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El Gobierno espera que el Open Finance comience a funcionar en la Argentina durante el primer semestre de 2027. El proyecto ya tiene cerrado el diseño de su MVP (producto mínimo viable), ingresó en etapa de pruebas y se prevén los primeros ensayos hacia fines de este año, según pudo saber El Cronista en fuentes oficiales.
El primer caso de uso permitirá que una persona autorice el acceso a determinada información disponible en Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) para compartirla con una entidad financiera. El objetivo es que esos datos puedan utilizarse, entre otras finalidades, “para mejorar la evaluación crediticia y facilitar el acceso al financiamiento”.
“Estamos muy cerca de emitir los primeros casos de uso. Hacia fin de año esperamos tener las pruebas iniciales y, si todo sale bien, los primeros productos podrían estar disponibles durante el primer semestre del año que viene”, explicó la fuente del Central.
Cómo sigue el camino a Open Finance
El cronograma establece por primera vez un horizonte concreto para la implementación del Sistema de Finanzas Abiertas. La iniciativa había sido creada en mayo de 2025, pero todavía restaba definir la arquitectura tecnológica, los mecanismos de consentimiento y los estándares de autenticación.
“El alcance y la definición del MVP ya los tenemos cerrados y estamos con las pruebas”, aseguró la fuente. Sin embargo, advirtió que el desarrollo completo será gradual y que parte de su alcance dependerá de los productos que diseñe el sector privado.
El régimen de Open Finance permitirá que personas y empresas autoricen el intercambio de sus datos entre organismos públicos y entidades financieras. La información no circulará de manera automática: el usuario deberá brindar su consentimiento y definir con quién quiere compartirla y durante cuánto tiempo.
El primer producto en el que trabaja el BCRA se apoyará en un bloque de información disponible en ARCA. Para ingresar, el usuario deberá superar un mecanismo de autenticación que incluirá el consentimiento expreso y la utilización de su clave fiscal.
La información podría ser utilizada por bancos y otros proveedores financieros para conocer mejor la situación económica de una persona o empresa. Esto permitiría completar los datos que las entidades emplean para determinar si otorgan un crédito, qué monto ofrecen y bajo qué condiciones.
Un largo proceso
“Llevó mucho tiempo definir el esquema de consentimiento y autenticación”, reconoció la fuente. Un equipo técnico trabajó durante cerca de ocho meses en el diseño y el organismo mantuvo consultas con representantes de la industria.
Esa es la fase más lenta y compleja, aunque sus avances no resulten visibles para los usuarios. Una vez establecidos los estándares tecnológicos, los mecanismos de seguridad y las reglas para compartir información, podrán incorporarse nuevos datos y casos de uso.
Desde el organismo señalaron que se trata de proyectos de largo plazo que continúan sumando funcionalidades aun varios años después de su lanzamiento. Por eso, el objetivo del primer semestre de 2027 no implica que todo el sistema vaya a quedar disponible desde el primer día. La intención es lanzar los primeros productos y, desde esa base, ampliar el alcance de manera progresiva.
El Sistema de Finanzas Abiertas fue creado a través del Decreto 353/2025. La norma estableció que las personas humanas y jurídicas podrán compartir, mediante su consentimiento expreso, la información que consideren pertinente con las entidades financieras inscriptas ante el Banco Central, la entidad que el decreto designó como autoridad de aplicación y le encargó definir los parámetros, estándares y requisitos.











