Faltan diez segundos para las 9.30 de la mañana. Desde el balcón de la Bolsa de Nueva York, Marcelo Mindlin, Sergio Faifman y el resto de los directivos de Loma Negra esperan la cuenta regresiva. Abajo, en el histórico piso de operaciones, los operadores levantan la vista hacia el balcón mientras las pantallas muestran el nombre de la compañía argentina. La cuenta llega a cero y el sonido de la campana marca el inicio de una nueva rueda bursátil en Wall Street.
La ceremonia formó parte de los festejos por los 100 años de Loma Negra y coincidió con el primer balance desde que la reestructuración de InterCement habilitó el ingreso de LATCEM, el vehículo liderado por Mindlin junto con Redwood Capital Management y Moneda Patria Investments, que pasó a controlar el 52% de la compañía.
La presentación de resultados coincidió con un mercado que todavía no recupera los niveles de actividad de 2022. Aun así, Loma Negra considera que la recuperación será gradual. “La industria podría recuperar en los próximos tres años los niveles de actividad que alcanzó en su último pico”, remarcó Sergio Faifman, CEO de la compañía, durante una entrevista con El Cronista en Nueva York.
Entre abril y junio, los ingresos netos por ventas alcanzaron los $ 238.053 millones, un 2,1% más que en el mismo período del año pasado. El incremento respondió principalmente a las ventas de cemento, que compensaron el menor aporte de hormigón y agregados.
El EBITDA ajustado alcanzó los $ 48.175 millones. En dólares totalizó u$s 38 millones, un 12,5% más que en igual período de 2025, mientras que en pesos retrocedió 2,5% por mayores costos de mantenimiento, distribución y depreciaciones asociadas a inversiones realizadas en los últimos años.
La ganancia neta fue de $ 7043 millones, frente a los $ 514 millones registrados un año antes. Según explicó la compañía, la mejora respondió principalmente a un menor impacto del resultado financiero. Al mismo tiempo, la deuda neta descendió a u$s 185 millones y el ratio de apalancamiento volvió a reducirse tras la cancelación de una obligación negociable por u$s 10 millones realizada en mayo.
Sin embargo, los despachos de cemento, cemento de albañilería y cal totalizaron 1,19 millones de toneladas durante el trimestre, un 1,4% menos que en igual período del año pasado. Según la compañía, las ventas a granel mostraron una mejor evolución que el cemento en bolsa, que continuó afectado por la menor actividad de la construcción residencial y las lluvias registradas durante abril.

El principal freno para la recuperación
Hasta el momento, la demanda de cemento se mantiene prácticamente en los mismos niveles del año pasado. “Estamos pensando que el segundo semestre va a tener crecimiento y que el año que viene también”, dijo Faifman.
Para el ejecutivo, uno de los puntos que hoy limita el inicio de nuevos desarrollos pasa por la relación entre el costo de construir y el valor al que luego pueden venderse las propiedades.
Según explicó, durante varios años el mercado tomó como referencia costos medidos con un dólar que convivía con una amplia brecha cambiaria. Hoy, sostuvo, esa cuenta ya no sirve para medir cuánto cuesta construir.
“El costo de construir en dólares se está ubicando en niveles similares a los de otros países de la región”, señaló. El problema, afirmó, aparece cuando ese valor se compara con el precio de venta.
Según explicó, las líneas lanzadas durante el último año impulsaron principalmente la compra de viviendas terminadas, pero todavía no alcanzaron para generar un nuevo ciclo de construcción.
“Se vendió el stock que estaba acumulado. Lo que todavía no apareció es el segundo paso: que quien vende vuelva a construir.”

Qué puede mover al sector
“Con u$s 150.000 millones de inversiones proyectadas bajo el RIGI, entre proyectos aprobados y en evaluación, Argentina va a tener una demanda enorme de empleo y proveedores. Los grandes proyectos de energía, minería e infraestructura van a necesitar insumos estratégicos como el cemento y Loma Negra tiene la escala y la capacidad para poder acompañar esa demanda”, afirmó Mindlin.
En esa misma línea, Faifman sostuvo: “Hoy muchos proyectos todavía están anunciados o empezando, pero cuando entren en ejecución van a generar demanda.”
Aun así, la compañía no proyecta ampliar su capacidad de producción. Hoy opera con alrededor del 50% de utilización de sus plantas, por lo que las inversiones están concentradas en mejoras operativas, eficiencia energética, sostenibilidad y tecnología.
Durante mayo programó la parada de la mayoría de sus hornos para reducir el impacto del mayor costo de la energía durante el invierno y adecuar la operación al nivel de actividad.
En ese escenario, estimó que la industria podría recuperar en los próximos tres años los niveles de actividad que alcanzó en su último pico. “Prefiero crecer todos los años entre 6% y 7% que tener un salto de 20% y después volver a caer”, señaló.
La otra carta de Loma Negra
Además de sus plantas de cemento, Loma Negra controla Ferrosur Roca, la concesionaria ferroviaria de cargas que forma parte de sus activos. La empresa opera una red de más de 3100 kilómetros de vías que atraviesa las provincias de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén y cumple un rol central en la logística de la cementera.
A través de esa red transporta piedra caliza, clinker, cemento y otros insumos entre sus canteras, plantas industriales y centros de distribución. La concesión original fue otorgada por 30 años en 1993 y, desde su vencimiento, la operación continuó mediante sucesivas prórrogas.
El interés por Ferrosur también está puesto en Vaca Muerta. La red llega hasta Zapala, uno de los principales accesos ferroviarios a la cuenca neuquina. A medida que aumenta la actividad petrolera, también crece la demanda de arena para la fractura hidráulica, un insumo cuyo traslado representa uno de los principales costos de la producción. En ese contexto, el ferrocarril aparece como una alternativa para transportar mayores volúmenes de carga hacia la región.

















