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Este martes, el riesgo país argentino se ubicaba en 514 puntos básicos, en un escenario en el que el mercado comienza a incorporar entre sus variables una pregunta que todavía parece lejana pero que puede ganar peso en los próximos meses.

Qué ocurrirá en las elecciones presidenciales de 2027, es algo que muchos sienten como una incógnita viva cuya respuesta se mira a la distancia con desconfianza.

La incertidumbre política ya aparece entre las explicaciones que algunos analistas encuentran para los movimientos recientes de los activos argentinos y afirman que el mercado ya entró en modo “descuento”.

La realidad contrastaría con lo que pasa en el resto del mundo. Por ejemplo, en Brasil se está desarrollando una cruda contienda electoral entre Luiz Inacio Lula da Silva y Flavio Bolsonaro sin que ello impacte de manera crucial en los mercados.

Sin embargo, para Walter Morales, presidente y estratega de Wise Capital, el mercado todavía está lejos de haber incorporado completamente el riesgo electoral en los precios.

“Lo que no podemos pensar es que ya está descontado el efecto de las elecciones, cuando todavía no estamos viendo una dolarización de los portfolios fuerte. Tenemos un historial de dolarización de los portfolios antes de las elecciones profundo en Argentina”, explicó Morales a El Cronista.

La distinción es importante. Que los inversores empiecen a mirar las elecciones no significa necesariamente que ya hayan realizado los movimientos de cobertura que suelen observarse cuando la incertidumbre política se aproxima.

Para Morales, una de las señales a las que habrá que estar atentos será justamente una mayor búsqueda de dólares por parte de empresas e inversores.

“Cada vez que aumenta el tipo de cambio de cara a la cercanía de las elecciones, lo más probable es que la gente busque una mayor cobertura cambiaria. Con lo cual pueden aumentar las brechas cambiarias”, sostuvo.

En ese escenario, identifica dos alternativas: que el Gobierno intervenga para contener esa diferencia o que permita una ampliación de la brecha mientras continúa administrando el ritmo de movimiento del dólar oficial.

Riesgo país: de 500 a 600 puntos

El comportamiento reciente del riesgo país aporta otro elemento a la discusión.

Un informe de Suramericana Visión, la consultora fundada por el exministro Martín Guzmán, detectó durante agosto un deterioro argentino considerablemente mayor al observado en otros mercados comparables.

Hasta el 20 de agosto, el riesgo país había aumentado 98 puntos básicos durante el mes, mientras que Ecuador había sumado apenas cuatro y el promedio latinoamericano, dos.

La consultora sostuvo que las mayores tasas internacionales no alcanzaban por sí solas para explicar la magnitud del movimiento argentino y señaló entre los factores una percepción más negativa sobre la economía real y las perspectivas políticas hacia las presidenciales de 2027.

Walter Morales - Wise Capital
Walter Morales - Wise Capital

Morales lleva ese razonamiento un paso más adelante.

“Si a 14 meses de las elecciones estamos con riesgo país arriba de los 500 puntos, ¿qué es lo que te dice que a tres meses de las elecciones, que seguramente las encuestas van a seguir mostrando paridad y balotaje, el riesgo país no se va a 600 puntos?”, planteó.

No se trata de una proyección cerrada. El propio estratega aclara que ese nivel parecería elevado si se consideran algunas variables macroeconómicas actuales, entre ellas el superávit fiscal, la acumulación de reservas y una inflación que desaceleró respecto de los niveles previos.

Su escenario depende, además, de qué ocurra antes.

“Lo mejor que le podría pasar a la Argentina es que el riesgo país vuelva a coquetear con los 400, 420 y que, en todo caso, de cara a las elecciones tenga márgen para subir”, señaló.

La diferencia es relevante para los inversores porque el riesgo país mide el rendimiento adicional que exige el mercado para mantener deuda argentina respecto de los bonos del Tesoro estadounidense.

Cuanto más elevado se encuentra, menor suele ser el precio de los bonos argentinos y más costoso resulta para el país intentar financiarse internacionalmente.

Qué puede pasar con el dólar y los bonos

La otra pregunta es cómo posicionarse durante esa transición.

Morales introduce allí el concepto de “wait and see” —esperar y observar—, pero advierte que esa decisión no es neutral: un inversor puede esperar las definiciones políticas manteniendo bonos argentinos o hacerlo con mayor liquidez y menor exposición.

En su lectura, a medida que se acerquen las elecciones aumentará el incentivo para reducir riesgo y buscar cobertura cambiaria. Eso puede repercutir tanto sobre los bonos soberanos como sobre los distintos dólares financieros.

El estratega mencionó particularmente títulos como GD30, GD35, GD38 y GD41 entre aquellos cuya evolución permitirá observar cómo el mercado comienza a procesar el escenario político.

No planteó que necesariamente deban venderse todos esos instrumentos, sino que los utilizó como referencia para seguir la percepción de riesgo y la estrategia de las carteras.