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Desde hace algún tiempo existen acciones, conocidas como “siete magníficas”, que parecen tener una categoría propia en Wall Street y que muchos analistas las señalan como “distorsionadoras” del índice general, en especial por sus rendimientos que están muy por encima del promedio.
Así Apple, Microsoft, Nvidia, Amazon, Tesla, Meta y Alphabet se convirtieron en un grupo de gigantes tecnológicos que concentraron buena parte de las ganancias del mercado estadounidense, en especial por encabezar la apuesta por la inteligencia artificial.
Varias de esas compañías están ahora muy lejos de sus máximos de las últimas 52 semanas. Meta y Alphabet entraron técnicamente en territorio de mercado bajista, con caídas superiores al 20% desde esos máximos. Tesla acumula un retroceso de 19,2%, Amazon perdió 15,1% y Nvidia, la gran protagonista del negocio de chips para IA, se encuentra 12,2% por debajo de su máximo.
Apple y Microsoft son las excepciones dentro del grupo y son las dos acciones que mejor están resistiendo el cambio de humor.
La corrección, además, se produjo justo cuando la temporada de balances volvió a poner en primer plano una pregunta que puede definir el próximo capítulo de Wall Street: ¿cuánto dinero tendrán que gastar las grandes tecnológicas para sostener la carrera por la inteligencia artificial y cuándo comenzará a rendir esa inversión?
Cinco de las siete magníficas hoy están lejos de sus máximos
Meta, la empresa que controla a Facebook, WhatsApp e Instagram es una de las más castigadas. La acción quedó más de 20% debajo de su máximo de 52 semanas después de sus últimos resultados, en los que el mercado volvió a poner el foco sobre el fuerte aumento del gasto en infraestructura de inteligencia artificial y su impacto sobre el flujo de caja.
Alphabet, la compañía matriz de Google, también perdió más de 20% desde su máximo. La presión se profundizó después de su último balance: la acción cayó 12,6% ayer jueves, su peor rueda desde que la compañía cotiza en Bolsa, y puso en riesgo alrededor de u$s 482.000 millones de valor de mercado en una sola jornada.
Alphabet está destinando una cantidad cada vez mayor de recursos a infraestructura de IA. El salto de la inversión de capital llevó al flujo de caja libre a terreno negativo por segundo trimestre consecutivo, algo que el mercado comenzó a penalizar.
Tesla aparece tercera en el ranking de las grandes caídas, con un retroceso de 19,2% desde su máximo de 52 semanas. La compañía tiene además un comportamiento particularmente volátil: mientras acumula una fuerte baja desde su récord, durante octubre había logrado ser la mejor de las Magnificent 7.
Amazon está 15,1% debajo de su máximo. La presión aumentó alrededor de sus resultados por las dudas sobre el volumen de inversión necesario para ampliar su infraestructura de inteligencia artificial y por el impacto de ese gasto sobre la generación de efectivo. La compañía proyecta unos u$s 220.000 millones de inversión de capital durante 2026.
Y Nvidia, paradójicamente, también quedó atrapada en esta corrección. La acción está 12,2% por debajo de su máximo de 52 semanas. En su caso, el problema no es que haya desaparecido la demanda por sus chips: el temor es que sus principales clientes —las grandes tecnológicas— estén gastando tanto en centros de datos e infraestructura que eventualmente deban moderar el ritmo de inversión.
Es decir, Nvidia puede sufrir aunque el negocio de la inteligencia artificial siga creciendo, simplemente porque el mercado empieza a preguntarse si sus clientes podrán mantener indefinidamente el ritmo actual de gasto.
Apple y Microsoft resisten las bajas de las Siete magníficas

En medio de la corrección, Apple y Microsoft son las dos integrantes del grupo que mejor están soportando la presión.
Microsoft consiguió mostrar esta semana un flujo de caja libre positivo de unos u$s 19.000 millones y un fuerte crecimiento de Azure, lo que permitió que los inversores miraran con algo más de confianza su capacidad para financiar la expansión de inteligencia artificial.
Apple tiene una característica diferente. Aunque forma parte del grupo de gigantes tecnológicos, el mercado no la está tratando como una apuesta directa por la IA. Su historia bursátil continúa mucho más vinculada con el iPhone, los servicios y su enorme capacidad para generar efectivo.
Wall Street ya no parece dispuesto a valorar de la misma manera a todas las empresas que participan de la carrera por la IA.
Las empresas crecen, pero Wall Street las castiga
Alphabet cayó más de 12% después de sus resultados, mientras Microsoft, que también presentó números sólidos, no logró escapar completamente de la venta generalizada de tecnología. El jueves, el Nasdaq perdió más de 1% y los fabricantes de chips también quedaron bajo presión.
Hoy el movimiento se amplió. Los futuros del Nasdaq llegaron a perder alrededor de 2% después de los resultados de Amazon e Intel. Amazon llegó a caer cerca de 7% en las operaciones previas a la apertura, mientras Intel se desplomó alrededor de 25% después de advertir que este año volverá a consumir efectivo.
Intel no pertenece a las Magnificent 7, pero su caída funciona como otro indicador del cambio de clima: el mercado está empezando a castigar a las empresas cuando no logran convencer sobre la rentabilidad futura de las enormes inversiones tecnológicas.

El rendimiento del Treasury estadounidense a 10 años cayó hasta 4,925% el viernes, en una señal de búsqueda de refugio frente a la ola de ventas en tecnología.
El rendimiento del bono se mueve en sentido inverso a su precio. Reuters señaló que el mercado de deuda estadounidense está respondiendo con especial sensibilidad a los cambios en las expectativas sobre las valuaciones de la inteligencia artificial.
El grupo de las magníficas, cada vez más desigual
La etiqueta Magnificent 7 nació para describir a las compañías que parecían moverse juntas y concentraban una parte extraordinaria del crecimiento de Wall Street.
Meta y Alphabet están más de 20% debajo de sus máximos; Tesla está cerca de esa frontera; Amazon perdió 15,1% y Nvidia 12,2%. Apple y Microsoft, en cambio, resisten mejor.
Las siete no han dejado de ser empresas extraordinarias. Pero el mercado comenzó a diferenciar entre ellas.
Una empresa que aumenta sus inversiones y consigue demostrar que puede financiar ese crecimiento y convertirlo en ganancias puede seguir siendo premiada.
Otra que aumenta el gasto, quema efectivo y demora la llegada de los retornos puede recibir un castigo mucho más fuerte, incluso si sus ventas y ganancias siguen creciendo.
La última semana mostró hasta qué punto puede ser brusco ese ajuste.
Las Magnificent 7 todavía son gigantes. Lo que cambió es que Wall Street ya no parece dispuesto a concederles el mismo margen de error.

Por Lucas González Monte
Redactor de Audiencias Members
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