En esta noticia

En los días de mucha humedad, colgar la ropa y esperar horas hasta que se seque es un problema habitual.

Un método popular en Estados Unidos, conocido como la técnica de la toalla enrollada, promete acortar ese tiempo a la mitad sin usar ningún electrodoméstico.

En qué consiste el método de la toalla

La lógica del truco es simple: una toalla seca absorbe gran parte del agua que todavía tiene la ropa recién lavada, antes de colgarla.

Los pasos son estos:

  • Extender una toalla grande y completamente seca sobre una superficie plana.
  • Colocar la prenda húmeda encima, bien extendida.
  • Enrollar la toalla junto con la ropa, como si fuera un rollo.
  • Presionar con firmeza desde los extremos para que la toalla absorbe el exceso de agua.

Después de este paso, la prenda queda mucho menos húmeda y tarda menos tiempo en secarse al aire libre o en el tendedero de interior.

Por qué funciona y cuándo conviene usarlo

El fundamento es físico: cuanta menos agua retiene la tela al colgarla, más rápido se completa la evaporación restante. La toalla actúa como un “centrifugado manual” que reemplaza, en parte, al de la lavadora.

Este método es especialmente útil para prendas chicas, como remeras, ropa interior o medias, que responden mejor al enrollado que las piezas grandes como sábanas o toallones.

Se puede combinar con otros trucos para potenciar el resultado, como un centrifugado extra en el lavarropas antes de tender, o ubicar la ropa en una zona con buena circulación de aire.

Evitar colgar las prendas muy juntas también ayuda, porque permite que el aire pase entre ellas y acelere el secado.

No requiere gastar en electrodomésticos ni consume electricidad, lo que lo convierte en una alternativa práctica para quienes no tienen secadora o buscan reducir el uso del tendedero en interiores durante los meses de mayor humedad.