

El mate representa una de las tradiciones más representativas del ADN argentino. Ya sea que esté presente en el trabajo, con la familia y hasta en los viajes, este ritual cotidiano no solo es una de las bebidas más consumidas del país, sino que es un símbolo colectivo que une a millones de argentinos.
Pero no es solo cultura y costumbres, ya que también posee una influencia positiva para la salud. Si bien durante años se creyó que el mate, que contiene cafeína, podía afectar la salud ósea, un reciente estudio del CONICET reveló que su consumo habitual podría tener un efecto positivo en los huesos.
En ese marco, Lucas Brun, investigador del CONICET y referente de biología ósea, explicó que esta infusión favorece la densidad mineral ósea, especialmente en consumidores habituales de largo plazo.
El trabajo de investigación comenzó hace aproximadamente diez años, inspirada en observaciones realizadas en Mendoza. Allí se analizó la densidad mineral ósea en mujeres posmenopáusicas, comparando a quienes tomaban mate con quienes no.
Brun comentó que los resultados preliminares fueron sorprendentes: las consumidoras habituales de la infusión presentaban huesos más resistentes y con mayor densidad mineral.
“Eso fue un hallazgo, porque uno podría haber pensado que, al tener cafeína, podía afecta a los huesos. Pero finalmente nuestra observación y confirmaciones posteriores confirmaron un efecto positivo de la yerba mate como nutriente, con algunos componentes que hacen bien a los huesos”, resumió el especialista en Radio UNR.

¿Por qué el mate puede fortalecer los huesos?
El secreto de esta protección, indicó Brun, reside en los polifenoles, compuestos bioactivos con altas capacidades antioxidantes presentes en la yerba mate. “No solo benefician al tejido óseo. Hay muchos investigadores que estudian la yerba mate a nivel de la salud general e indican que tendría beneficios en diferentes sistemas”, precisó.
El investigador remarcó que el beneficio es más evidente cuando el consumo de calcio en la dieta es insuficiente. En esos casos, el mate contribuye significativamente a mantener la salud de la estructura del esqueleto.
No obstante, aclaró que no reemplaza tratamientos médicos ni previene por sí solo enfermedades como la osteoporosis. “Si alguien mañana va al médico y le diagnostican osteoporosis, no piensen que ´el mate no hizo nada´“, subrayó.
¿A qué edad es más importante cuidar los huesos?
Brun advirtió que el cuidado de los huesos no debe esperar a la vejez: “A veces se asocia la pérdida de masa ósea con la edad avanzada y principalmente la posmenopausia, porque las hormonas en la mujer tienen un efecto protector que cuando eso dejan de estar en grandes cantidades hace que el hueso pierda una gran cantidad de su masa en un tiempo muy corto”
Sin embargo, aclaró que la salud de nuestra estructura se define mucho antes de lo que la mayoría de las personas imagina, comenzando desde la niñez. “Nosotros empezaron a perder masa ósea después de los 30 años. Ya comenzamos a perder antes, obviamente con una tasa de pérdida mucho más baja. Pero siempre hay que tratar de transmitir acá el cuidado de la masa ósea en los jóvenes y en los niños”, recalcó.

Explicó que el punto crítico es el “pico de masa ósea”, que representa el máximo volumen de tejido que alcanzamos en la vida. Este ocurre entre los 20 y los 30 años. Lo que no se adquiere en esa ventana de tiempo no se puede recuperar en las décadas posteriores.
Por eso, recomendó combinar buena alimentación y actividad física para complementar el cuidado de los huesos. Y cerró con una metáfora: la masa ósea es como una herencia: “Te dieron tanto y de ahí en adelante empezás a gastar”.
Si partiste con más, es mucho más fácil porque llegaste a los 80 y todavía no entraste en un límite crítico. Si partiste con muy poco, después de los 60 te lo gastaste todo. Entonces, es importante entender que hay un punto que es el máximo y de ahí empezamos a perder”, cerró.














