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El pasado 30 de junio venció el plazo para que los empleadores abonaran la primera cuota del Sueldo Anual Complementario (SAC), más conocido como aguinaldo. Sin embargo, la legislación laboral contempla un período de gracia de cuatro días hábiles, por lo que algunas empresas pueden realizar el pago hasta el lunes 6 de julio.
Este ingreso extra corresponde exclusivamente a los trabajadores en relación de dependencia y a los beneficiarios del sistema previsional, como jubilados y pensionados, quienes suelen aprovecharlo para afrontar gastos extraordinarios, cancelar deudas, ahorrar o invertir.
Sin embargo, no siempre se utiliza de manera inteligente. En diálogo con El Cronista, Nahuel Bernués, economista, magíster en Finanzas, advirtió que existen tres errores muy comunes que pueden hacer que ese dinero pierda valor o no ayude a mejorar la situación financiera de quien lo recibe.
Error 1: gastar el aguinaldo sin un plan e incluso antes de cobrarlo
Para Bernués, el principal error consiste en considerar el aguinaldo como un ingreso destinado únicamente al consumo.
“Siempre que se pueda, invertir es la mejor opción porque permite crear patrimonio y hacerlo crecer. Ahorrar se limita a crear patrimonio, con potencial erosión del poder adquisitivo por la inflación. Gastar sin criterio es lo menos inteligente”, sostuvo.

El especialista explicó que muchas personas incluso comprometen ese dinero antes de recibirlo, realizando compras impulsivas con la expectativa de cancelarlas cuando ingrese el SAC.
En lugar de eso, recomendó utilizar el aguinaldo para ordenar las finanzas personales siguiendo un orden de prioridades:
- Cancelar deudas, especialmente aquellas con tasas de interés elevadas.
- Reservar dinero para gastos ya previstos, como vacaciones, reparaciones o mantenimiento del hogar.
- Invertir el excedente de acuerdo con el perfil de riesgo y el horizonte de inversión de cada persona.
Error 2: dejar el dinero inmovilizado o comprar dólares sin una estrategia
Otro de los errores que destaca el experto es dejar el aguinaldo depositado en una caja de ahorro, donde el dinero no genera ningún rendimiento.
“Comprar dólares es una alternativa cuando queremos ahorrar. Pero si queremos que ese ahorro no pierda poder adquisitivo, hay que pensar un paso más allá e invertir en activos con rendimiento real en esa moneda”, explicó Bernués.

Para quienes tengan un horizonte de corto plazo y necesiten utilizar el dinero durante los próximos meses, el economista destaca a los Lecaps. Estos instrumentos ofrecen rendimientos mensuales de entre 1,8% y 2,1%, una tasa que, según indicó, permite seguir el ritmo de la inflación esperada.
En cambio, para objetivos de mediano y largo plazo recomienda analizar bonos ajustados por inflación o instrumentos dolarizados que permitan obtener una rentabilidad real.
Error 3: invertir siguiendo la moda y sin conocer los instrumentos
El tercer error consiste en invertir sin conocer cómo funcionan los instrumentos financieros o simplemente porque un activo está de moda o alguien lo recomendó, sin evaluar si realmente se adapta a los objetivos de cada persona.
“Muchas personas invierten sin entender cómo funcionan los instrumentos. Se opta por alternativas que no se ajustan al plan de objetivos financieros personales”, advirtió Bernués.
En ese sentido, el especialista sostuvo que antes de decidir dónde invertir el aguinaldo es fundamental definir dos aspectos: el horizonte de inversión y el perfil de riesgo. “En todos los casos, el perfil define el mix, no el instrumento de moda”, afirmó.

Según explicó, una cartera conservadora tendrá una mayor participación de instrumentos de renta fija y bonos, mientras que un perfil más agresivo podrá incorporar una mayor proporción de acciones y CEDEARs. La composición de la cartera, remarcó, debe responder a los objetivos financieros de cada inversor y no a las recomendaciones del momento.
Bernués también destacó la importancia de separar el dinero según el uso que se le dará. Si una parte del aguinaldo se destinará a gastos previstos en los próximos meses, conviene invertirla en instrumentos líquidos y de corto plazo. En cambio, si se trata de un excedente que no será necesario utilizar en varios años, puede destinarse a una estrategia de inversión de mediano o largo plazo.
“Si el aguinaldo es genuinamente un excedente, se convierte en una de las mejores oportunidades para empezar o reforzar una posición de inversión a mediano y largo plazo. El error es mezclar los dos objetivos sin separar los fondos y podés terminar vendiendo en el peor momento porque necesitabas la plata”, concluyó.
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