

La Argentina volvió a ganar y el efecto Messi ya se siente en la boletería del Mundial. Después del 3-0 ante Argelia en el debut y del 2-0 frente a Austria, la Selección quedó muy cerca de asegurarse el primer lugar de su grupo. Ese escenario dispara un dato clave para los hinchas: el partido de 16avos. de final que casi seguro tendrá a la Scaloneta como protagonista ya figura entre los más demandados del torneo.
“Fuera de la final y las semifinales, los partidos con mayor demanda hasta ahora son el M71, Colombia-Portugal, y el M86, donde jugará el primero del grupo de la Argentina contra el segundo del grupo de España”, explicó Carlos Abriata, CEO de Fantix y partner de Secutix, la empresa que provee la tecnología para la venta de entradas del Mundial. Los dos encuentros se disputarán en Miami.
El interés se aceleró con una variable que cambió por completo el termómetro de la demanda: Lionel Messi. El capitán convirtió los cinco goles argentinos en los dos primeros partidos del Mundial. Primero hizo un hat trick ante Argelia y luego volvió a ser decisivo frente a Austria, con los dos tantos que sellaron el segundo triunfo de la Selección.
La noche en Dallas, además, quedó marcada por un dato histórico: con esos dos goles, Messi llegó a 18 tantos en Mundiales y se convirtió en el máximo goleador de la historia del torneo. Así superó el récord del alemán Miroslav Klose, que había quedado en 16. La marca le sumó épica a una campaña que ya había encendido a los hinchas y terminó de empujar la expectativa por volver a verlo en la próxima ronda.

Messi hace goles y los precios se disparan
Tras ese partido debut en el Mundial 2026, los precios de las entradas para los restantes compromisos de la Argentina en fase de grupos ya habían tenido una fuerte suba. Ahora, con el equipo encaminado y Messi otra vez en modo determinante, el mercado volvió a recalibrar expectativas.
Después del triunfo ante Austria, en el Marketplace de FIFA, donde los hinchas que compraron tickets pueden ponerlos nuevamente a la venta, los valores para ver a la Argentina arrancaban en u$s 3595.
La cifra corresponde al mercado secundario oficial de FIFA. Es decir, no se trata de entradas nuevas liberadas por la organización, sino de tickets revendidos por compradores que decidieron publicarlos en la plataforma. En ese esquema, los precios los fijan los propios hinchas.

El duelo entre Argentina y Jordania figura sin tickets disponibles en la venta primaria, por lo que cualquier posibilidad para los hinchas depende de lo que vaya surgiendo en el Marketplace.
La demanda argentina ya venía firme antes del segundo triunfo. En el partido del martes pasado en Kansas, la estimación es que el 20% de los hinchas argentinos viajó desde la Argentina, el 45% correspondió a argentinos que viven en Estados Unidos y el resto estuvo compuesto por simpatizantes de otras nacionalidades que alientan a la Selección.
Ese fenómeno volvió a verse hoy en Dallas. En el estadio donde jugó la Scaloneta, la presencia argentina se sintió con fuerza durante el himno y también en los cantos que bajaron de las tribunas durante los 90 minutos. El clima acompañó lo que después mostró el mercado: la Selección no solo mueve audiencia y expectativa deportiva, también empuja una de las demandas de tickets más calientes del Mundial.
El Mundial hasta ahora
El Mundial 2026 ya es un éxito comercial para la FIFA antes de entrar en su tramo decisivo. La organización vendió casi 6,7 millones de entradas y ya superó el objetivo de ingresos que tenía previsto para el torneo, según Carlos Abriata, CEO de Fantix y partner de Secutix, empresa que gestiona la venta de entradas del torneo. La recaudación por tickets, agregó, cuadruplicó la registrada en Qatar 2022.
En su reporte financiero de 2022, la FIFA informó que el Mundial de Qatar generó US$ 685,9 millones por venta de entradas. Si esa base se toma como referencia, el nuevo torneo ya se ubicaría en torno de los US$ 2700 millones por ticketing. La comparación tiene un matiz: el formato también cambió de escala. Qatar tuvo 64 partidos, mientras que Norteamérica 2026 tiene 104 encuentros, con 48 selecciones y una fase eliminatoria más extensa.
Aun así, el salto no se explica solo por la cantidad de partidos. El precio de las entradas responde a una lógica de mercado más cercana a la industria deportiva y de entretenimiento de Estados Unidos, donde el valor de un ticket varía según la demanda, la sede, el rival, la instancia y la disponibilidad. En ese esquema, los precios dinámicos y el mercado secundario tienen un peso central.
Precios diferenciados por partido
De las casi 6,7 millones de entradas vendidas por la FIFA, más del 30% se comercializó por debajo de los US$ 300 por ticket, explicó Abriata. El 70% restante tuvo precios ostensiblemente superiores, empujados por la demanda de determinados partidos y sedes. La diferencia muestra que el torneo no tiene un precio único: cada encuentro opera como un mercado en sí mismo.
La geografía también incide. Las sedes con mayor conectividad aérea, mayor poder adquisitivo, más turismo y cercanía con la Costa Este tienden a concentrar valores más altos. En un Mundial desplegado sobre tres países y distancias largas, llegar al estadio también forma parte del costo. Para muchos hinchas, el precio real no termina en la entrada: incluye vuelos, alojamiento, traslados internos y consumo durante el evento.
Otro punto clave es el marketplace oficial de la FIFA. Allí, los precios que aparecen no siempre corresponden a tickets de venta primaria fijados por la organización, sino a entradas compradas por hinchas que luego decidieron revenderlas. La FIFA habilitó ese canal como vía oficial de reventa e intercambio, lo que formaliza una práctica habitual en el mercado norteamericano: quien tiene un ticket puede volver a ofrecerlo si no va a usarlo o si encuentra una oportunidad de capturar una ganancia.
Ese diseño ayuda a explicar por qué puede haber entradas disponibles en el mercado secundario aunque un partido figure agotado en la venta primaria. También permite entender por qué el precio que ve un hincha en la plataforma puede ser mucho más alto que el valor original del ticket. La disponibilidad ya no depende solo de la FIFA, sino de la decisión de compradores que ponen sus entradas nuevamente en circulación.
En Estados Unidos, además, la experiencia de estadio tiene hábitos propios. El público suele circular más por los pasillos, comprar comida o bebida durante el partido, llegar sobre la hora o retirarse antes del final, dinámicas más frecuentes en eventos deportivos norteamericanos que en partidos de alta intensidad futbolera en Sudamérica o Europa. Ese comportamiento puede amplificar la percepción de claros, aun cuando la cantidad de tickets vendidos o escaneados sea alta.
El fenómeno también se cruza con los problemas del mercado secundario no oficial. En los últimos días, distintos compradores reportaron fallas con entradas adquiridas en plataformas externas, tickets que no se transfirieron a la aplicación oficial de FIFA o ventas que se cancelaron cerca del partido. Para la organización, la garantía de validez queda concentrada en sus canales oficiales, mientras que las operaciones por fuera de ese circuito agregan riesgo para el hincha.


















