La irregularidad del crédito de las entidades financieras aumentó en febrero. En el caso de las familias se incrementó por decimosexto mes consecutivo desde 10,6% en enero hasta 11,2% en febrero (el valor más elevado desde 2004) y en las empresas pasó de 2,8% a 2,9%, según un informe de la consultora 1816. Esa situación está influida de manera decisiva por la inflación. Hoy se conocerá el dato de marzo, que estaría por encima del 3%, según anticipó el ministro Luis Caputo. El mercado ya analiza cómo puede influir en las tasas de interés.
“Muchos quedaron tomados a una tasa alta mientras que la inflación bajó de golpe en 2024. Se dieron dos fenómenos en paralelo, la inflación bajó y la tasa de interés real quedó altísima por el fin de las LEFI y el evento electoral”, analizó Pedro Martínez Gerber, economista de PXQ, en diálogo con El Cronista.
¿Si baja la inflación en el segundo semestre del año, como espera el Gobierno, podría pasar lo mismo? “No creo que estemos ante el mismo panorama a menos que la inflación baje demasiado, y nadie está esperando eso”, dijo el analista.
Desde 1816 apuntaron que, si bien bajan las tasas de los depósitos, no pasa lo mismo con las de los créditos. La tasa de referencia se mantiene en torno al 20%, pero no se ve el impacto en los préstamos y la aceleración de la inflación no ayuda.
Por otro lado, un reporte de la consultora Vectorial señaló que, “si bien el equipo económico decidió reducir encajes bancarios con el objetivo de estimular el crédito, existen indicios de que esta política monetaria podría ser infructuosa”.
La mora, un fenómeno macro
Para 1816, la morosidad parece “un fenómeno macro y no algo que pueda explicarse por la política de algunos bancos”. A lo que Vectorial apuntó que “los bancos ya prestaron a los individuos con los mejores perfiles de riesgo disponibles, y parecería que ese segmento alcanzó el límite de lo que pueden tomar en el sistema”.
A la vez, el mercado laboral formal —principal sujeto de crédito bancario—registra destrucción neta de más de 200.000 puestos. El crecimiento del empleo se concentra en el sector informal, que recurre al crédito no bancario a tasas significativamente más altas.
Una baja de la inflación podría limitar el incremento de ingresos y atenta contra la posibilidad de licuar costos de endeudamiento hacia adelante.
No obstante, Sebastián Menescaldi, economista de EcoGo, apuntó que “la baja de ese índice puede ayudar a una paulatina recomposición de los salarios, en la medida que toda la economía repunte y que las tasas de interés se mantengan contenidas”. Para él, eso ayudaría con un incremento del poder adquisitivo, que ayudaría a reducir la irregularidad.
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