En esta noticia
- Por qué Morgan Stanley recomienda comprar
- El bono elegido por Wall Street
- La economía se desaceleró, pero el banco sigue optimista
- Inflación, salarios y crédito: los catalizadores
- El plan financiero de 2026 está “prácticamente” cubierto
- El riesgo de u$s 13.400 millones
- La posibilidad de volver al mercado internacional
Morgan Stanley mantiene su apuesta por los bonos argentinos y recomienda aprovechar la caída de agosto “para aumentar posiciones”.
Sucede que el banco estadounidense considera que los títulos soberanos de mayor plazo, con rendimientos cercanos a 10% anual, quedaron “baratos” tanto en términos absolutos como frente a otros créditos emergentes de alto rendimiento.
Dentro de la curva ley Nueva York, el favorito del gigante de Wall Street es el Global 2041 (GD41).
Según sus cálculos, el bono podría ofrecer un retorno de 6,7% durante los próximos tres meses en el escenario base y de hasta 9,5% en una hipótesis más favorable.
La recomendación no implica que Morgan Stanley ignore los riesgos. El banco bien reconoce que “la actividad económica perdió impulso, que la recuperación todavía no llegó de manera homogénea a los hogares y que el plan financiero para 2027 dependerá de fuentes más vulnerables al clima electoral”.
El punto más delicado que menciona el banco aparece en las altas cantidades de dólares que se necesitan para el próximo año.
Y es que de los u$s 24.900 millones que el Gobierno prevé conseguir para cubrir sus compromisos, Morgan Stanley clasifica u$s 13.400 millones como fuentes “más inciertas”.
Es decir, cerca de 54% del financiamiento proyectado para 2027 dependerá de las condiciones del mercado, la disponibilidad de reservas, las privatizaciones y otras operaciones de las que todavía no se tienen muchos detalles.

Por qué Morgan Stanley recomienda comprar
El informe sostiene que la baja de agosto de los bonos argentinos estuvo más relacionada con el deterioro del sentimiento y las dudas sobre la continuidad de las políticas después de las elecciones de 2027 que con un empeoramiento de los fundamentos crediticios.
Morgan Stanley destaca que las cuentas fiscales continúan mostrando superávit, los balances externos mejoran, las reservas aumentan y la inflación comenzó a ofrecer señales más favorables.
En ese contexto, considera que los rendimientos cercanos a 10% “resultan demasiado elevados”.
Los bonos argentinos cotizan con un diferencial de aproximadamente 200 puntos básicos frente a emisores soberanos calificados dentro de la categoría B. En el escenario base del banco, esa brecha debería reducirse hasta alrededor de 100 puntos básicos.

Esa compresión de los spreads permitiría una recuperación de los precios, especialmente en los títulos de mayor duración.
Por eso, Morgan Stanley recomienda posicionarse en el tramo largo y señala al Global 2041 como el bono con la mejor relación entre riesgo y retorno dentro de sus proyecciones.
“La reciente debilidad parece estar más relacionada con el sentimiento y las preocupaciones sobre la continuidad de las políticas que con los datos reales”, plantea el informe. Para el banco, ese comportamiento debería revertirse si la actividad mejora y la inflación continúa descendiendo durante el segundo semestre de 2026.
El bono elegido por Wall Street
En su análisis a tres meses, con horizonte al 27 de noviembre de 2026, Morgan Stanley proyecta que el Global 2041 podría generar un retorno de 6,7% en el escenario base y de 9,5% en el escenario alcista.
El Global 2046 aparece inmediatamente detrás, con retornos estimados de 6,3% y 9,2%, respectivamente. Para el Global 2035, el banco calcula una ganancia de 6,3% en su hipótesis central y de 8,9% en un escenario favorable.

Los bonos de menor plazo ofrecen retornos potenciales más moderados. Morgan Stanley proyecta una ganancia base de 3,5% para el Global 2029 y de 4,1% para el Global 2030. En el escenario alcista, los retornos subirían a 4,8% y 5,9%, respectivamente.
En el escenario bajista del banco, el Global 2041 podría perder 20,7%, mientras que el Global 2029 retrocedería 13,1%. Por eso, los títulos cortos aparecen como una alternativa defensiva frente a la volatilidad electoral.
Morgan Stanley propone una estrategia en dos etapas:
- comprar duración mientras los bonos están baratos y existe margen para una recuperación,
- y evaluar una migración hacia el tramo corto a medida que se acerquen las elecciones de 2027.
La economía se desaceleró, pero el banco sigue optimista
La recomendación se apoya en la expectativa de que lo peor de la desaceleración económica ya habría quedado atrás.
Morgan Stanley redujo su previsión de crecimiento para 2026 desde 3,1% hasta 2,8% y anticipa que el segundo trimestre podría mostrar una contracción frente a los tres meses anteriores. Sin embargo, elevó su estimación para 2027 desde 2,2% hasta 2,7%.
El banco reconoce que la recuperación es muy desigual. Los sectores orientados a la exportación, como la agricultura, la energía y la minería, muestran un desempeño favorable, mientras que la industria, la construcción y el comercio permanecen rezagados.
Esta composición genera una dificultad adicional: los sectores que lideran el crecimiento son intensivos en capital, mientras que los que continúan débiles concentran una mayor cantidad de empleo.
Por eso, la mejora de las exportaciones y del balance externo todavía no se tradujo plenamente en una recuperación del consumo y de la confianza.
También menciona que los salarios reales registrados descendieron durante 2025 y los primeros meses de 2026, mientras que la confianza en el Gobierno y la confianza del consumidor acumularon caídas cercanas a 16% y 12% en el año, respectivamente.
Morgan Stanley considera, no obstante, que es prematuro utilizar esos indicadores para anticipar el resultado de las elecciones presidenciales de octubre de 2027.
A su juicio, la evolución de la inflación, los salarios, el empleo, el crédito y la actividad durante los “próximos tres trimestres” será mucho más relevante para determinar el humor social del próximo año.

