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El vicepresidente del Banco Central (BCRA), Vladimir Werning, Werning sostuvo que la mora en Argentina se estabilizó, pero el crédito todavía no crece. “Aunque dejó de contraerse no ingresó en una etapa de repunte”, dijo. Según su diagnóstico, la irregularidad en el crédito crece por el aumento del costo financiero y, así, en la 47° Convención Anual del IAEF, señaló que los bancos deberían facilitar la refinanciación de sus deudas de los individuos, sin cargar sobre ellos el costo de la irregularidad acumulada.
“La velocidad con la que se normalice la situación de la morosidad en el crédito no dependerá solo de la evolución de los ingresos, sino también de las condiciones ofrecidas para reestructurar los compromisos pendientes”, afirmó.
Y confió en que “es un proceso”. “Veremos caer la mora, pero la clave es a qué costo refinancian los bancos”, advirtió. Así, aseguró que las entidades deben responder al problema de la mora en las familias y absorber con capital propio el costo del deterioro crediticio, en lugar de trasladarlo a sus clientes mediante tasas más altas.
También señaló como un problema la carga tributaria que pesa sobre el costo financiero total de los préstamos. Y es que aseguró que esa estructura encarece el crédito por encima de la tasa de interés nominal y dificulta la posibilidad de que las familias reorganicen sus deudas.
El BCRA no asistirá a los bancos
En ese sentido, Werning cuestionó algunas de las propuestas que surgieron para contener el aumento de la irregularidad crediticia. Entre ellas, mencionó la posibilidad de que el Estado o el Banco Central asistan a las entidades financieras. “Hay propuestas populistas para resolver la mora, como la idea de asistir a los bancos, cuando estos tienen espalda para absorber los costos del problema que han generado”, afirmó.
También rechazó la posibilidad de modificar las regulaciones del sistema financiero para disimular o postergar el reconocimiento de los préstamos irregulares. Según explicó, una medida de ese tipo sería poco efectiva y podría generar “errores de arrastre” en las mediciones del Banco Central.
La tercera alternativa mencionada fue una reducción de los encajes bancarios. Werning recordó que habían partido de niveles cercanos al 12% y que la autoridad monetaria realizó un fuerte esfuerzo para aumentarlos durante el último año.
“Hoy no están altos y su función es respaldar al sistema bancario”, remarcó. De esta manera, descartó que una baja de los requisitos de liquidez sea la herramienta adecuada para atender el problema del crédito.
Del crédito al Estado al financiamiento privado
Werning contrastó este escenario con el que encontró el Gobierno en diciembre de 2023, cuando, según describió, el sistema bancario estaba orientado principalmente a financiar al sector público.
El funcionario sostuvo que las tasas de interés de aquel momento reflejaban una probabilidad de default del Estado cercana al 80%. “Javier Milei terminó con ese problema y evitó que se produjera el default que se temía”, afirmó.
Según su análisis, el ordenamiento fiscal permitió reducir el riesgo asociado al financiamiento público y liberar recursos para que el sistema bancario volviera a prestarles a las empresas y las familias.
La flexibilización del crédito en dólares
Werning también defendió la flexibilización de las regulaciones para ampliar el crédito en dólares y sostuvo que el objetivo es canalizar hacia la actividad productiva una parte de los depósitos que hoy permanece sin utilizar dentro del sistema financiero.
“Estamos buscando que la liquidez ociosa que hoy tienen los bancos por los depósitos en dólares pueda aplicarse a la economía”, explicó.
El vicepresidente del BCRA señaló que la Argentina necesita utilizar sus propios recursos para financiar la inversión y reducir su dependencia del crédito externo. “Tenemos que aprovechar nuestro ahorro interno para financiar el desarrollo de la economía”, afirmó.
En ese contexto, consideró necesario revisar algunas de las restricciones que limitan los préstamos en moneda extranjera. “Necesitamos flexibilizar algunos aspectos del crédito en dólares porque, si no, no tenemos sistema bancario”, advirtió.
La estrategia apunta a que los dólares depositados vuelvan a canalizarse hacia el financiamiento de la producción, aunque dentro de un esquema prudencial que contemple el riesgo de prestarles en moneda extranjera a empresas o individuos que no generan ingresos en dólares.
Reservas y mercado de futuros
El vicepresidente del BCRA también se refirió al funcionamiento de la economía bimonetaria y al fortalecimiento de la posición externa de la autoridad monetaria.
Precisó que, además de realizar compras de divisas por alrededor de u$s 14.000 millones, el Banco Central amplió su liquidez disponible en unos u$s 30.000 millones desde diciembre de 2023.
Werning aseguró que las familias cuentan con la posibilidad de comprar los dólares que deseen y destacó una mejora en la deuda comercial externa acumulada por las importaciones de bienes y servicios.
“Las reservas negativas eran más del doble de lo que se había dicho y estamos pagando la deuda de la herencia recibida”, afirmó.
También defendió la participación del Banco Central en el mercado de futuros como una herramienta destinada a consolidar el régimen de estabilidad cambiaria. No obstante, anticipó que el objetivo es avanzar hacia un mercado con una presencia oficial cada vez menor.
“Hoy tenemos el instrumento de participación en el mercado de futuros para consolidar el régimen de estabilidad cambiaria y, hacia adelante, vamos a tener un mercado con mucha menos intervención”, señaló.
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