La nueva etapa de La Serenísima empezó a mostrar sus primeros números.
Mastellone Hermanos, la compañía que opera la histórica marca láctea, registró una pérdida neta de $ 4790 millones durante el primer semestre de 2026, el primer resultado financiero desde que Arcor y Danone completaron la reorganización societaria que dio origen a La Serenísima Unida.
El balance representa la primera radiografía financiera de la empresa desde que cambió definitivamente de manos. Después de años de convivencia accionaria y de un esquema que dividía la explotación de la marca entre distintas sociedades, Arcor y Danone terminaron de consolidar una estructura única para administrar todas las categorías de La Serenísima.
Los números muestran una mejora respecto del arranque del año. En el primer trimestre, Mastellone había registrado una pérdida neta de $ 11.300 millones, que la propia empresa atribuyó a la estacionalidad del consumo y al arrastre de una menor rentabilidad desde fines de 2025.
Un sector en crisis
El resultado de la principal láctea del país se conoce en un momento de profundos cambios para el sector.
La crisis que atravesó el consumo durante los últimos dos años aceleró un proceso de reconfiguración que combina cambios de dueños, concursos y quiebras, venta de activos y una mayor concentración del negocio entre los principales jugadores.
Aunque el consumo comenzó a mostrar una lenta recuperación, los lácteos siguen entre las categorías más afectadas por la pérdida de volumen registrada en los últimos dos años.
El caso más emblemático es el de SanCor. Tras años de deterioro operativo y financiero, la histórica cooperativa pidió su propia quiebra en abril y ahora avanza un proceso de liquidación que despertó el interés de varios grupos del sector por sus plantas, marcas y unidades de negocio.
Entre los potenciales compradores aparecen empresas ya consolidadas y jugadores que buscan ganar escala en un mercado que empieza a mostrar una lenta recuperación.
Al mismo tiempo, otras compañías encararon procesos de reorganización o expansión. Mientras algunas firmas aprovecharon la crisis para invertir y ampliar capacidad, otras buscaron fortalecer su posición mediante adquisiciones o integraciones. En ese escenario se inscribe la transformación de La Serenísima, que dejó atrás el histórico esquema de negocios compartidos para pasar a operar bajo una estructura unificada controlada por Arcor y Danone.

El primer balance de la nueva La Serenísima
Más allá de los números, el balance tiene un valor simbólico: es el primero desde que la histórica marca láctea quedó definitivamente bajo la nueva estructura diseñada por Arcor y Danone.
La reorganización puso fin a un esquema que había caracterizado a La Serenísima durante décadas. Aunque para el consumidor siempre fue una sola marca, detrás convivían dos negocios.
Mastellone Hermanos administraba categorías como leche fluida, manteca, dulce de leche y quesos duros, mientras que Danone explotaba los yogures, postres y quesos blandos en virtud de los acuerdos que ambas compañías mantenían desde fines de la década de 1990.

Ese modelo cambió este año con la creación de La Serenísima Unida, la sociedad que integró por primera vez todas las categorías bajo una única conducción. El objetivo de Arcor y Danone es simplificar la estructura, integrar funciones y capturar sinergias en áreas como compras, logística, abastecimiento y gestión comercial.
La operación también marcó el cierre de un proceso iniciado años atrás con el ingreso de Arcor y Danone al capital de Mastellone y que culminó este año con la adquisición del paquete accionario remanente y la reorganización definitiva del negocio.
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