

La transformación de una carretera convencional en una vía de alta capacidad marcará un antes y un después en la conectividad internacional del oeste peninsular. Justamente, España y Portugal avanzan en la creación de un corredor estratégico entre Madrid y Lisboa.
Se tratará de un eje clave que permitirá unir ambas capitales a través del norte de la provincia de Cáceres mediante la conversión y culminación de infraestructuras existentes en una autopista/autovía moderna, gratuita y de alta capacidad.

Los dos nuevos tramos que conectarán a España y Portugal como nunca
El proyecto se apoya en dos piezas fundamentales: por un lado, la carretera española EX-A1, que deberá completarse hasta la frontera portuguesa, y por otro, la IC-31 de Portugal, ya aprobada con perfil de autovía.
La unión de ambos trazados permitirá crear uno de los itinerarios más directos entre Madrid y Lisboa, reforzando un eje histórico largamente demandado por los territorios fronterizos, según informó El Periódico Extremadura.
La carretera española que pasará a ser una autopista y conectará al país con Portugal
En el lado español, la actuación pasa por finalizar el tramo pendiente de la EX-A1, de unos 18,5 kilómetros entre Moraleja y la frontera portuguesa. Este segmento es clave para que Extremadura quede plenamente integrada en el corredor internacional.
El proyecto del tramo extremeño cuenta con aprobación provisional y se encuentra a la espera de los siguientes pasos administrativos para su licitación y ejecución.

La Junta de Extremadura ha optado por un modelo de colaboración público-privada, bajo el sistema de pago por disponibilidad, en el que la empresa adjudicataria asumirá la construcción y el mantenimiento de la autovía.
Este enfoque busca hacer viable una infraestructura considerada estratégica para el desarrollo económico y logístico del norte de Cáceres.
Portugal empieza a construir el corredor vial que irá hacia España
Del lado portugués, el impulso es decisivo. El Parlamento de Portugal ha aprobado la construcción de la IC-31, que conectará la autopista A23 en Alcains con Monfortinho, ya junto a la frontera con España. La vía tendrá perfil de autovía y estará libre de peajes, descartando definitivamente la opción de concesiones con cobro al usuario.
Según lo establecido en los Presupuestos Generales del Estado portugués para 2026, las obras comenzarán este mismo año, adelantando de forma notable un proyecto que inicialmente estaba previsto para finalizar en 2031.
Esta decisión política responde a la consideración de la IC-31 como una infraestructura esencial para la cohesión territorial, especialmente en una región históricamente afectada por el aislamiento y la falta de conexiones rápidas con España.












