El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, fue un activo valioso para Donald Trump, al calmar los nervios del mercado provocados por las políticas del presidente estadounidense.
Ahora el ex financista enfrenta su prueba más dura, al desafiar a los inversores del mercado de bonos del Tesoro de EE.UU. de u$s 32 billones, que están inquietos porque la guerra de Trump contra Irán empuja al alza el gasto público y la inflación.
La reciente liquidación de deuda estadounidense de largo plazo no “reflejó los fundamentos económicos subyacentes”, dijo Bessent a CNBC el jueves. Culpó a la “muy pobre” liquidez por la turbulencia.
Mientras los precios del petróleo suben y la guerra con Irán no muestra señales de terminar, esto es lo que está haciendo el secretario del Tesoro para evitar una rebelión en el mercado de bonos.
¿Cuál es la gran apuesta de Bessent?
Su principal objetivo es frenar la liquidación de deuda de largo plazo, como los bonos del Tesoro a 10 y 30 años, que empujó el costo del endeudamiento del gobierno estadounidense a máximos de varios años. Las tasas de interés suben cuando caen los precios de los bonos y ese movimiento disparó un aumento más amplio de las tasas de interés en todo, desde la deuda corporativa hasta las hipotecas, apenas meses antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre.
El miércoles, el Tesoro apuró un anuncio en el que indicó que “al menos” duplicaría las compras del organismo de bonos del gobierno de mayor plazo, de u$s 2.000 millones a al menos u$s 4.000 millones.
Esas compras —conocidas como recompras (buybacks)— se usaron en el pasado para resolver problemas menores en el funcionamiento del mercado del Tesoro, no como una herramienta macroeconómica para controlar las tasas.
Las compras programadas reforzadas comenzarán a principios de septiembre y terminarán a principios de noviembre.
Bessent también insinuó que habrá más intervención si los u$s 4.000 millones no alcanzan y afirmó que el Tesoro de EE.UU. cuenta con un “gran arsenal de herramientas” y con “información asimétrica” a su disposición.
¿Cómo va a pagar esto el Tesoro?
El arsenal del Tesoro de EE.UU., a diferencia del de la Reserva Federal, no le da a Bessent poderes potencialmente ilimitados para crear dinero.
A diferencia de la Fed, el Tesoro no puede embarcarse en una ola de compras de bonos por billones de dólares —lo que los banqueros centrales llaman “flexibilización cuantitativa”— para torcer la curva de rendimientos y mantener bajo el costo del endeudamiento del gobierno.
El Tesoro todavía no anunció cómo planea financiar las compras. Pero su única forma real de pagar sus compras de deuda de largo plazo es conseguir fondos vendiendo deuda de corto plazo. En línea con eso, los participantes del mercado apostaron, poco después del anuncio del miércoles a la mañana, a que el Tesoro emitiría más deuda de corto plazo. Eso, a su vez, aplanó la curva de rendimientos al elevar el costo de financiamiento de las letras a tres y seis meses.
La probable estrategia de comprar deuda larga y emitir deuda corta generó comparaciones con la Operación Twist de la Fed en 2011, cuando el banco central usó lo recaudado con la venta de cientos de miles de millones de dólares en letras de corto plazo para comprar bonos del gobierno de mayor plazo.
La operación de la Fed ayudó a bajar el costo del endeudamiento de largo plazo en un momento en que las tasas de interés de corto plazo ya estaban cerca de cero, pero fue mucho más grande que la intervención de Bessent.
¿Funcionará el plan?
Si bien las tasas del bono a 30 años cedieron levemente tras el anuncio del miércoles, para la tarde del jueves la mayor parte de esa mejora ya se había esfumado. Las tasas del bono de referencia a 10 años, que marcan el precio de los préstamos de largo plazo en toda la economía de EE.UU., se habían revertido.
Los participantes del mercado señalaron que varios factores —desde el enorme déficit fiscal de EE.UU. hasta la competencia por capital de las empresas de IA, pasando por las repercusiones económicas de la guerra con Irán— estaban impulsando el costo del endeudamiento del gobierno estadounidense.
“La compra de bonos puede apuntar a puntos de tensión puntuales, pero no cambia la trayectoria de la deuda”, dijo Dec Mullarkey, jefe de estrategia de inversión y asignación de activos en SLC Management. “Los mercados de deuda están reajustando precios por los crecientes riesgos fiscales.”
Algunos también creen que la sola imagen de Bessent interviniendo directamente en el mercado del Tesoro para influir en el costo del endeudamiento podría, en sí misma, provocar una nueva liquidación de deuda, elevando aún más las tasas.
“Algunos inversores pueden estar pensando que, si el gobierno recurre al control de la curva de rendimientos, tal vez es porque cree que la inflación va a ser más alta por más tiempo”, dijo Michael Strain, director de estudios de política económica en el American Enterprise Institute. “Y eso va a presionar al alza las tasas de largo plazo.”

















