Una tormenta eléctrica con lluvia torrencial y granizo paralizó Santiago de Chile este martes. El temporal inundó calles, viviendas y edificios, alteró el transporte y obligó al Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) a decretar alerta roja en toda la Región Metropolitana, en plena primavera.
El agua convirtió las principales avenidas en ríos. Francisco Bilbao, Vicuña Mackenna, Irarrázaval y Pedro de Valdivia colapsaron bajo la lluvia. En Irarrázaval, la corriente tuvo fuerza para arrastrar peatones. Además, las inundaciones cortaron pasos bajo nivel y provocaron atascos en varios sectores.
El Metro de Santiago sufrió uno de los golpes más visibles. El agua obligó a cerrar varias estaciones, según confirmó el ministro del Interior, Claudio Alvarado. El granizo cubrió las escaleras de acceso de al menos un recinto, y el agua también anegó la estación Pedro de Valdivia.
Mientras el agua subía, un tornado golpeó la Terminal Sur de buses, en Estación Central. La Dirección Meteorológica estimó vientos de entre 105 y 137 kilómetros por hora. Se trata del primer tornado en Santiago desde 1893, según informó Radio Universidad de Chile.
Las ráfagas arrancaron parte de la techumbre del terminal y levantaron decenas de planchas de zinc. El viento dañó revestimientos, quebró ramas y afectó las estructuras de un parrón. Una mujer debió aferrarse a una reja para que el vendaval no la arrastrara, según dijeron testigos.
La tormenta también apagó miles de hogares. La Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) registró un pico de 43.025 hogares sin luz a las 18:35. Puente Alto, San Bernardo, Quinta Normal, Santiago, Providencia, Pirque, Lampa y Estación Central figuraron entre las comunas más afectadas por los cortes.
Senapred contabilizó más de 60.000 clientes sin suministro en el país, de los cuales 38.000 vivían en la Región Metropolitana. Lampa y Pudahuel, en el oeste y noroeste, concentraron los cortes en un primer reporte, con más de 6000 y 2000 clientes afectados.
Cerca de la medianoche, más de 22.000 clientes de la región seguían sin electricidad, según la SEC. Durante la tarde, el personal de emergencia de CGE atendió interrupciones del suministro en sectores de Puente Alto, Buin y Pirque.
El temporal alcanzó además a la educación. El sistema frontal forzó la suspensión de clases en 115 colegios de la región. Otros 114 establecimientos sufrieron daños en comunas como Buin, Conchalí, Estación Central, Maipú, Ñuñoa, Peñalolén y Providencia, según el balance divulgado.
El granizo causó estragos puertas adentro. En una municipalidad, el hielo se acumuló entre 50 y 60 centímetros en las oficinas, y el agua con granizo llegó hasta los baños públicos. Tres vehículos quedaron atrapados y los rescatistas auxiliaron a una persona, según reportes de prensa.
La tormenta golpeó a una ciudad ya castigada. Cinco días antes, un aluvión en Las Condes había dejado seis heridos y más de 2000 viviendas afectadas. Los pronósticos del fin de semana ya advertían que un sistema inestable llegaría a la zona central desde la tarde del lunes 12.
El aluvión sorprendió al oriente de la capital. Un torrente de agua y barro bajó por la Quebrada Honda y arrasó San Carlos de Apoquindo. La corriente arrastró vehículos, incluido un bus con pasajeros, y el barro entró a la urgencia de una clínica.
El fenómeno dejó un saldo de seis heridos, entre ellos un menor de un año. Senapred contabilizó 384 damnificados, 56 viviendas destruidas y 1960 con daños menores. Los equipos de emergencia rescataron a más de 1.200 personas atrapadas. El presidente José Antonio Kast decretó zona de catástrofe en Las Condes.
















