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En septiembre, las importaciones quedaron apenas 2% por debajo del mismo mes de 2025, lo que refleja una desaceleración respecto al ritmo del inicio del año. Pero detrás del dato agregado comenzó a dibujarse un nuevo mapa: el sector automotor perdió protagonismo, la electrónica de consumo ganó terreno y las primeras inversiones del RIGI empezaron a reflejarse en la compra de maquinaria y equipamiento.

El economista Federico Bernini (IIEP UBA-Conicet) observó que el cambio más relevante no está en el nivel de las importaciones sino en su composición.

Según explicó, en septiembre cayeron 29% las importaciones de automóviles y 10% las de bienes de capital, mientras crecieron 2% los insumos y 54% los combustibles, impulsados principalmente por el aumento de los precios internacionales.

“No hay una explosión de inversión”, resumió Bernini. Aunque observa que los bienes de capital comenzaron a mostrar una recuperación en el último bimestre, considera que ese movimiento todavía es lento y responde principalmente a proyectos específicos, entre ellos los vinculados al RIGI.

Además, el noveno mes del año presenta particularidades ya que se compara con un fuerte stockeo previo a las elecciones del 2025.

Brasil confirma el cambio

Los datos del comercio bilateral con Brasil refuerzan esa tendencia. En septiembre, las compras al principal socio comercial de la Argentina retrocedieron 25,2% interanual, una caída explicada casi exclusivamente por el complejo automotor.

Los cuatro principales rubros del sector concentraron cerca del 79% de toda la baja de las importaciones provenientes de Brasil, con un fuerte retroceso de los vehículos de pasajeros, los utilitarios, las autopartes y los camiones.

Un informe de la consultora ABECEB vincula esa dinámica con un mercado interno debilitado. En septiembre, los patentamientos de vehículos cero kilómetro cayeron 11,4% interanual, mientras que la producción de las terminales locales se redujo 15,6%, en un contexto en el que los vehículos importados ya representan el 69% de los patentamientos y otros orígenes, especialmente fuera del Mercosur, comienzan a ganar participación frente a Brasil.

Como resultado, el déficit comercial bilateral se redujo de u$s 578 millones en septiembre de 2025 a apenas u$s 51 millones este año.

Sin embargo, desde ABECEB señalaron que la mejora respondió mucho más a la fuerte caída de las importaciones que a un salto de las exportaciones argentinas, que crecieron 5,5% impulsadas principalmente por el sector energético, el aluminio y los lácteos.

El informe también identifica un cambio de fondo en el origen de las importaciones. “La apertura hacia mercados extra-Mercosur, particularmente China, sigue restándole participación a Brasil en las compras argentinas”, sostiene la consultora.

Nuevos protagonistas

Mientras el sector automotor pierde peso, otros rubros empiezan a ocupar ese lugar.

Según Analytica, las importaciones de smartphones crecieron 746,6% interanual en el acumulado a agosto, en un contexto de mayor apertura comercial y flexibilización de las restricciones para importar bienes electrónicos.

El dato contrasta con la evolución de la industria local: la producción de electrónica cayó 39,7% interanual a julio, reflejando el impacto que empieza a tener la mayor competencia de los productos importados.

El efecto RIGI

En paralelo, comienzan a aparecer señales de otro tipo de importaciones.

El informe de ABECEB detectó un crecimiento de las compras de equipamiento para ingeniería civil y maquinaria, que la consultora vincula con inversiones en construcción, energía y minería.

Ese movimiento coincide con la evolución de los proyectos adheridos al RIGI, cuyas importaciones ya superan los u$s 550 millones y muestran un cambio de etapa: después del ingreso de bienes preliminares, comenzaron a llegar equipos de mayor porte para obras de infraestructura, petróleo y minería.

El panorama, tras 3 años marcados por la apertura del comercio, muestra que la discusión sobre las importaciones dejó de centrarse únicamente en su volumen.

El interrogante, ahora, pasa por qué tipo de bienes están ingresando al país, para que sectores y cuál será su impacto en una actividad económica que muestra señales de enfriamiento.

A la par, la gran incógnita que atraviesa este cambio de composición en las importaciones es ¿qué sucederá con el empleo? a partir del mayor protagonismo de bienes de consumo terminados en la economía.