Tras seis meses consecutivos de caídas, el dinero circulante en poder del público aumentó en mayo, lo que implicó más billetes que se volcaron a la calle y en los depósitos a la vista. Ese dato indicaría una leve recuperación de la actividad, aunque no fue acompañada por un crecimiento del crédito, que volvió a retroceder, en un contexto de alta morosidad en bancos y fintech.
Los medios de pago tradicionales, medidos a través del M2 privado transaccional, se expandieron 2,4%. El comportamiento implicó un aumento tanto de los depósitos a la vista no remunerados como del circulante en poder del público.
“La suba se origina parte en que hay un poquito más de circulante en la economía, o sea, hay más pesos en la calle. Creo que parte debe responder más a que la economía en negro pide que se use más billetes, y esa es la manera que tienen los comerciantes de elevar su rentabilidad. Y la segunda cuestión, es que tuviste una caída de los plazos fijos que se fue a las cuentas corrientes y a las cajas de ahorro”, explicó a El Cronista Sebastián Menescaldi, director asociado de Eco Go.
Los plazo fijos del sector privado retrocedieron 0,5% en mayo, con respecto a abril. Esa baja de los depósitos se explicó por las menores tenencias de personas humanas y empresas, influidos por una tasa que bajó hasta el 19 por ciento.
“Tras meses de caída, es esperable que estemos entrando en un período de estacionalidad positiva. A eso se le puede sumar cierta recuperación económica que empuje la demanda de circulante”, afirmó Federico Machado, economista del OPEN.
Según el Informe Monetario Mensual, difundido por el Banco Central, la Base Monetaria se contrajo 2,8% en términos reales, acumulando en el año una caída de 8,6%. El único factor de expansión fue la compra de divisas del BCRA, que alcanzó a u$s 2601 millones. Este efecto expansivo fue parcialmente esterilizado por el BCRA a través de operaciones de mercado y repos, mientras que el Tesoro también absorbió pesos en las licitaciones.
Pero el dato más llamativo fue que los créditos aún no se recuperan, ante el avance de la morosidad en familias y empresas. Los préstamos en pesos al sector privado se contrajeron 0,2% en términos reales.
“La caída se explicó por el comportamiento de los préstamos al consumo y de aquellos con garantía real, mientras que el crédito comercial se expandió en el mes. Su participación en el PIB se ubicó en 9,1%. Al incluir también los préstamos en dólares, el ratio de crédito a PIB asciende a 12%”, según el BCRA.
Las financiaciones con tarjetas de crédito, el segmento donde más crece la mora, cayeron 2,8% interanual. En la variación mensual, los préstamos al consumo retrocedieron 1,2 por ciento.
“Continúa el estancamiento del crédito, lo cual habla de que en todo caso la recuperación de la actividad viene siendo leve”, agregó Machado.
En cambio, los préstamos comerciales treparon en el mes 1,1%, traccionados por los documentos a sola firma, que registraron una expansión mensual de 3,2%. Los créditos hipotecarios tuvieron un leve aumento del 0,2% en mayo, mientras que en términos interanuales acumularon un incremento del 80,1%, impulsados por los créditos UVA.
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