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Cada agosto, el calendario enológico global celebra el Día Mundial del Albariño, una fecha ideal para rendir culto a una de las cepas blancas más nobles y fascinantes del mundo. Si bien sus raíces históricas abrevan en la península ibérica, la Argentina ha logrado escribir un capítulo rupturista y de alta gama gracias al desarrollo de viñedos de climas fríos y extremos. En este escenario, Trapiche Costa & Pampa Albariño, elaborado en los pagos de Chapadmalal, se erige como el gran exponente nacional que redefine el perfil de los blancos atlánticos.

Ubicada a pocos kilómetros del Océano Atlántico, la pionera bodega de Costa & Pampa desafió los paradigmas tradicionales de la viticultura de montaña trasladando el arte de hacer vino a la influencia directa de la brisa marina. Es allí donde el Albariño encuentra un hogar providencial: suelos arcillo-limosos con gran presencia de calcio, temperaturas moderadas y una maduración lenta que permite preservar una acidez vibrante y una complejidad aromática inigualable.

Prensa Grupo Peñaflor

Sobre este terroir único, Ezequiel Ortego, enólogo de la bodega, explica: “Hacer Albariño en Chapadmalal es un desafío hermoso porque el océano marca el ritmo de cada añada. La influencia directa del mar y los vientos costeros nos permiten conseguir una maduración lenta y equilibrada, logrando vinos con una frescura y una identidad inconfundibles que no se replican en otras regiones del país”.

Perfil sensorial y consagración internacional

El Trapiche Costa & Pampa Albariño (Cosecha 2025) se presenta a la vista con un tono amarillo pálido y sutiles reflejos verdosos. Su reciente consagración en el Reporte Argentina 2026 de James Suckling —donde obtuvo 94 puntos tras la evaluación del editor senior Zekun Shuai— reconfirma su impacto global.

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Sobre esta etiqueta, el informe destacó su atractiva expresión de nectarina, su perfil mineral con notas de conchas marinas, una textura vibrante y luminosa, y una salinidad evidente con un final largo y tenso, definiéndolo como un vino muy gastronómico capaz de competir y superar a muchos de sus pares gallegos con una producción estimada de unas 10.000 botellas.

Profundizando en su estructura y tipicidad, Ortego añade: “En boca este varietal se expresa con una tensión fantástica y un volumen muy elegante. Destacan las notas cítricas, florales y ese carácter salino tan propio del terroir atlántico, que le aporta una columna vertebral de acidez natural ideal para la alta gastronomía”.

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Esta dedicación por la excelencia y la exploración de nuevos horizontes geográficos también se refleja en otros grandes exponentes de la bodega dentro de la misma cosecha 2025, como el Chardonnay y el Sauvignon Blanc (ambos con 92 puntos) y el Pinot Noir (con 91 puntos) según la misma evaluación internacional, sumándose a las altas distinciones obtenidas semanas atrás en el reporte de Tim Atkin.

En este Día del Albariño, alzar una copa de Trapiche Costa & Pampa es celebrar la audacia de innovar, la diversidad de los terroirs argentinos y la elegancia indomable que sopla desde el Atlántico Sur.