

La caída de Ueno Bank terminó en uno de los mayores cimbronazos políticos de Paraguay en los últimos años.
El banco, que había pasado de ser una financiera a convertirse en una entidad con millones de clientes, quedó bajo un proceso de resolución del Banco Central del Paraguay (BCP), sus operaciones pasaron a ser investigadas por la Justicia y el caso terminó con la renuncia de Santiago Peña a la Presidencia.
Pero la historia de Ueno también puede mirarse desde otro lugar: el del ecosistema tecnológico y de startups de Paraguay, un sector con el que el grupo tuvo vínculos a través de programas de innovación, inversiones y empresas tecnológicas.
Andrea Vronik, empresaria tecnológica, referente del sector tecnológico de Paraguay, CEO de Carlstein Group, impulsora del Programa Startups Paraguay y del ecosistema de innovación paraguayo, y exdirectora de Innovación de la Cámara Paraguaya de la Industria del Software, siguió de cerca ese proceso y tuvo además una relación directa con algunas de las empresas y proyectos vinculados con Ueno.
En diálogo con El Cronista, Vronik reconstruye cómo siguió el crecimiento de Ueno desde el ecosistema de startups y relata que decidió cerrar las cuentas corporativas que tenía en Visión Banco cuando Ueno avanzó con la absorción de la entidad.
Sostiene que, desde el ecosistema de startups, había observado operaciones de compra de empresas que, a su entender, estaban muy por encima del valor que tenían esos proyectos.
“Veía cómo compraban startups que estaban o quebradas o por cerrar o que apenas existían a montos irrisorios”, afirma y su relato abre una dimensión del caso que quedó fuera de la discusión financiera y política: qué estaba pasando dentro del ecosistema de innovación mientras Ueno crecía y ampliaba su presencia en Paraguay.
Las señales antes de la caída de Ueno Bank
Cuando Ueno absorbió Visión Banco, Vronik decidió cerrar las cuentas corporativas de sus empresas de software y marketing en la entidad porque ya venía observando el crecimiento de Ueno desde el ecosistema de startups paraguayo.

“Cuando supe de la compra yo tenía cuenta en Banco Visión. Eliminé mis cuentas, todas las cuentas corporativas de todas las empresas de software y de marketing que tengo”, relata.
Desde su participación en Startups Paraguay, la empresaria había seguido de cerca las adquisiciones de empresas por parte de Ueno y cuestionaba tanto las compañías que se compraban como los valores que se les asignaban.
“Veía cómo compraban startups que estaban o quebradas o por cerrar o que apenas existían a montos irrisorios. No tenían el valor en que ellos las compraban”, afirma.
La empresaria sostiene que algunas compañías eran valuadas en montos elevados para aumentar el patrimonio del grupo. Según su relato, después esas startups no lograron desarrollar negocios rentables.
“Esas startups nunca despegaron, nunca se convirtieron en proyectos realmente rentables o que sobresalgan o que, por ejemplo, reciban apoyo de afuera”, sostiene.
“El objetivo nunca fue construir y esa fue mi mayor crítica”, afirma.
El programa de startups que impulsaba Ueno
El vínculo de Ueno con el ecosistema emprendedor también tenía una pata concreta: Moonshot, un programa de incubación impulsado por Ueno Bank e ITTI. La iniciativa buscaba acompañar proyectos en distintas etapas, desde ideas hasta emprendimientos que ya estaban en el mercado, con foco en innovación y posibilidades de crecimiento.
El programa ofrecía talleres de negocios, innovación, finanzas y marketing, mentorías con especialistas y acceso a redes de contactos, espacios con los que la empresaria tenía contacto desde Startups Paraguay. “Nosotros apoyábamos porque también era el único programa que había en Paraguay”, afirma.
Precisamente el conocer esas iniciativas es lo que le permitió, según su relato, seguir de cerca los movimientos de Ueno dentro del ecosistema.
Hacia el final, Vronik también cuestiona qué ocurrió con los fundadores de las startups después de su incorporación a Ueno. Según su relato, algunos emprendedores que habían creado y dirigido sus propias compañías pasaron a trabajar dentro de las estructuras del grupo y, posteriormente, quedaron desempleados.
“Ellos emplearon a emprendedores que pasaron de ser CEOs a empleados y hoy, desempleados”, cerró.















