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El agro argentino atraviesa una combinación poco habitual, con las exportaciones del sector que vienen creciendo, mientras que en los mercados internacionales aparecen señales que podrían sostener o mejorar los precios de algunos de sus principales productos.

En los últimos días, el maíz y el trigo subieron con fuerza en Chicago por problemas productivos en Estados Unidos y por las dificultades para sacar granos desde Rusia y Ucrania.

Aún sacando de la ecuación lo que pudiera pasar con el “super-niño”, la oportunidad todavía es incipiente y tiene riesgos, pero podría convertirse en una suerte de nuevo “viento de cola” para el campo argentino si las cotizaciones internacionales permanecen en niveles elevados.

En números, las exportaciones agropecuarias y agroindustriales alcanzaron u$s 31.952 millones entre enero y julio, un aumento del 14,9% interanual, según el Consejo Agroindustrial Argentino.

El maíz explicó una parte importante de ese crecimiento, con ventas por u$s 5.269 millones, 12% más que un año atrás. La soja y sus derivados aportaron otros u$s 10.549 millones, alrededor de un tercio de todas las divisas generadas por el sector.

Ahora, el mercado internacional empieza a ofrecer una señal adicional y hay que mirar especialmente al trigo.

Qué encontró la gira que mueve al mercado de granos

Una de las claves de los últimos días es el resultado del Pro Farmer Crop Tour, una tradicional recorrida que todos los años realizan analistas y especialistas por las principales regiones agrícolas de Estados Unidos para relevar a campo el estado de los cultivos y estimar los rindes.

No se trata de un dato oficial del Gobierno estadounidense, pero el mercado lo sigue de cerca porque permite contrastar las estimaciones privadas con las proyecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).

Según el informe de Agro Perspectivas de la Universidad Austral, este año la gira recorrió aproximadamente el 65% del área de maíz y soja. En el caso del maíz, como el cultivo estaba suficientemente avanzado, los especialistas pudieron estimar directamente los rindes.

Los resultados apuntaron a una producción menor a la esperada y llevaron a los fondos especulativos a comprar unas 5 millones de toneladas de maíz y otras 5 millones de soja hasta el 18 de agosto.

El Crop Tour calculó una producción estadounidense de maíz de 389,74 millones de toneladas, frente a los 406,73 millones proyectados por el USDA en su informe de agosto. El rendimiento también quedó por debajo de la previsión oficial, unos 108,7 quintales por hectárea contra 113,4.

La reacción fue inmediata. Los futuros de maíz en Chicago llegaron al nivel más alto desde agosto de 2023, y acumularon una suba cercana al 12% en agosto, según Reuters.

Dante Romano, profesor del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, pone un límite a la lectura más optimista.

Una cosecha menor a la esperada no implica automáticamente que los stocks estadounidenses vayan a caer en la misma proporción, porque también pueden ajustarse el consumo o las exportaciones.

Sin embargo, hay una señal positiva: las ventas semanales de Estados Unidos muestran una demanda firme y los datos trimestrales de stocks sugieren un consumo superior al que estimaban algunos analistas.

El otro factor que juega a favor es el dólar. Romano señala que la moneda estadounidense viene perdiendo valor y que eso suele favorecer a los commodities, porque los vuelve relativamente más baratos para compradores que operan con otras monedas.

Trigo: Argentina tiene mercadería y aparece una ventana internacional

Las DJVE alcanzaron el cupo de u$s 7000 millones y, antes de lo previsto, finalizó el esquema de "retenciones 0" para los granos
Las DJVE alcanzaron el cupo de u$s 7000 millones y, antes de lo previsto, finalizó el esquema de "retenciones 0" para los granos

En el trigo, el mecanismo es diferente. El disparador no está en Estados Unidos, sino en el Mar Negro.

Los ataques sobre infraestructura portuaria de Rusia y Ucrania redujeron fuertemente la capacidad de exportación de ambos países. Agro Perspectivas estima que quedó paralizado 97% de la capacidad exportadora de granos de la región.

Las exportaciones ucranianas entre el 1° y el 21 de agosto fueron de apenas 540.000 toneladas, un 68,8% menos que en el mismo período del año anterior. Para Rusia, analistas privados estiman embarques de trigo de entre 1,8 y 2,6 millones de toneladas en agosto, frente a un promedio habitual de 4 millones y el nivel mensual más bajo desde 2010.

La consecuencia ya se observa en los mercados: los futuros de trigo en Chicago llegaron a u$s 7,13 por bushel, su mayor valor desde mayo de 2024, y acumulan alrededor de un 12% de suba en agosto, según Reuters.

La clave para Argentina es que aparece una ventana de oportunidad justo cuando el país dispone de mercadería.

Romano señala que la cosecha de trigo 2025/26 todavía tiene 6,5 millones de toneladas en manos de productores, frente a 2,5 millones un año atrás. Las ventas a precio vienen atrasadas respecto del promedio histórico, aunque se aceleraron en las últimas semanas.

Al mismo tiempo, la nueva campaña avanza con buenas condiciones. La siembra alcanzó el 99% del área proyectada, el 84,8% de los lotes presenta una condición hídrica entre óptima y adecuada y el 83% de los cultivos está calificado entre bueno y excelente.

Para el ciclo 2026/27 ya se compraron 2,78 millones de toneladas, equivalentes al 13% de la producción estimada.

El escenario explica por qué algunos compradores comenzaron a buscar orígenes alternativos. Romano destaca que, ante la falta de una reapertura del corredor del Mar Negro, países que históricamente compraban a Rusia o Ucrania empiezan a mirar otros proveedores. Francia, por ejemplo, volvió a embarcar trigo a Sudán, algo que no ocurría desde hacía 18 años.

Ahí aparece la oportunidad argentina, con más precio internacional y una oferta local disponible para vender.

Pero también está el principal riesgo. Si la logística del Mar Negro se normaliza, el aumento de oferta podría generar una corrección brusca de los precios. El propio Romano advierte que, en ese escenario, las cotizaciones del trigo podrían caer con fuerza.