

Manuel Moisés Álvez, el hombre conocido por ser el más longevo del país, falleció a los 118 años en su domicilio de la localidad misionera de San Vicente. El informe médico-policial confirmó que su muerte se dio por un paro cardiorrespiratorio no traumático de causas naturales.
Sin embargo, detrás de la marca histórica del fallecido misionero existe una fuerte controversia en torno a su edad real. Para estas situaciones, los registros oficiales y los organismos internacionales de gerontología exigen partidas de nacimiento contemporáneas que validen el récord y el caso de Álvez carece de ese documento primario que debería datar de 1907.
La historia del hombre más longevo de Argentina y la polémica por su DNI
La familia explicó que el protagonista perdió todos sus papeles originales durante un incendio ocurrido hace varias décadas. Debido a esa tragedia, el hombre vivió durante gran parte de su vida en la indigencia documental en una zona rural.
Esa situación lo mantuvo completamente marginado del sistema estatal y sanitario formal a la vez que genera más dudas en el público.
El trámite formal recién se concretó cuando el misionero alcanzó los 114 años de edad en 2021 tras un complejo operativo provincial donde el RENAPER le otorgó su primer documento tras una inscripción tardía. Ese procedimiento administrativo permitió que el legendario anciano accediera finalmente a una cobertura médica y a beneficios previsionales.

Una vida exótica y el debate internacional por la edad
Durante su larga vida en el paraje misionero de Las Tunas, este longevo agricultor se dedicó al trabajo rural y a la apertura de caminos. Los vecinos de la zona recuerdan a Alvez con afecto por su gran talento para tocar la armónica en eventos locales.
Su historia trascendió fronteras provinciales en 2022, cuando la policía local lo sorprendió con una torta para festejar sus 115 años.
La falta de un acta de nacimiento original impide que el récord de Álvez sea certificado oficialmente a nivel mundial. A pesar de la polémica burocrática, su historia refleja el impacto del aislamiento rural en algunas zonas del país donde no todos pueden acceder a registros básicos que son clave para jubilarse y acceder a la salud.
















