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Después de 36 años, Lodenhaus baja la persiana. La tienda ubicada en Libertad 1272, en el barrio de Recoleta, anunció que julio será su último mes de atención al público. La decisión marca el fin de un ciclo que comenzó en 1990, cuando su fundadora trajo a la Argentina la tela loden, un paño de lana europeo con propiedades impermeabilizantes hasta entonces desconocido en el país.

El cierre combina tres factores: el contexto económico, el cambio en los hábitos de consumo y una decisión personal de la familia que dirige el local.

Tras más de 30 años abiertos, cierra Lodenhaus

Cecilia Bellucci, hija de la fundadora y actual directora del local, explicó que la economía fue solo uno de los factores. “Si fuera únicamente por un tema de país, podríamos seguir adelante porque nos reinventaríamos, pero hay otros condimentos”, señaló.

El segundo motivo tiene que ver con el achicamiento de la temporada de venta. En sus inicios, el negocio de abrigos funcionaba ocho o nueve meses al año.

Hoy, la ventana comercial se redujo a cinco meses, con el mismo costo fijo anual.

El tercer factor fue estrictamente personal: ningún integrante de la generación siguiente mostró interés en continuar con el negocio. Incorporar personal externo para sostener la marca implicaba un esfuerzo que la familia no estaba dispuesta a hacer.

El contrato de alquiler vence el 31 de julio, y esa fecha fue el disparador concreto del cierre definitivo.

Una historia que arrancó desde cero

María Silvia de Eléspuru de Bellucci fundó Lodenhaus en 1990 con una propuesta simple: importar productos de calidad europea pensados para durar toda la vida.

El loden, tejido originalmente por monjes en el Tirol y las Dolomitas, tenía una característica clave: su proceso de lavado con agua, calor y presión lo transformaba en una tela gruesa, impermeable y resistente al viento húmedo.

El primer pedido se agotó el mismo día de su llegada. La lista de espera que se formó llevó a la fundadora a abrir un local propio. En su mejor momento, Lodenhaus tuvo presencia en Belgrano, Martínez, San Isidro, Unicenter, Galerías Pacífico y también en Rosario, Salta, Chile y Punta del Este.

La crisis de importaciones entre 2011 y 2015 los llevó a achicarse hasta quedar con un solo local. Hace siete años se mudaron a la ubicación actual, en Libertad entre Arenales y Juncal, donde cerrarán a fin de julio con los percheros todavía cargados de tapados a la venta.