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Milei, como todo inquilino, preocupado por la inflación

Eran las siete y media de la mañana cuando Javier Milei abordó el auto junto a su chofer para dirigirse al encuentro con el presidente, Alberto Fernández, en la Quinta presidencial. Vacío de protocolos de seguridad, el flamante presidente electo, decidió ir desde el Hotel Libertador, ubicado en Córdoba y Maipú, por un camino alternativo. La sorpresa es que por el barrio de Núñez el auto se detuvo. El motivo no fue mecánico: en Núñez subió al auto de Milei, Nicolás Posse, el futuro jefe de Gabinete. Hay más: Milei en plena calle bajó del auto para saludar a unos estudiantes que viajaban en un micro escolar.

Así es Milei y así le gusta mostrarse. Aunque teniendo en cuenta lo que sucedió con la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, cuando al llegar a su casa le gatillaron un revolver en su cabeza, el Presidente electo debería comenzar a tener mayores recaudos.

A las 8:17 Milei entró a Olivos para la reunión que estaba pactada a las 8:30. Luego del comunicado oficial y de la foto de rigor, donde sobró seriedad y donde no se registró ningún atisbo de sonrisa, Milei habló con el periodista Manuel Adorni. Además de asegurar que se convertirá en un inquilino de la Quinta de Olivos, dando a entender que su idea no es eternizarse en el poder, dejó otros conceptos para tener en cuenta y que no dejan de ser preocupantes.

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Consultado por la posibilidad de una hiperinflación, el Presidente electo no la descartó: "Sabemos que el riesgo de la híper está, y nosotros haremos todos los esfuerzos para evitarlo. Una de las grandes líneas de acción es un muy fuerte ajuste fiscal para ir a déficit financiero cero. Eso significaría que sos solvente, que podés pagar tus deudas".

La preocupación de Milei contrasta con la euforia que tuvieron los mercados una vez conocido el resultado electoral.

Es que Milei sabe que cualquier movimiento de los precios impactará de forma lógica en la inflación. Las petroleras, por ejemplo, aseguran que sus precios están 15% abajo y que antes del 10 de diciembre deberían volver a aumentar los precios.

Por otro lado, la Secretaría de Comercio mantendrá en los días que restan de la semana reuniones con supermercados y empresas de consumo masivo. El objetivo es tratar de frenar, todo lo posible, las subas de precios en los alimentos. Al gobierno de Alberto le quedan 20 días, al de Milei, una eternidad.

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