

Un corte de luz o de gas puede dejar una comida a medio hacer, pero existe un truco sencillo para aprovechar el calor que ya quedó acumulado en la cocina y terminar algunas preparaciones sin volver a encender los artefactos.
La clave está en aprovechar el calor residual, es decir, la temperatura que conserva un horno, una olla o una comida después de haber estado expuestos a una fuente de calor.
Cómo cocinar con el horno apagado
Si el corte de luz ocurre mientras el horno estaba funcionando, lo más importante es no abrir la puerta.
Aunque el horno ya no esté recibiendo energía, el interior puede conservar una temperatura elevada durante varios minutos. Por eso, si la comida estaba cerca de terminar su cocción, el calor acumulado puede ser suficiente para completarla.

La Secretaría de Energía recomienda justamente aprovechar el calor residual del horno y evitar abrir la puerta innecesariamente, ya que de esa manera se pierde rápidamente la temperatura acumulada.
Durante los primeros 15 a 30 minutos el calor puede servir para terminar preparaciones que ya estaban casi listas, como algunos gratinados, pescados finos o productos de pastelería.
Después, cuando la temperatura comienza a bajar, puede utilizarse principalmente para mantener caliente una comida o darle un último golpe de calor.
El truco para no perder el calor del horno
Una vez que se corta la energía, lo mejor es dejar la comida dentro del horno y mantener la puerta cerrada. Cada vez que se abre, el aire caliente del interior sale y entra aire frío. Esto hace que el horno pierda temperatura mucho más rápido.
Por eso, si la preparación ya estaba prácticamente lista, conviene esperar antes de comprobarla y aprovechar al máximo el calor que quedó acumulado.
Qué alimentos no conviene dejar a medio cocinar
El calor residual puede ser útil para terminar una preparación que ya estaba prácticamente lista, pero no debería utilizarse como sustituto de una cocción completa.
Esto es especialmente importante con pollo, carne, pescado, carne picada y preparaciones con huevo.
Si un alimento quedó crudo o a medio cocinar durante un corte de luz o gas, lo recomendable es esperar hasta contar nuevamente con una fuente de calor que permita completar la cocción de manera segura.
En definitiva, el truco consiste en aprovechar una energía que ya fue generada: mantener cerrado el horno, conservar tapadas las comidas calientes y utilizar el calor residual antes de que se pierda.











