Arte

De La Boca a NY: 8 fotografías que Aldo Sessa le donó al Museo de Arte Moderno

El prestigioso fotógrafo le cedió al museo 60 trabajos que fueron escogidos de un archivo de más de 4 millones de copias.

El prestigioso fotógrafo, el cronista visual de la Buenos Aires moderna, Aldo Sessa, concretó la donación de 60 fotografías al Museo de Arte Moderno de Buenos Aires donde abundan sus instantáneas citadinas, desde La Boca hasta Nueva York, algunas imágenes de su serie del Teatro Colón, abstracciones, y trabajos fotoperiodísticos.

"El Moderno es como mi casa. Cuando uno entra a un departamento vacío, va poniéndole sus cosas y cuantas más cosas pone, más o siente su casa", confesó el fotógrafo durante el pequeño acto en el que concretó el traspado de su legado. En 2018 el museo le dedicó una retrospectiva de 700 imágenes seleccionadas por la directora del espacio, Victoria Noorthoorn, que se se sumergió en el archivo de 4.000.000 de fotografías para la selección. Ahora, la curadora fue la encargada de seleccionar las imágenes que pasaron a formar parte del acervo.

Festejando un gol, La Boca, 1958

Con más de 80 años Sessa no para de trabajar. Repasa minuciosamente la edición de libros con sus tomas - por estos días esta feliz porque editoriales extranjeras están publicándolo y los libros, según su perfeccionismo, son de muy buena calidad -, y continúa tomando fotografías tanto con la cámara como con su celular.

Estación Constitución, Buenos Aires, 1962

El conjunto de piezas donadas al museo abarcan desde 1958 hasta la actualidad. Se destacan sus tomas de la década del 60 de la ciudad de Buenos Aires, especialmente las captadas en La Boca. En las escenas que elige, compuestas con niños e instantáneas callejeras, es fácil reconocer el gusto manifiesto de Sessa por el neorrealismo italiano.

09. Gato, Carpintería en La Boca, Buenos Aires, 1958

La ciudad de Sessa no se agotó en los momentos boquenses. También documentó el ambiente de las estaciones de trenes de Retiro y Constitución de mitad del siglo. Los niños fueron un tema que retomó de manera constante; luego llegaría el fetiche por los reflejos que no abandonaría hasta el día de hoy.

Gruta La Olla, Parque Nacional Monte León, Santa Cruz, 2010

También hay fotografías de sus exploraciones abstractas, de la mítica serie del Teatro Colón. De esta última sostuvo: "Siempre cuidé mucho al espectador. Disparaba sobre la nota para no molestar con el ruido de la cámara".

Vladimir Vassiliev y Ekaterina Maximova, Teatro Colón, 1987

En todas sus tomas, en mayor o menor proporción, se puede rastrear el bagaje pictórico de Sessa. Según él, estudió "todas las técnicas desde los 8 años" y aseguró que "nunca pude sacarme el pintor que tengo dentro".

Julio Le Parc, Palais de Glace, 1988

Su otra pasión fue el fotoperiodismo. Trabajó para el diario La Nación desde los 17 años. De esos tiempos recuerda la "tensión", la "adrenalina" y el "peligro" que experimentaba cada vez que se tenía que acercar a un objeto. Del periodismo, confiesa, le encantó "la rosca". 

Chrysler Building, Nueva York, 2012


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