Playa y montaña

El mejor secreto turístico de Europa: este es el país más barato para visitar antes de que se haga masivo

Albania sale del circuito turístico tradicional y atrae por sus bellezas naturales e históricas, pero, además, por sus convenientes precios.

Albania, el pequeño país de la Península Balcánica, es una de las joyas que todavía mantiene el bajo perfil en Europa y que vale la pena descubrir, no solo por sus convenientes precios, sino por sus bellezas naturales e históricas

Está situado al norte de Grecia, y en frente a las costas del sur de Italia, con quien comparte la costa sobre el Adriático y el Jónico.

Décadas de aislamiento han hecho de Albania un país diferente al resto de su vecinos balcánicos. Según describe Lonely Planet: "No es un destino para quien busque muchas comodidades y un viaje sin imprevistos. Pero quizá ahí está la gracia: en convertir un viaje en una pequeña aventura". 

Y enumera algunos infaltables: atravesar territorios montañosos por carreteras sinuosas; asomarse a una costa salvaje; pasear por unos pueblos que son como un mosaico veneciano de iglesias bizantinas con frescos y mezquitas desnudas, tekke bektashíes (santuarios) y casas otomanas de blanco reluciente, mastodónticos kombinat (conglomerados de empresas) de la era soviética y minúsculos búnkeres. "Pero sin duda, el descubrimiento más sorprendente son sus 400 kilómetros de costa en los que la arena del Adriático se funde con las piedras de las playas jónicas", reconoce la famosa guía.

Tirana, en el centro del país, se parece poco a cualquier otra capital europea y escapa de cualquier categoría o definición, según describe Lonely Planet. Alberga museos que conservan espléndidos testimonios del pasado ilirio (cuyo origen se remonta a la Edad del Hierro) y medieval, galerías de arte que ponen en valor la estética de la Europa de los bloques del siglo XX y una plaza a la que se asoman edificios históricos, desde la mezquita de Ethem Bey, una de las más bellas de Albania, a los bancos de época fascista (años 30) o los túneles secretos de la Guerra Fría. "Todo esto es Tirana, una ciudad donde la vida fluye incesante, tanto en el denso tráfico del centro como en los bazares o en las mezquitas durante la oración de la tarde", explica la guía.

Las playas de la Riviera Albanesa son otra de sus grandes atracciones. El destino favorito allí es Ksamil, pero toda la costa, desde Vlorë hasta llegar a este lugar, está lleno de lugares para veranear con agua turquesa y tranquila. "Por la costa, los minaretes ceden paso a los campanarios de las iglesias, y en la mesa se notan las influencias griegas por la proximidad del país heleno", dice Lonely Planet.

Cuánto cuesta viajar a Albania

Visitar este secreto balcánico es muy barato, especialmente si se lo compara con otros países europeos de mayor caudal turístico. Según el sitio Adónde&Cuando, dedicado específicamente a calcular presupuestos de viajes, hospedarse en un hotel tope de gama puede costar unos 125 euros la noche, un 40 por ciento menos que, por ejemplo, en España, uno de los destinos preferidos de los argentinos.

Pero incluso si se quiere viajar en formato mochilero, los hostels son muy accesibles. Pueden rondar en 15 euros la noche o hasta 10, si se comparte habitación. Todo con desayuno incluido. 

Comer también es muy accesible. Una cena en un restaurante, con entrada, plato principal y postre, puede costar unos 11 euros. Pero si se quiere comer algo rápido y al paso, hay opciones de fast food por 4 euros. Tomarse una cerveza cuesta 1,20 euros y un café, 1,10. 

Una buena opción para moverse dentro del país es alquilar un auto. Este puede costar unos 19 euros por día. 

Y, por último, en cuanto a actividades, hay muchas excursiones y visitas gratuitas, pero se recomienda calcular un gasto de 5 euros por día por persona.

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