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Andrés Malamud, politólogo radicado en Portugal e investigador del Instituto de Ciencias Sociales de Lisboa, hizo un exhaustivo análisis sobre la política argentina en una entrevista con LN+.
Uno de los ejes centrales de la charla fue la permanencia de Manuel Adorni como jefe de gabinete, pese a las acusaciones de corrupción que pesan sobre él, y lo que eso revela sobre la dinámica interna del gobierno de Javier Milei.
El funcionario enfrenta una nueva acusación, luego de que ayer el contratista Matías Tabar declarara que el vocero presidencial le pagó u$s 245.000 en efectivo por la refacción de su casa en el country Indio Cuá, ubicado en Exaltación de la Cruz.
La permanencia de Adorni en el Gobierno: las tres hipótesis de Malamud
Cuando Pagni le preguntó directamente cuál es la razón para que Adorni siga en el gobierno a pesar de las controversias, Malamud expuso tres hipótesis que circulan en el análisis político, para luego ofrecer la suya propia.
“Unos piensan que es un pararrayos: se come todos los golpes y, mientras la inflación sube y hay otros problemas, la gente habla de la corrupción. Otros piensan que es un fusible y se lo van a sacar de encima cuando acumule demasiados problemas”, indicó.
Pero la tercera explicación fue la que Malamud consideró más determinante: “No lo echó como a Nicolás Posse, no lo echó como a Guillermo Francos. No lo echó como a sus amigos, porque no es su amigo; es el amigo de su hermana”, en referencia a Karina Milei.
Y agregó: “Entonces él no la echa a ella y no echa a los de ella. Y acá hay una dependencia profunda que es difícil de evaluar para un politólogo; quizás un psicólogo lo hiciera mejor”.
El investigador no descartó una hipótesis adicional, aunque prefirió no desarrollarla: “Después hay pensamientos mucho más complicados como el testaferro. Pero ahí lo dejamos con esa sombra”.
Para Malamud, la permanencia de Adorni no puede entenderse sin comprender la psicología política de Milei. “El tercer componente que confunde todo es la irascibilidad y su profunda lealtad a una sola persona, que es su hermana”, señaló.
En ese marco, la irascibilidad del presidente funciona, paradójicamente, como un límite: “Su irascibilidad quizás lo que haga es expresar esta impotencia. Él no puede deshacerse de Adorni como se deshizo de los otros”.
Milei vs. Kicillof: el escenario electoral de cara a 2027
El analista utilizó la figura de Adorni para trazar una comparación política de fondo entre Milei y el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Para Malamud, ambos líderes encarnan híbridos contradictorios que definen el escenario electoral de cara a 2027.
“Kicillof no es acusado de corrupción y Adorni un poco. Pero Adorni representa a un presidente que se supone que tiene un pensamiento moderno y Kicillof tiene un pensamiento que muchos consideran anacrónico”, sintetizó Malamud.
La conclusión fue tajante: “Tenemos por un lado a alguien que vende honestidad y anacronismo y por el otro Milei que vende modernidad y le está costando la honestidad. Son dos híbridos”.
El politólogo señaló que en ese espacio libre podría surgir una nueva figura: “Si aparece un candidato moderno y honesto que sea divertido, que no le hagan zapping, tiene chance. Hoy en el radar no lo veo”.














