Ikigai, la palabra japonesa relacionada con la felicidad que te conviene aplicar en los negocios

El concepto antes reservado a la esfera personal se usa cada vez más en el mundo de los negocios

Ikigai es una palabra japonesa que no tiene una traducción precisa al español. Su significado está relacionado con aquello por lo que vale la pena vivir. La concepción japonesa indica que todas las personas tienen varios deseos profundos que los motivan, incluso aunque no los conozcan de manera consciente.

La idea de base es que cualquier propósito que tenga una persona, tendrá un impacto directo en varios aspectos de su felicidad. Cuando tiene un propósito, una persona puede enfocarse tanto en su vida profesional como en su vida personal.

Para encontrar el ikigai se deben considerar cuatro variables:

  • Lo que se ama, gusta o apasiona.
  • Las cosas en las que se es bueno o las habilidades.
  • Lo que el mundo necesita.
  • Aquello por lo que nos pueden pagar.

Aunque en su origen el ikigai se aplicaba solo a las personas, en la actualidad se puede usar en las empresas. Es que, como nunca antes en la historia, las organizaciones tienen que hacer explícito su propósito y su compromiso social, económico y ambiental para alcanzar resultados que se ajusten a las necesidades del mundo.

Al igual que las personas, si los negocios están orientados según el propósito, la posibilidad de éxito es mayor. Un estudio del Harvard Business Review asegura que cuando los trabajadores están conectados con su propósito y con el de la organización, su motivación aumenta de manera exponencial.

El problema es que el ikigai -tanto en lo personal como en la vida empresaria- no aparece de la noche a la mañana. Encontrarlo requiere un largo proceso de prueba y error. Hay que lograr descubrir dónde está el equilibrio perfecto entre las cuatro variables que lo conforman.

A medida que se va encontrando el Ikigai, las personas generan empoderamiento. Esto les permite trabajar mejor con los demás y ayudar a una compañía a cumplir con su propósito. Y si el proceso se hizo desde la organización misma, todos van a colaborar para cumplir las metas.

Lo mejor del ikigai es que sirve como una brújula para tomar decisiones tanto en la vida personal como en los negocios. Cuando se conoce el propio propósito y se alinea con las deciciones, queda muy claro dónde se pone el foco y hacia dónde hay que ir. 

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