.

La purga debe continuar. Guzman, Kulfas y Cafiero deben ser ofrecidos como garantía de subordinación total.

El encono con Kulfas tiene un punto común con el de Vilma Ibarra. Cristina no tolera que en el gabinete continúen los autores de "Los tres kirchnerismos" y "Cristina vs Cristina" respectivamente. ¿Como esos 'traidores' siguen en el gobierno después de haber hecho literatura con críticas a su persona y su gestión?

El acuerdo con el FMI ya está suscripto. A entender de Cristina, sustentado en las mentiras del ministro de Economía que, según ella, oficia como un delegado del Fondo.

"Con acuerdo o sin él esto estalla en menos de un mes", le atribuye Horacio Verbitsky haberle dicho a los suyos.

La idea que sobrevuela en el kirchnerismo es manejar la economía bajo ciertos parámetros. Incumplir el acuerdo en cuanto a la reducción gradual de déficit, no aumentar las tarifas por encima de los dos dígitos y continuar emitiendo para solventar el gasto público.

La última y delirante idea es un proyecto de ley para cobrarle un impuesto a los bienes sin declarar en el exterior. Buscan crear, dijeron desde el FDT un aporte especial de emergencia para pagar la deuda con el FMI.

Más allá de la inviabilidad técnica y jurídica del proyecto lo relevante es la astucia y el sentido de la oportunidad de Cristina Kirchner. Encontró un proyecto que los aglutina, una mística conjunta dentro del FDT y fundamentalmente una excusa para volver a poner en el centro de la escena a Mauricio Macri, el que contrajo la deuda.

Lo explicitó Gabriela Cerruti en su cuenta de Twitter cuando afirmó: "Este fondo, basado en un estricto sentido de justicia distributiva, contribuirá a la cancelación de la deuda tomada por Mauricio Macri".

La senadora Juliana Di Tullio, la voz de Cristina en la Cámara alta también lo expuso. "Al FMI tienen que pagarle los evasores, los que lavan dinero, y los que fugaron la plata para no declararla. El pueblo no quiere pagar la deuda que tomó Mauricio Macri", apunto.

Para Cristina el proyecto cumple 3 objetivos. Primero recordar que la deuda la tomó Macri. Segundo encontrar una causa común que aglutine al espacio fracturado por sus internas irreconciliables, y tercero exponer a la oposición en el Congreso. El que se oponga estará a favor de los evasores, es decir de los delincuentes. Un reduccionismo propio del kirchnerismo.

Lo dejaron claro el 24 de marzo mientras se apropiaban del Día de la Memoria. No nos vamos a ir de un espacio que gestamos nosotros.

Alberto Fernández tiene que entregar la lapicera, abrir las vacantes que le piden en el gabinete y dejarla hacer a Cristina. Mientras tanto él seguirá siendo el fusible al que recurrirán cuando todo salga mal.

En tanto Alberto seguirá culpando al demonio, los maleficios y los astros mientras suplica que lo sumen al menos a la terapia de grupo.

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