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A casi dos siglos de que el Reino Unido se apoderó por la fuerza de las Islas Malvinas, las Naciones Unidas volvieron a dejar en claro que esa situación tiene nombre: ocupación ilegal.

El Comité de Descolonización aprobó por consenso una resolución que insta a Londres a sentarse a negociar con Buenos Aires la disputa de soberanía.

El ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina Pablo Quirno llevó la voz de Argentina ante el foro global y no esquivó nada: denunció la presencia de 1.200 soldados británicos en el territorio, la entrega de licencias para explotar hidrocarburos en aguas en disputa y el sistemático bloqueo diplomático que practica el gobierno del Reino Unido cada vez que el mundo le pide diálogo.

La ONU tiene un veredicto claro: sin negociación no hay solución

El mensaje del organismo internacional no es nuevo, pero esta vez llegó con un peso político difícil de ignorar. El Comité de Descolonización aprobó por consenso —es decir, sin votos en contra— una resolución que exige a Londres retomar las conversaciones con Buenos Aires sobre el futuro de las islas. El texto fue copatrocinado por Chile y contó con el respaldo formal de Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Lo que la resolución deja asentado es contundente: la única salida posible a esta situación colonial es una negociación pacífica entre los dos gobiernos. No una consulta a los isleños. No un referéndum. Una negociación entre estados soberanos, tal como lo establecen las propias resoluciones de la Asamblea General que el Reino Unido lleva décadas ignorando.

Desde 1965, cuando la ONU reconoció por primera vez la existencia de una disputa de soberanía, Londres respondió siempre de la misma manera: con silencio diplomático o con evasivas. Esta vez, el consenso refleja que la comunidad internacional tiene cada vez menos paciencia con esa estrategia de dilación.

Malvinas vuelve al centro del debate internacional: la ONU insiste en el diálogo bilateral mientras Argentina cuestiona la militarización y la explotación de recursos en un territorio cuya soberanía sigue en disputa.
Malvinas vuelve al centro del debate internacional: la ONU insiste en el diálogo bilateral mientras Argentina cuestiona la militarización y la explotación de recursos en un territorio cuya soberanía sigue en disputa.Fuente: ShutterstockBEST-BACKGROUNDS

Mil doscientos soldados y pozos de petróleo: la cara oculta de la “pacífica” ocupación británica

Cuando el canciller Quirno tomó la palabra, eligió ir al hueso de algo que suele quedar fuera del debate diplomático: la dimensión militar y económica de la presencia británica en las islas.

Los números hablan solos. En un territorio con apenas tres mil habitantes, el Reino Unido mantiene destacados aproximadamente 1.200 efectivos militares. Eso equivale a casi el 40% de la población total de las islas. Una proporción que, en palabras del propio canciller, “revela el carácter estratégico y militarizado de la ocupación”.

Pero la ocupación no es solo militar. También es económica, y en ese frente apareció en la última audiencia una novedad preocupante. En diciembre de 2025, las empresas Rockhopper Exploration PLC y Navitas Petroleum Development and Production Limited anunciaron el inicio del desarrollo del yacimiento Sea Lion, ubicado en la cuenca Malvinas Norte.

Se trata de un área en disputa, y las licencias que habilitan esa explotación fueron otorgadas de manera unilateral por Londres, sin reconocimiento jurídico internacional.

Argentina, remarcó el canciller, adoptará todas las medidas que el derecho internacional le permita para proteger sus derechos soberanos sobre esos recursos.

El argumento que hunde el escudo de Londres: en Malvinas no hay un pueblo colonizado, hay colonos

El Reino Unido suele justificar su postura en la disputa por las Malvinas apelando al principio de autodeterminación de los pueblos. Según ese argumento, los habitantes de las islas desean ser británicos y esa decisión debe respetarse.

Sin embargo, Argentina y distintos organismos de la ONU señalaron que ese principio no se aplica en este caso. La autodeterminación, según el derecho internacional, está pensada para pueblos sometidos a dominación colonial con una identidad propia claramente diferenciada de la potencia administradora.

Desde esa mirada, no se trataría de una población originaria bajo colonialismo, sino de habitantes instalados por el Reino Unido después de la ocupación de 1833, cuando fueron desplazadas las autoridades y pobladores argentinos.

En 1985, la Asamblea General de la ONU rechazó intentos británicos de incluir la autodeterminación como eje central en las resoluciones sobre Malvinas, lo que reforzó la posición argentina de que no corresponde aplicar ese principio en este caso.

También se presentaron testimonios en comités internacionales, como los de Paula Vernet y Guillermo Clifton, que destacaron la existencia de familias con raíces en las islas que hoy viven en Argentina continental, como consecuencia de aquel proceso histórico.

Del otro lado, representantes isleños como Michael Goss sostienen que cualquier negociación debe incluir a los habitantes locales, porque de lo contrario no sería una negociación real. Sin embargo, la ONU estableció que la disputa es entre dos Estados y debe resolverse en ese marco.