Inflación, salarios y crédito: los catalizadores
El banco espera que la inflación mensual comience a ubicarse más cerca de 1,5% que de 2%, siempre que el shock de la carne haya quedado atrás, no aparezcan nuevas presiones en los precios de la energía y el tipo de cambio real se mantenga relativamente estable.
Esa desaceleración permitiría sostener la recuperación de los salarios reales y, posteriormente, mejorar el consumo y la confianza.
El crédito privado también comenzó a mostrar señales favorables. De acuerdo con el informe, los préstamos registraron crecimiento real en mayo, junio y julio, mientras que la mora comenzó a estabilizarse y a mostrar una mejora gradual.
A eso se suma la ejecución de concesiones viales, proyectos mineros y desarrollos energéticos. Morgan Stanley señala que la etapa de construcción de esas inversiones puede generar efectos positivos sobre el empleo, la industria y la demanda de proveedores locales.
El banco también destaca el récord de la cosecha y considera que todavía existe margen para un aumento de la liquidación de divisas agrícolas fuera de la temporada alta.
Además, sostiene que incluso un episodio intenso de El Niño no debería perjudicar la campaña 2026/2027 y podría favorecer los rendimientos agrícolas en la Argentina.
El plan financiero de 2026 está “prácticamente” cubierto
Morgan Stanley calcula que las necesidades de financiamiento en dólares de 2026 alcanzan los u$s 19.200 millones. La cifra incluye vencimientos de capital e intereses con el FMI, organismos internacionales y tenedores de bonos bajo legislación argentina y extranjera.
Frente a esas obligaciones, el Gobierno identificó fuentes por u$s 22.900 millones. Según el informe, ya se obtuvieron u$s 18.400 millones y otros u$s 3.300 millones tienen una elevada probabilidad de concretarse.
Los recursos provienen de desembolsos del FMI y otros organismos internacionales, préstamos comerciales garantizados por instituciones multilaterales, emisiones de bonos en dólares bajo ley argentina, operaciones con organismos públicos, privatizaciones y compras de divisas del Tesoro al Banco Central.
De cumplirse el programa, el Gobierno terminaría 2026 con entre u$s 2.500 millones y u$s 3.700 millones disponibles para trasladar como prefinanciamiento hacia 2027.
Morgan Stanley considera que las necesidades de este año están ampliamente encaminadas. La incógnita se concentra en cuánto dinero podrá adelantar el Tesoro antes de que el calendario electoral comience a condicionar el acceso al mercado.
El riesgo de u$s 13.400 millones
Para 2027, las necesidades de financiamiento en dólares subirían hasta u$s 24.900 millones. Morgan Stanley identifica u$s 11.500 millones provenientes de fuentes que considera “altamente probables”, pero deja otros u$s 13.400 millones dentro de la categoría de “mayor incertidumbre”.
Entre las fuentes más seguras se encuentran el excedente trasladado desde 2026, nuevos desembolsos del FMI y otros organismos internacionales y las operaciones dentro del propio sector público.
La parte incierta incluye:
- u$s 5.000 millones mediante bonos en dólares bajo ley argentina;
- u$s 4.900 millones a través de compras de dólares del Tesoro al BCRA;
- u$s 1.500 millones provenientes de privatizaciones;
- u$s 2.000 millones correspondientes a “otras fuentes de financiamiento” todavía sin mayores detalles.
El banco advierte que tanto las colocaciones de deuda local como las compras de divisas al Banco Central serán más difíciles de ejecutar durante un año electoral. La volatilidad podría reducir la demanda por bonos y, al mismo tiempo, incrementar otras necesidades de utilización de las reservas.
Por ese motivo, Morgan Stanley considera fundamental que el Gobierno adelante la mayor cantidad posible de financiamiento antes de que aumente la incertidumbre política.
La posibilidad de volver al mercado internacional
Morgan Stanley todavía contempla una emisión de bonos bajo ley de Nueva York durante septiembre u octubre de 2026. Esa operación podría incluir una recompra de títulos y ayudaría a reducir las necesidades de dólares de 2027.
Sin embargo, el banco aclara que una colocación internacional requeriría que los rendimientos soberanos regresen por debajo de 9%. Con tasas cercanas a 10% como las actuales, el costo sería demasiado elevado.
El informe señala que el Ministerio de Economía no descartó completamente una emisión externa y que los bonos bajo ley internacional ahora resultan relativamente más baratos como fuente de financiamiento frente a la deuda colocada localmente.
La operación permitiría disminuir la cantidad de dólares que el Tesoro tendría que comprarle al Banco Central durante el año electoral, uno de los componentes más frágiles del plan financiero.
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