ESTRENO

La serie de 8 capítulos que se estrenó esta semana y tiene 100% de críticas positivas

La adaptación de los cómics de Alice Oseman es la nueva ficción de Netflix ha sido recibida con los brazos abiertos por parte de la audiencia. Narra la relación entre dos chicos adolescentes desde una visión totalmente optimista y conmovedora.

Se trata de la nueva serie juvenil de Netflix, "Heartstopper", que narra sobre el romance de instituto entre dos chicos adolescentes. Una historia de amor pura, emocionante y sana. Haciéndonos sentir melancolía cuando la vemos, por una situación que nunca nos ocurrió a la mayoría. Muchos la esperaban con ganas tras el éxito de la serie de cómics de Alice Oseman de la que es adaptación, pero Heartstopper ha resultado ser mucho más que la versión de Netflix de una bonita novela gráfica y que una ficción adolescente romántica.

Heartstopper es luz en estado puro, la prueba de que el amor nunca jamás tiene que ser tóxico y, en definitiva, la serie que todos necesitábamos. Una ficción capaz de alegrarte el día a través de la historia de amor entre dos jóvenes estudiantes de instituto que viven su experiencia de forma sincera, emocionante y alegre, pero, sobre todo, sana. Por mucho que las inseguridades, las dudas y el eterno problema del "bullying" también forme parte de la ecuación.

De hecho, desde que se estrenó hace un par de semanas en Netflix, la ficción no se ha movido del carrusel de lo más popular en la plataforma. Donde Nick y Charlie aún tienen un futuro por delante para seguir demostrando que una historia de amor no tóxico, esto es posible aún conviviendo con los fantasmas y problemas a los que se enfrentaría cualquier adolescente.

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Heartstopper: sinopsis

Basada en las novelas de Alice Oseman, fue la misma escritora la que se encargó personalmente de adaptar su propia historia para televisión. Así es como "Heartstopper'' sigue el romance entre Charlie (Joe Locke), un joven nerd e inseguro, y Nick (Kit Connor), un chico muy popular en el instituto gracias a ser capitán del equipo de rugby.

Pero la historia va más allá de la clásica historia de amor adolescente entre dos polos opuestos. Cuenta con sus correspondientes dosis de azúcar y todos los chiclés del género romántico, pero con el matiz de que ambos protagonistas son del sexo masculino e increíblemente jóvenes. Y lo más revolucionario de todo: un romance gay sin tragedia de por medio.

Dulce y optimista, es una serie dirigida a conquistar a una audiencia muy joven. Sus tonos pastel y los recursos gráficos, como las flores y mariposas de colores extraídas del cómic, refuerzan su carácter naíf. La serie se presenta como el contrapunto perfecto a otras que narran la adolescencia desde un punto de vista más oscuro, como "Élite" de Netflix, o "Euphoria" de HBO. 

La figura de fortaleza cuando más se necesita

Cuando el protagonista de la serie, un chico gay de 14 años, necesita sentirse seguro, busca refugio en su clase de arte. Allí se encuentra con su profesor, el señor Ayaji, un hombre homosexual que luce una chapita con la bandera arco iris y le aconseja sobre cómo afrontar el 'bullying' o el miedo.

Así es como aparece una figura protectora, que las generaciones anteriores jamás tuvieron durante su etapa estudiantil. Como tampoco contaron con un producto cultural que les explicase, utilizando sus códigos, que debían vivir su sexualidad libremente y sin sentimiento de culpa. Que también podían ser felices.

Un instituto sin drogas, sexo ni alcohol

Alice Oseman solo tenía 19 años cuando firmó su primer contrato editorial y hoy, a sus 27 años, parece tener muy en claro que quiere aportar una mirada realista de la vida de los jóvenes, alejándose por completo de la sexualización prematura que muestran la mayoría de series de instituto.

La escritora simplemente busca transmitir el nerviosismo del despertar sexual, la magia del primer beso, en lugar de mostrarnos a niños jugando a ser universitarios, quemando etapas. Por eso, todos los actores tienen menos de 20 años y no vemos ni una sola escena mínimamente sexual en toda la temporada.

"Heartstopper" opta por la amabilidad, no hay estridencias, secretos retorcidos que guardar, romances de alto calibre erótico. El argumento muestra a sus personajes desde lo cotidiano. Y quizás, una de las cosas que más se agradecen de "Heartstopper" sea presentar el mundo juvenil en sus términos.

Los personajes son frágiles en su cualidad corriente, alejados de estereotipos visuales y físicos. Tienen piel texturizada sin maquillaje que la cubra, cuerpos fuera de la estricta norma televisiva, tienen intereses reales en un mundo realista. La serie busca profundizar en la condición de ser joven en una época compleja a partir de lo mínimo. Y logra con un guión sobresaliente y una magnífica percepción de la identidad.


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