

Pony, una de las marcas de zapatillas que marcaron a una generación de argentinos durante los años 80, vuelve a apostar por el mercado local. La firma estadounidense regresa de la mano de Grupo Addnice, que asumirá su representación y distribución a partir de octubre, en un nuevo intento por recuperar el lugar que supo ocupar en el país.
Fuentes de grupo Addnice indicaron a El Cronista, que para esta nueva etapa prevén un sistema mixto de importación y producción local. La empresa agregó que incorporarán a su catálogo calzado e indumentaria para hombre y mujer, que distribuirán en cadenas de deporte y lifestyle.
No es la primera vez que Pony intenta volver a posicionarse en la Argentina. Después de su época de mayor popularidad, la marca pasó por distintos operadores comerciales y protagonizó un relanzamiento en 2019, cuando la brasileña Coopershoes anunció un plan que contemplaba ventas por US$ 5 millones durante el primer año. Sin embargo, aquella experiencia terminó diluyéndose y la marca dejó nuevamente de comercializarse en el país.
Ahora, Grupo Addnice buscará capitalizar el reconocimiento que Pony todavía conserva entre los consumidores argentinos. La compañía, fundada en 2012 y especializada inicialmente en calzado infantil, amplió con los años su oferta hacia productos para hombres y mujeres, incorporó la representación de Head, marca especializada en tenis, y desarrolló una estructura industrial propia.
El acuerdo contempla la comercialización de Pony exclusivamente a través del canal deportivo, el mismo esquema que Addnice utiliza para Head. La marca pertenece actualmente a Iconix, el grupo estadounidense especializado en la administración de marcas deportivas y de estilo de vida.
De los años 80 a los distintos intentos de regreso
La historia de Pony comenzó en Nueva York en 1972, cuando fue fundada por el empresario uruguayo Roberto Muller. Su nombre surgió de las iniciales de Product of New York y, durante sus primeros años, consiguió posicionarse internacionalmente a través de su vinculación con el deporte.
Figuras como Pelé y Muhammad Ali estuvieron asociadas con la marca, que ganó presencia en disciplinas como el fútbol, el básquet y el boxeo. En la Argentina, sus zapatillas alcanzaron una importante popularidad durante las décadas de 1970 y 1980.

Sin embargo, su recorrido en el mercado argentino no terminó con aquella primera etapa. Entre 2006 y 2013, la licencia estuvo en manos de GGM, la compañía vinculada con Guillermo Gotelli, ex CEO de Alpargatas, que había adquirido activos de la quebrada Gatic.
La empresa administraba los derechos de Pony para la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, pero posteriormente decidió concentrar su actividad en Signia, otra marca deportiva de su cartera. Así terminó una nueva etapa de Pony en el país.

El regreso de Pony se suma a una nueva etapa de expansión de las marcas deportivas internacionales en la Argentina. Skechers desembarcó en 2025 de la mano de Grupo Blanco y aceleró su plan de aperturas, mientras que la española Bullpadel inauguró sus primeras tiendas exclusivas, impulsada por el crecimiento del pádel.
Por su parte, Grimoldi amplía la presencia de Vans y The North Face, y Salomon anunció una inversión de más de US$ 6 millones para duplicar su red comercial. A estos movimientos se suman el regreso de Decathlon, con un ambicioso proyecto de expansión, y los planes de Nike para abrir entre cuatro y seis locales durante 2026.
La tercera no fue la vencida
En 2019 llegó otro intento de relanzamiento, esta vez de la mano de Coopershoes, un fabricante brasileño que ya operaba en la Argentina y contaba con una planta industrial en Las Flores, provincia de Buenos Aires.
El proyecto tenía objetivos ambiciosos. La compañía esperaba comercializar 150.000 pares de zapatillas durante 2019, con una facturación estimada de US$ 5 millones. Para el año siguiente, la proyección ascendía a 250.000 pares.
La empresa también anunció una inversión de $ 6 millones destinada a acciones de marketing y a la adaptación de las líneas de producción de su fábrica bonaerense. Aunque inicialmente todos los productos comercializados provenían de Brasil, Coopershoes evaluaba comenzar a fabricar Pony en la Argentina.
El lanzamiento había generado expectativas entre los distribuidores. Antes de comenzar la venta generalizada, la marca había concretado una preventa de 80.000 pares a un centenar de cuentas comerciales, entre casas de deportes y locales multimarca.
La estrategia apuntaba principalmente al segmento urbano, con zapatillas que se comercializaban a precios de entre $ 2500 y $ 4000. Pony buscaba competir en un mercado dominado por las grandes marcas internacionales y recuperar consumidores a partir de su historia y su posicionamiento en precio.
Sin embargo, el proyecto no consiguió darle continuidad a la presencia comercial de Pony en la Argentina. Aunque la marca volvió a las vidrieras, terminó desapareciendo nuevamente del mercado.
Una nueva apuesta en un mercado diferente
El regreso anunciado por Addnice coincide con un cambio importante en la estructura industrial que había acompañado el desembarco anterior.
En septiembre de 2026, Coopershoes interrumpió la producción en su planta de Las Flores, donde había fabricado calzado para marcas como Converse, DC Shoes y Pony. La compañía desvinculó a sus operarios y mantuvo una estructura administrativa reducida.
Mientras que en 2019 Coopershoes buscaba combinar la distribución en casas de deportes y locales de moda urbana con la posibilidad de fabricar localmente, Addnice anunció que concentrará las ventas exclusivamente en el canal deportivo.
El grupo argentino cuenta con una trayectoria de más de una década en el sector y una estructura comercial que le permitirá incorporar Pony a su cartera de representaciones internacionales.
El desafío será transformar el reconocimiento histórico de la marca en una presencia comercial sostenida, después de varios cambios de licenciatarios y de un relanzamiento que no consiguió consolidarse.


















