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La rueda bursátil permanece abierta durante varias horas, pero el mercado no se comporta igual de principio a fin. A medida que avanza la jornada cambian la cantidad de compradores y vendedores, la liquidez disponible y la diferencia entre los precios de compra y de venta.

En determinados instrumentos, esas variaciones pueden traducirse en un mayor costo para entrar o en un menor rendimiento para quien decide esperar hasta último momento.

En el mercado de capitales, el precio de una operación no depende únicamente de cuánto vale un activo. También influye cuántos compradores y vendedores hay disponibles en ese momento. Cuando la liquidez disminuye, aumentan los spreads, aparecen mayores diferencias entre las puntas compradora y vendedora y una orden puede ejecutarse a un precio menos conveniente.

Por eso, además de analizar qué instrumento comprar, conviene entender en cuáles el horario realmente puede modificar el resultado final de la inversión.

No es el reloj: es la liquidez

El horario, por sí solo, no hace subir ni bajar el precio de una acción o de un bono. Lo que cambia durante la rueda es la cantidad de participantes dispuestos a comprar y vender.

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En las franjas donde hay mayor volumen negociado, suele haber más competencia entre compradores y vendedores. Eso reduce la diferencia entre ambas puntas y facilita ejecutar operaciones cerca del precio de mercado.

En cambio, cuando disminuye la liquidez, una orden relativamente grande puede consumir las mejores ofertas disponibles y terminar ejecutándose a precios menos favorables. Ese fenómeno, conocido como slippage, es uno de los principales costos invisibles de operar fuera de los momentos de mayor actividad.

Acciones: cuando la falta de liquidez encarece la operación

En las acciones más negociadas del panel líder, el impacto suele ser limitado porque durante buena parte de la rueda existe una cantidad importante de órdenes de compra y venta.

La situación cambia en acciones con menor volumen. En esos casos, especialmente cerca de la apertura o del cierre, el spread puede ampliarse y una orden a mercado puede ejecutarse varios escalones por encima del último precio observado.

Por ese motivo, en especies de menor liquidez suele ser conveniente utilizar órdenes con precio límite en lugar de órdenes “a mercado”, ya que permiten fijar el valor máximo dispuesto a pagar o el mínimo aceptado para vender.

Cedears: el horario de Wall Street también influye

Los Cedears constituyen probablemente el ejemplo más claro de cómo el momento del día puede afectar el precio de una operación.

Aunque cotizan durante la rueda local, su valuación depende del precio de la acción original en Estados Unidos y del tipo de cambio implícito. Cuando Wall Street todavía no abrió o permanece cerrado por un feriado, los creadores de mercado cuentan con menos referencias para arbitrar precios y el spread suele ampliarse.

Eso no significa que no puedan operarse, sino que la diferencia entre el precio comprador y vendedor puede ser mayor, incrementando el costo de entrada o de salida para el inversor.

Bonos y Obligaciones Negociables

En los bonos soberanos más negociados el impacto horario suele ser reducido gracias al elevado volumen diario.

Sin embargo, muchas obligaciones negociables presentan una negociación considerablemente menor. En esos casos, la profundidad del libro de órdenes puede variar sensiblemente durante la rueda.

<div class="migrated-promo-image__description"><div class="migrated-promo-image__source">Fuente: Shutterstock</div></div>
Fuente: Shutterstock
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Una orden enviada sin límite de precio puede ejecutarse contra varias puntas vendedoras y terminar pagando un valor promedio superior al esperado.

Por esa razón, en títulos con baja liquidez suele ser recomendable privilegiar las órdenes limitadas.

Cauciones: unos minutos pueden cambiar la tasa

A diferencia de acciones o bonos, en las cauciones bursátiles el horario puede modificar directamente el rendimiento obtenido.

La tasa surge del equilibrio entre quienes necesitan fondos y quienes buscan colocarlos. Esa relación cambia constantemente durante la rueda y puede variar con mayor intensidad en los últimos minutos de negociación.

Esperar hasta el cierre con la expectativa de conseguir una mejor tasa puede producir el efecto contrario si en ese momento disminuye la demanda de fondos o aumenta la oferta de dinero disponible.

Horarios e inversiones: 5 errores frecuentes

  • Operar acciones poco líquidas con órdenes “a mercado”.
  • Comprar Cedears cuando Wall Street permanece cerrado sin considerar que el spread puede ampliarse.
  • Enviar una orden importante sobre una obligación negociable con escaso volumen sin utilizar precio límite.
  • Esperar al cierre para colocar una caución suponiendo que la tasa será la misma que durante el resto del día.
  • Creer que todos los instrumentos reaccionan igual al paso de las horas.

Si llegaste hasta acá, recordá que elegir un buen activo sigue siendo la decisión más importante, pero no es la única. En algunos instrumentos, el momento del día en que se envía una orden también puede influir en el precio pagado, el valor recibido al vender o la tasa obtenida.

No se trata de encontrar la “hora perfecta” para invertir, sino de identificar aquellas situaciones en las que unos minutos pueden marcar una diferencia concreta en el resultado final de una operación.