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Entre valles verdes, montañas imponentes, lagos de aguas turquesa y bosques milenarios, existe un rincón de la Patagonia que parece sacado de una postal de los Alpes Suizos. El paisaje combina naturaleza, tranquilidad y una arquitectura con una particular influencia europea.

Es uno de esos destinos que todavía conserva el encanto de los pueblos escondidos, lejos de las grandes ciudades y rodeado de algunos de los escenarios naturales más impactantes de Argentina.

El pueblo de la Patagonia que parece sacado de Europa

El pueblo escondido que parece sacado de un paisaje literario es Trevelin, una localidad que está ubicada a unos 22 kilómetros de Esquel y funciona como una de las principales puertas de acceso al Parque Nacional Los Alerces.

El entorno combina montañas, valles, ríos y bosques, creando un paisaje especialmente atractivo durante las distintas estaciones del año.

La localidad fue reconocida en 2024 por ONU Turismo como uno de los Best Tourism Villages, una distinción que puso todavía más atención internacional sobre este pequeño destino patagónico.

Su identidad también está marcada por la cultura galesa, que se refleja en las casas de té, molinos, capillas, gastronomía y diferentes celebraciones tradicionales.

Lagos turquesa y bosques de alerces milenarios

Uno de los principales motivos para visitar Trevelin se encuentra a pocos kilómetros: el Parque Nacional Los Alerces, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.

El área protegida reúne lagos cristalinos, ríos, cascadas y bosques milenarios, además de diferentes senderos y actividades al aire libre.

Entre las experiencias disponibles se encuentran el trekking, senderismo, navegación, pesca deportiva y cabalgatas. Uno de los grandes atractivos es la navegación hacia el Alerzal Milenario, donde pueden observarse ejemplares de alerce de más de 2.600 años de antigüedad.

El estilo galés que hace único al pueblo

La naturaleza no es el único elemento que hace que Trevelin parezca un destino europeo. La herencia galesa está presente en diferentes rincones de la localidad.

Los visitantes pueden recorrer el Museo Regional Molino Andes, el Molino Harinero Nant Fach, la Capilla Bethel y distintas casas de té tradicionales. También pueden encontrarse símbolos vinculados con la cultura galesa, como los dragones que forman parte de la identidad del pueblo.

La gastronomía también conserva esta tradición. El clásico Té Galés, acompañado por preparaciones dulces y caseras, es una de las experiencias más buscadas por quienes visitan la localidad.

Un destino escondido entre montañas y naturaleza

Más allá del centro urbano, Trevelin permite acceder a diferentes paisajes de la región. La Cascada Nant y Fall, por ejemplo, ofrece un circuito de pasarelas entre bosques andino-patagónicos y varios saltos de agua.

También existen propuestas de turismo rural y experiencias vinculadas con las comunidades mapuche-tehuelche, además de recorridos por viñedos, campos de tulipanes y otros emprendimientos productivos de la zona.