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La presencia de sellos de advertencia en los alimentos generó en los últimos años una percepción generalizada: que cualquier producto con etiquetas negras es automáticamente poco saludable. Sin embargo, especialistas advierten que esa lectura puede ser simplista y que el sistema de rotulado frontal debe interpretarse en contexto.
En ese marco, surgen dudas frecuentes con productos como el yogur, que puede presentar sellos pese a ser recomendado dentro de una alimentación equilibrada y por las Guías Alimentarias para la Población Argentina, publicadas por el Ministerio de Salud de la Nación. La explicación no está en una contradicción, sino en cómo funcionan los criterios de la Ley de Etiquetado y qué nutrientes evalúa.
Cómo funciona el etiquetado y por qué aparecen los sellos
El equipo interdisciplinario de Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (PROFENI) explica la lógica del etiquetado frontal se basa en advertir sobre excesos de nutrientes críticos (azúcar, grasas, sodio y calorías totales), no en evaluar el alimento en su totalidad. Aquí es donde está el principal problema; el sistema de cálculo que se utiliza para la medición de nutrientes críticos es inconsistente, porque depende de la cantidad de calorías de ese alimento, no de la cantidad de azúcar, sodio o grasa que hay dentro de ese alimento.
Es decir, un producto puede tener un sello por superar un umbral de azúcar añadido en función a las calorías que aporta el alimento y no a los gramos netos de azúcar agregada que contenga; aun cuando aporte proteínas, calcio y otros nutrientes esenciales. Entonces nos encontramos que muchos alimentos tienen el mismo sello de exceso en azúcar, pero cuando nos fijamos la cantidad de azúcar agregada en cada uno, las diferencias son enormes.

Un ejemplo concreto: un yogur endulzado de frutilla tiene en promedio solo 6,5 gr/100 de azúcar agregada versus unas galletas dulces que tienen en promedio 20 gr/100 gr, sin embargo en el frente del pack yogur y galletas dulces tienen el mismo sello de advertencia, confundiendo en lugar de educar hábitos saludables.
Además el segundo problema de la Ley de Etiquetado Frontal es que no valora la matriz alimentaria en su conjunto y todos los nutrientes positivos que puede contener el alimento. En el caso del yogur, los expertos señalan que su valor diferencial radica en su matriz alimentaria, que combina nutrientes clave junto con microorganismos vivos beneficiosos, lo que lo posiciona como un alimento relevante dentro de la dieta.
A su vez, los productos fermentados aportan proteínas de alto valor biológico y contribuyen a una mejor calidad de la dieta, lo que refuerza su recomendación más allá de la presencia de sellos.
Por qué un alimento con sellos puede seguir siendo recomendado
Desde PROFENI señalan que analizar un alimento únicamente por la presencia de sellos puede llevar a interpretaciones erróneas. En el caso del yogur, su consumo habitual se asocia con beneficios como mayor diversidad de la microbiota intestinal y mejoras en la salud metabólica, respaldados por estudios citados en la gacetilla.
Entre esas evidencias se incluyen investigaciones como las de Taylor et al. (mSystems, 2020) y Le Roy et al. (2022), que muestran efectos positivos del consumo de alimentos fermentados sobre el microbioma intestinal y ciertos indicadores metabólicos.
Además, el contexto nutricional refuerza la importancia de estos alimentos. Según datos epidemiológicos, en Argentina una gran proporción de la población no alcanza las recomendaciones diarias de calcio y vitamina D, nutrientes que los lácteos aportan de manera significativa.
En ese escenario, eliminar o evitar alimentos como el yogur únicamente por la presencia de sellos podría profundizar déficits nutricionales ya existentes, sobre todo cuando no se incorporan sustitutos equivalentes. La conclusión de los especialistas es clara: los sellos deben leerse como una herramienta informativa, no como un criterio único de decisión. En el caso del yogur, su perfil nutricional, su aporte de microorganismos beneficiosos y su rol en la alimentación cotidiana explican por qué sigue siendo recomendado, incluso cuando presenta advertencias en el etiquetado.















