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La reforma del mercado del seguro que anunció el presidente Javier Milei, en línea con las de la Carta Orgánica del BCRA y una futura del mercado de capitales, despertó entusiasmo en el sector, pero también muchos interrogantes.

Del lado del Gobierno y del mercado se apunta a que crezca con fuerza un inversor institucional capaz de movilizar el ahorro en sus diversas formas. Piden los privados atender situaciones fiscales y de cuidado contable a los actores del sector y les preocupa el desmantelamiento de los controles.

Desde la industria esperan que la actividad económica mueva la rueda de la previsión que exceda los seguros obligatorios, tienda puentes a los sectores de vida y profesional y que se amplíe la oferta empujada por un tratamiento fiscal que genere un círculo virtuoso de la actividad: más pólizas, mayor demanda de instrumentos financieros, más mercado de capitales, mayor profundidad del mercado y financiamiento más barato.

Los peros

En ese sentido, desde el lado de la actividad, un informe de la consultora global Bain & Company encendió una luz amarilla sobre lo que sucede en el mundo con la actividad y traza un paralelismo con el panorama para el sector en la Argentina.

“El sector asegurador atraviesa un momento transitorio a nivel global. Pese a que logró un fuerte crecimiento de las primas y mejoraron su rentabilidad el año pasado: estos resultados estuvieron impulsados principalmente por factores temporales, como el aumento de las tarifas y un año relativamente favorable en pérdidas por catástrofes, y no por cambios de fondo en la manera en que las compañías gestionan el riesgo”, advirtió Bain en su informe Strong Momentum in Insurance, but Structural Challenges Remain.

Señala allí que en 2025 las primas mundiales alcanzaron a u$s 7,1 billones, frente a los u$s 6,7 billones registrados en 2024, cifras que prácticamente duplican los u$s 3,6 billones de 2010.

“El informe de Bain lo advierte a nivel global y en la Argentina lo vivimos a diario: la rentabilidad sostenida por inversiones financieras es una ilusión coyuntural. Con la siniestralidad de autos y la litigiosidad en ART bajo constante presión, las aseguradoras locales no pueden depender del ciclo financiero. La supervivencia del negocio dependerá de sanear el resultado técnico, sincerar la suscripción y bajar costos operativos reales mediante tecnología”, afirmó Pablo Sansuste, socio y líder de la práctica de Servicios Financieros de Bain para América del Sur.

Ese escepticismo global tiene un origen, a pesar de que las pérdidas globales por catástrofes naturales sumaron u$s 221.000 millones en 2025, por debajo del promedio de los últimos cinco años. Pero el tema es que los inversionistas no comparten el optimismo de los resultados del sector.

Pronósticos

El índice MSCI World Insurance anticipa una desaceleración en la creación de valor de la industria durante los próximos 18 meses.

Según Bain se trata de tres desafíos:

1) La dificultad de acceso y asequibilidad. Varios años de incrementos tarifarios encarecieron las pólizas de hogar y vehículos. En seguros de vida, la penetración se ha mantenido estable o ha disminuido, mientras se reduce la disponibilidad de asesores capaces de acompañar a los consumidores en productos complejos. Lo paradójico es que la necesidad de protección no ha bajado. En EE.UU. más personas sienten que necesitan un seguro de vida, aunque menos lo tienen, y que la principal barrera es la dificultad para encontrar un asesor de confianza.

2) Las mejoras digitales no se han traducido en ventajas económicas visibles para los inversores. Muchas aseguradoras, sobre todo las más grandes en mercados como Europa, lograron mejorar la relación con sus clientes gracias al uso de datos y tecnología. Sin embargo, eso no siempre se refleja en mejores resultados de negocio. Los gastos operativos apenas bajaron un punto porcentual, y una señal de que esto podría estar cambiando es la caída de casi 50% en la contratación de personal desde 2022, una tendencia que toca por igual a las áreas de operaciones, tecnología y finanzas.

3) La fragmentación de la cadena de valor. El reaseguro, los gestores de activos y los distribuidores están ganando participación y capacidad de negociación. Entre 2019 y 2024, por ejemplo, el reaseguro creció 28%, frente al 24% de la industria aseguradora en su conjunto.

Para Bain, la salida está en prevención de pérdidas por siniestros; adquisición de pólizas, asesoría al cliente y distribución con IA; la eficiencia operativa mediante IA agencial; y lograr capital alternativo. ¿De qué se trata? De la estandarización de productos y riesgos puede facilitar la entrada de nuevos inversionistas y distribuir de manera más eficiente la exposición aseguradora