

Al 31 de marzo, la agroindustrial de la familia Perez Companc cerró su año fiscal con una ganancia cercana a los $ 217.000 millones, alrededor de u$s 133 millones, una cifra tres veces mayor que la registrada en el ejercicio anterior (casi $ 68.000 millones).
Según apuntó la compañía, este resultado responde al aumento en la comercialización de girasol y cereales: la firma alcanzó una molienda total de 5,6 millones de toneladas y un volumen de ventas de 6,6 millones de toneladas.
Esto le permitió a Molinos Agro alcanzar un resultado operativo de $ 313.000 millones, un récord para toda su serie histórica, “producto de una sustancial mejora en los márgenes derivado de una muy buena cosecha en general, los programas de incentivos a las exportaciones y una gran fluidez en la comercialización”, subrayó.
Los programas de incentivos a las exportaciones que implementó el gobierno de Javier Milei, como la baja temporal de retenciones a la soja y el maíz a comienzos del año pasado y su suspensión posterior por un mes, en septiembre de 2025, le valieron a la empresa exportaciones récord de grano desde 2011. Debido a esto, alcanzó exportaciones por 12,4 millones de toneladas.
Tal es así que la firma registró su segundo período de molienda máxima histórica de oleaginosas en lo que respecta a soja y girasol. En el caso de soja, la participación de mercado de Molinos Agro alcanzó el 14,4% sobre la industrialización de soja exclusivamente nacional. En cuanto al girasol, alcanzó una participación de 6,8% sobre el volumen de molienda total.

“El negocio de cereales tuvo una buena performance y salió del terreno negativo del ejercicio anterior, de la mano de un escenario macroeconómico más ordenado, un contexto competitivo más favorable a la rentabilidad y una buena cosecha de maíz (a pesar de la “chicharrita”) junto con una producción récord de trigo", dijo la empresa en su balance.
“La estrategia a largo plazo de la Sociedad radica en consolidar y potenciar su rol de proveedor internacional de productos derivados de la molienda de oleaginosas y cereales para clientes independientes de escala relevante. Dicha estrategia es acompañada en todo momento con altos niveles de eficiencia operativa y de productividad en su planta industrial, instalaciones de acopio y puerto de embarque, así como también en la cadena de originación de materia prima”, agregó, sobre las perspectivas de la compañía.
Ahora, la sociedad avanza con un megaproyecto en Timbúes, Santa Fe. A comienzos de mayo, la compañía obtuvo la aprobación comunal para desarrollar un complejo portuario e industrial en el principal polo agroexportador del país -dentro del corredor de la Hidrovía Paraguay-Paraná- que demandará una inversión mínima de u$s 800 millones.
De concretarse, el emprendimiento constituirá el complejo de molienda de oleaginosas de mayor escala del mundo, con una rotación proyectada cercana a 1,2 millones de toneladas mensuales, según se desprendió del texto de la ordenanza. El proyecto contempla la construcción de hasta tres líneas de procesamiento y molienda de oleaginosas con capacidad individual de 12.000 a 15.000 toneladas diarias.
Molinos Agro es uno de los principales procesadores de poroto de soja y girasol, y forma parte de los diez mayores exportadores de maíz y trigo de la Argentina. Separada de su ‘madre’, Molinos Río de la Plata en 2016, la compañía exporta anualmente, entre otras cosas, el 5% de la harina de soja consumida en el mundo y 2 millones de toneladas de cereales.
Su negocio se focaliza en la industrialización de materia prima, la producción de alimentos para animales, la elaboración de biodiésel y la exportación a granel de maíz, trigo, harina de soja, aceite crudo de soja, lecitina de soja y glicerina refinada. La empresa tiene plantas de acopio de granos en Salta, Chaco, Santiago del Estero, Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires.














