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La industria vitivinícola enfrenta una de las reformas más profundas de las últimas décadas. El Gobierno presentó un anteproyecto para modificar la Ley General de Vinos que cambia la definición legal del vino, redefine el alcance de los controles del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), elimina la obligación de fraccionar en origen y propone derogar la ley que creó la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar).
También modifica el régimen de prácticas enológicas, elimina la categoría de vinos regionales y habilita la mezcla de vinos importados con producción nacional.
“No estamos discutiendo una simple desregulación. Lo que está en debate es la forma en que funciona la vitivinicultura argentina”, aseguró Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA), en diálogo con El Cronista.
“La industria construyó durante décadas un producto natural, trazable y con identidad. La preocupación del sector es que algunas de las modificaciones cambien esa lógica”.
Cuáles son los principales cambios que prepara el Gobierno
El anteproyecto modifica distintos aspectos de la Ley General de Vinos 14.878. Uno de los principales cambios alcanza a la definición legal de vino. La norma vigente establece que el vino genuino es el obtenido por la fermentación alcohólica de uva fresca y madura o del mosto de uva fresca, elaborado dentro de la misma zona de producción.
La propuesta elimina la referencia a “uva fresca” cuando habla del mosto y también suprime la exigencia de que la elaboración se realice en la zona donde se produjo la materia prima.

También, modifica el régimen de prácticas enológicas. Toma como referencia las prácticas reconocidas por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) y habilita al Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) a autorizar otras adicionales o establecer condiciones diferentes para su aplicación. De esta manera, parte de las definiciones que hoy están contempladas en la ley pasarían a depender de las resoluciones del organismo.
Los controles del INV también forman parte de la reforma. Actualmente el organismo interviene en distintas etapas del proceso productivo para verificar la genuinidad del vino y su aptitud para el consumo. El proyecto concentra esas fiscalizaciones únicamente sobre el producto final y prevé que parte de la información que hoy controla el instituto pase a sustentarse en declaraciones juradas presentadas por los establecimientos vitivinícolas.
En cuanto al Certificado de Ingreso de Uva (CIU) quedaría eliminado. Se trata del documento que registra el ingreso de la materia prima a cada establecimiento y constituye una de las principales herramientas de trazabilidad de la actividad. Su eliminación ya había sido incorporada al nuevo Digesto Vitivinícola del INV, aunque la medida quedó suspendida luego de que distintas entidades presentaran acciones judiciales.
El proyecto, además, elimina la categoría de vinos regionales, habilita la mezcla de vinos importados con producción nacional y deroga la obligación de fraccionar y envasar el vino en origen, vigente desde 1984.
¿Adiós a Coviar?
Un aspecto central de la reforma es que propone derogar la Ley 25.849, sancionada en 2004, que creó la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) y le asignó la ejecución del Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI), además de coordinar acciones entre el sector público y privado.
No es el primer intento del Gobierno por modificar su funcionamiento. En mayo, la Secretaría de Agricultura eliminó mediante una resolución los aportes obligatorios que financiaban a la corporación. La medida fijaba un plazo de tres meses para cerrar el esquema vigente, obligaba a la entidad a presentar un informe sobre el uso de los recursos y disponía que los fondos remanentes fueran transferidos al Instituto.
Sin embargo, esa resolución nunca llegó a aplicarse. Coviar presentó una acción de amparo y la Justicia Federal dictó una medida cautelar que suspendió sus efectos mientras se resuelve el fondo de la causa.
Las posiciones de la industria
El proyecto todavía deberá tratarse en el Congreso, pero ya comenzó a generar distintas posiciones dentro del sector. Mientras entidades vitivinícolas y ex funcionarios cuestionan los cambios vinculados con la definición legal del vino, los controles del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y las prácticas enológicas, desde algunas bodegas consideran que los distintos aspectos de la iniciativa deben analizarse por separado.
“Hoy en la Argentina una botella de vino puede rastrearse hasta el viñedo del que salió la uva. Esa trazabilidad es una de las fortalezas que construyó la industria”, señaló Villanueva.
Según sostuvo, la definición de vino que hoy rige en el país forma parte de los acuerdos firmados con el Mercosur. “Brasil hoy es uno de los mercados que más crece para el vino argentino. Cambiar esa definición puede generar conflictos con ese acuerdo”, advirtió.

Fuente: Familia Schroeder
Una de las principales objeciones también apunta a la modificación de la definición legal del vino. Luis Borsani, ex presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), explicó que eliminar la referencia al mosto de uva fresca permitiría elaborar vino durante todo el año utilizando mostos conservados o concentrados.
Según señaló, eso podría modificar la dinámica de compra de uva durante la vendimia, alterar la formación de stocks y afectar el precio que reciben los productores.
Por su parte, Marcos Jofré, CEO de Trivento, sostuvo que el proyecto reúne aspectos administrativos, de control y de prácticas enológicas que “conviene analizar por separado”. En ese sentido, afirmó que hay medidas que buscan dar mayor flexibilidad operativa al sector sin que eso implique necesariamente alterar la identidad, el origen o la trazabilidad de los vinos.
El ejecutivo consideró además que el debate debería centrarse en determinadas prácticas enológicas que hoy no están permitidas en la Argentina, pero sí en otros países productores. “El desafío es encontrar un equilibrio entre preservar la identidad del vino argentino y permitir que la industria cuente con herramientas que le ayuden a competir en un mercado cada vez más exigente”, concluyó.
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