

Uno de los motores industriales más importantes del país se encuentra en una situación crítica. El Parque Industrial de Pilar, el complejo fabril más grande de la Argentina y uno de los mayores de Sudamérica, perdió 7.000 puestos de trabajo (cerca del 20% de su personal) en los últimos seis meses y pasó de tener 35.000 trabajadores a 28.000, según un relevamiento de la Cámara Empresaria del Parque Industrial de Pilar (CEPIP).
La medición abarca entre septiembre de 2025 y marzo de 2026 y coincide con la advertencia del intendente Federico Achával, quien también sostuvo que, de las 300 empresas que operan en el predio, 50 están “al límite de la quiebra o del concurso”.
El titular del CEPIP, Néstor Dolera, subrayó al respecto que el escenario “está más complicado” que a fines del año pasado. Según el dirigente, durante el inicio de 2026 “se profundizó la caída de la actividad, con un incremento sostenido de despidos y empresas que achican su estructura para poder sostenerse”.
Asimismo, Dolera precisó que muchas firmas aplicaron ajustes en sus planteles operativos, con reducciones que oscilaron entre 10 y 30 trabajadores por empresa.

Despidos, cierres y plantas paralizadas
El Parque Industrial de Pilar atraviesa un escenario de fuerte retracción productiva, a través de una cadena de despidos y cierres de plantas en los últimos meses.
Entre los casos más resonantes figuran la ceramista Ilva, que despidió a 300 trabajadores y mantiene su producción detenida desde agosto de 2025. La multinacional Kimberly-Clark clausuró su planta local y dejó a 220 personas sin trabajo, tras mudar sus operaciones a San Luis.
A esto se le suma Whirlpool, que en noviembre de 2025 descontinuó la fabricación de lavarropas -afectando a otros 220 trabajadores- y puso a la venta su planta, inaugurada tras una inversión de 52 millones de dólares.
Asimismo, la firma de baterías Moura cerró dos líneas de fabricación locales para reemplazar la producción nacional por importaciones provenientes de Brasil, poniendo en riesgo cerca de 25 empleos.
Por otro lado, la proveedora de insumos Berry (Magnera) cerró sus operaciones tras perder a su principal cliente —la mudada Kimberly-Clark—, lo que dejó a unas 350 personas sin empleo.
Las causas: importaciones, tipo de cambio y consumo
Según Dolera, las causas son múltiples y se retroalimentan. Mencionó la apertura de importaciones, la competencia con productos de China en condiciones desiguales, el tipo de cambio atrasado y la caída del consumo interno. El titular de la CEPIP lo resumió con una frase: “No se puede competir”.
Achával, por su parte, vinculó la crisis con las políticas del Gobierno nacional. “Es producto de la apertura indiscriminada de importaciones, que hace que muchas de las industrias del parque industrial pasen o a ser importadoras o despedir trabajadores”, señaló.

La crisis no se limita a las fábricas. Achával advirtió que la pérdida de empleo golpea de lleno a los hogares: “En Pilar son 140 mil las personas que están endeudadas y 60 mil las que están en mora”. El jefe comunal vinculó ese endeudamiento con las dificultades que atraviesan los comercios de cercanía.
El municipio intentó amortiguar el impacto con políticas contracíclicas, pero frente a un contexto adverso. “El municipio recibe 0 aportes por parte del gobierno nacional, que discontinuó todos los programas que financiaba”, subrayó Achával y añadió que la coparticipación provincial cayó un 15%.
Qué reclaman los empresarios
Desde la CEPIP, la demanda es concreta: políticas nacionales que equilibren la competencia con los productos importados y una reducción de la carga impositiva. “La competencia es válida, pero debe ser en igualdad de condiciones”, señalaron desde la cámara.
Mientras tanto, los empresarios del parque advierten que la tendencia podría agravarse si no se implementan medidas urgentes. Los trabajadores de Pilar, en tanto, ven cómo el empleo industrial, que durante décadas fue el motor de la ciudad, no deja de caer mes a mes.

















