

Después de cebar el último mate, muchos se limitan a tirarle agua y guardarlo. Pero lavar el mate solo con agua no alcanza para eliminar los restos de yerba ni evitar la humedad que después genera hongos.
Existen protocolos puntuales, avalados por organismos de salud, para lavar el mate, la bombilla y el termo de forma correcta. La clave no es solo el agua: también importan el secado, la frecuencia y el material de cada elemento.
Los pasos que recomienda la OMS para limpiar el mate
La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su manual de manipulación de alimentos, fija un protocolo para lavar utensilios que también aplica al mate.

El orden es:
- Raspar los residuos sólidos.
- Lavar con agua y detergente.
- Enjuagar con agua potable, sin reutilizar nunca esa agua.
Para desinfectar, sugiere sumergir en agua a 80°C durante un minuto o usar una cucharada de hipoclorito por cada 5 litros de agua durante 5 minutos, y secar al aire, sin trapos.
Bombilla: la limpieza que muchos materos pasan por alto
El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) recomienda lavar la bombilla después de cada uso, no solo enjuagarla con el resto del mate.
Una vez al mes conviene hacer una limpieza profunda: sumergirla 25 minutos en agua hirviendo con dos cucharadas de bicarbonato de sodio.
Después hay que dejarla secar sobre un paño limpio y fregarla con un cepillo para quitar los sedimentos, ideales los de cerdas finas que se consiguen en ferreterías.
Termo y superficies: la desinfección que completa la rutina

Los termos forrados en materiales porosos son más difíciles de higienizar y pueden deteriorarse si se lavan mal. Un cepillo limpia vasos ayuda a sacar los residuos del interior.
El Ministerio de Salud recomienda antes limpiar con agua y detergente, y recién después desinfectar, ya que la suciedad reduce la eficacia de cualquier desinfectante.
Para desinfectar superficies, la técnica sugerida es diluir 100 ml de lavandina de uso doméstico en 10 litros de agua, aplicar con un paño y dejar secar sin enjuagar.
Según el material del mate cambia la forma de lavarlo
- Calabaza o madera: agua caliente y secado con papel de cocina o repasador limpio, para evitar hongos.
- Vidrio o cerámica: esperar a que enfríe y lavar con agua de la canilla.
- Silicona o metal: no tienen poros, por lo que retienen menos humedad y son más fáciles de mantener limpios.











